A muchos se os habrá olvidado, pero hubo un tiempo en que una tal Carmen Calvo, que siendo ministra declaraba que ella despachaba en bragas a primera hora de la mañana con los alcaldes (por teléfono, se entiende), defendió en cierta ocasión que el presidente no prometió lo que decían que había prometido, porque cuando prometió lo prometido aún no era presidente, sino Pedro Sánchez.
Tal vez fue así que comenzó el plan de desdoblamientos como de carreteras nacionales entre los políticos del PSOE, y entre la izquierda en general, lo que permitió, por ejemplo, conocer a un Pablo Iglesias martillo y yunque de las nóminas abultadas de la política y otro Pablo Iglesias aburguesado en chalé con piscina y tatas para la crianza. O una Yolanda Díaz asilvestrada, de coletas, puño cerrado y tetas caídas junto a un poster del Ché y otra Yolichari gastando en Armanis o en Luisvis pregonando amor entre las clases sociales.
A Manuel Chaves lo hemos tenido de ministro y de presidente desdoblado de muchas cosas: del PSOE nacional y de la Junta de Andalucía; de ministro y de candidato a palos a presidir el Gobierno andaluz; etc. Pero lo más destacado en el bueno de Manolo es que ha sido reo e inhabilitado con penas gravísimas y ahora vuelve, rehabilitado a la manera que los curas perdonan los pecados a sus fieles, sólo que en el caso socialista no se exige ni siquiera el arrepentimiento ni la contrición, sino, antes bien, sacar pecho y entonar un «ya os lo dije, que somos los más honrados e inocentes del planeta».
Gracias a la tramoya legal que elaboro su Gobierno permitieron la desaparición masiva de millones como para asar una vaca mientras la cocaína y las putas se pagaban con el dinero de los parados, lo que sin duda fue una consecuencia indeseable e inesperada que favorecieron sólo por ese amor indesmayable a la propia militancia, muchos de los cuales se colaron en el sistema hasta de las prejubilaciones de empresas en las que no estuvieron jamás.
Todo lo que digáis ya es para nada, porque ahora podremos referirnos al bueno de Manolo desdoblado, uno real y otro fantasma; uno santo y el otro ladrón; uno pecador y el otro salvador de almas; uno con Meyba de alternar con sus amigos del TC y otro con corbata de no apearse nunca del coche oficial y de celebrar sus cumpleaños en la emisora pública con acólitos haciendo sonar las panderetas… Son como zombis resucitados, difuntos que han permanecido por demasiado tiempo mal enterraditos.
Ha sido recibir la absolución del cura socialista y el bueno de Manolo se ha puesto a pontificar como un profeta sobre el principio del fin de Moreno Bonilla y se ha ofrecido a los suyos para conducirles a través del desierto sustituyendo a Juan Espadas, quien ha sido incapaz en este tiempo de ausencias de hacer brotar ni un caño de agua donde saciar la sed a los suyos con un golpe de bastón.
En el PSOE están rehabilitando a toda máquina a sus culpables, gente sentenciada en firme por la Audiencia y por el Tribunal Supremo, pero en el PP creen que todos sus males les vienen de Abascal y Vox.
Para mí que todo este ejercicio de arbitrariedad en el perdón selectivo lo está consiguiendo la mujer de Espadas gracias a su destreza en el manejo del guorlperfe y del sistema operativo… Sí, sobre todo del sistema operativo.
He dicho.





