Benito Moreno cantaba, allá por 1975, aquello de «España huele a pueblo, a candiles y a cera, a gritos en el ruedo y a tela marinera. A mí me huele a eso». Hoy, transcurridos cuarenta y nueve años de la publicación de aquel LP, «Romance del Lute y otras canciones”. España no huele a candiles y a cera, ni a maceta regada, ni a oliva machacada, ni a ropa planchada, ni a paredes de cal, ni a copita de vino, ni a don Juanes de bar. España huele a podrido bajo las alfombras de los despachos oficiales. El hedor está saliendo a la superficie y lo va envolviendo todo, sin que a quienes a estas alturas deberían haber dimitido parezca afectarles lo más mínimo.
Los que pisan esas alfombras contenedores de basura lo hacen como si estuvieran pisando sobre pétalos de rosa y hacen como que la basura no es suya, es de otros que pasaban por allí, como el destituido Ábalos y otros «conseguidores» de lingotes, de rescates de aerolíneas y otras empresas, contratos a compañías turístico-hoteleras, reuniones de cierta señora con séquitos de Maduro, universidad pública liada en dar cátedra a la señora iletrada. Fraudes con hidrocarburos del «conseguidor de moda», un hermanísimo, músico sin compás, contratado a dedo y con prebendas para extranjeros cuando es nativo de este «Patio de Monipodio» en el que han convertido a España el – según los tunantes al servicio de Monipodio – gobierno más progresista de todos los que hemos soportado en los últimos veinte años.
Las tramas del poder progresan adecuadamente hacia un pozo sin fondo. Se ha institucionalizado el uso de la mentira y así la farsa continua, entre comisiones parlamentarias de investigación, que no solo no sirven para nada sino que son ilegales, como tampoco sirven para nada los ciento veinticinco asesores que tienen en el congreso el PP y VOX. Estos asesores, cuestan unos seis millones de euros anuales y no se leen las propuestas de leyes, y así la derecha ha aprobado que etarras que están en prisión vean rebajadas sus penas. Un error dice Nuñez Feijóo que ha sido. ¿Error?.
En fin, los errores en política son muy graves y no vale pedir perdón, cosa que Nuñez Feijóo no ha hecho y, la verdad, eso da que pensar. ¿Habrá gato encerrado en el «error»?. Abascal sí pidió perdón, pero eso, ya digo, en política no sirve para nada.
Lo cierto es que «Monipodio» nos toma por tontos y sus contrarios también. El primero quiere que nos traguemos que un ministro y su chofer-guardaespaldas montan en compañía del presidente del Zamora CF, y por cuenta propia, una trama que además de todo lo demás, hasta tenía montada escuchas a la Guardia Civil y «Monipodio» no sabía nada. Así las cosas, «Monipodio» continua con su desfachatez y su descaro, viéndolas venir y echando balones fuera, y yo he conseguido, en estos renglones, debo decir que con éxito, no desvelar el verdadero nombre de «Monipodio», por aquello de la censura, si la hubiera y porque ustedes, que han leído a Cervantes, ya saben a quién me refería.





