Se cumplen, ahora, 24 años desde que una jovencísima Melodía Ruiz Jiménez, conocida artísticamente como Melody, lanzó un peculiar tema musical llamado “El baile del gorila”, con el que se daría a conocer en la música. Hoy, la sevillana, más de dos décadas después, está de rabiosa actualidad por su cometido de representar a España en el popular festival de Eurovisión.
Y esta responsabilidad no es baladí. Ciertamente, hubo épocas, sobre todo durante los 90, en las que el certamen estuvo relegado en España a un público muy minoritario. Sin embargo, los últimos tiempos parecen representar una segunda juventud para este longevo concurso musical, donde compiten, actualmente, 38 países. Hasta 163 millones de personas siguieron en todo el mundo la edición anterior. Y, de ellos, casi 5 millones fueron espectadores españoles, con una cuota de share de más de un 40%.
Melody, la cantante sevillana aterriza en Eurovisión
Por tanto, no es escasa la atención que está puesta en nuestra representación de cara al próximo 17 de mayo, en el que intentaremos, una vez más, el asalto a los cielos. De nuevo, nuestro país irá directo a la final, ya que gracias a su trayectoria histórica no necesita pasar por las semifinales. Eso sí, internamente se ha realizado una selección nacional, a través del Benidorm Fest. Y, en esta ocasión, como muchos ya sabrán, fue Melody la elegida para esta titánica tarea.
Tal vez no todo el mundo sepa que, en el largo lapso de tiempo desde que fuera estrella “júnior”, la sevillana ha seguido ligada al mundo del espectáculo, en muchas y diversas formas. Algunos la habrán podido ver en algunos concursos televisivos; otros, tienen presente lanzamientos más recientes, que aunque no tuvieron la repercusión de su gran éxito precoz, han servido para que Melody protagonice giras de calado internacional. Una actividad que le ha dado suficiente repercusión para que pudiese afrontar la prueba de Benidorm con ciertas opciones el pasado febrero, imponiéndose por la mínima a Daniela Blasco y J KBello.
Análisis de la canción
La representación española, según los portales especializados en esta cita musical que agrupa a millones de aficionados en decenas de países, no tiene demasiados motivos para sentirse optimista. Pese a que las previsiones han mejorado ligeramente, la canción no figura actualmente en el grupo de favoritas a la victoria según las cuotas ofrecidas por las casas de apuestas de Eurovisión recomendadas por Oddschecker y la cantante no sale de los últimos puestos en los rankings. Y, ahora mismo, todo parece depender de que la actuación en directo sea memorable y entusiasme a los votantes y al jurado especializado.

Tampoco sería la primera vez que un tema que, a priori, parece tener pocas opciones, acaba sorprendiendo en su puntuación final. Cabe recordar que, en 2011, la austriaca Conchita Wurst no partía, precisamente, como favorita. Y acabó por hacerse con el triunfo en una velada histórica. Pero algunos eurofans no esperan que el milagro se acabe obrando en el caso de España; entre las diferentes críticas, está la falta de imaginación a la hora de optar por el recurrente concepto de diva o que la nueva versión del tema no acabe de convencer a todos.
Melodía de canciones de éxito
Y es que no resulta nada fácil elegir un tema que pueda dar el “campanazo” en Eurovisión (a excepción, claro, de Suecia, que parece ganar cuando quiere). Además de vencer los clásicos votos cruzados de los países que suelen apoyarse entre ellos, es necesario aportar frescura y sorprender a los espectadores. Lordi lo consiguió en 2006 con una canción que desafiaba los cánones habituales para este tipo de certamen.
Definitivamente, encontrar la fórmula perfecta es un cometido bien complejo. Y que a España se le resiste enormemente. Después de todo, fuimos el país que decidió no enviar a Nino Bravo a principios de los 70; aunque hay que matizar que perdió frente a un tal Julio Iglesias en una ocasión y, en otra, frente a Karina, que acabó en segundo lugar del concurso. Qué lejano nos parece, ahora, llegar tan alto.





