Marisú se ha revuelto contra sí misma y contra el mundo. Y en su esquizofrenia crucificó a tirios y troyanos. Denuncia que “los poderosos” se libran siempre de sus criminales acciones. Y es verdad. Véase el asunto de los ERE, Ábalos, Begoña, Sánchez… Se lo digo por segunda vez: en Andalucía no la queremos.





