“Va por ti, que ya tienes la suerte de contemplar la Gloria de su divino rostro”. Así comencé el pregón de la Semana Santa de mi pueblo hace ya más de dos décadas, brindando al cielo mis palabras, que ya hacían ocho años que mi padre se nos había ido a los cielos “de los espacios infinitos”, que canta Lole y Manuel.
Porque los pregones son momentos en los que podemos echar la vista atrás y recordar a los que ya no están con nosotros. Ya sé que lo fundamental es pregonar una nueva Semana Santa. Pero no lo es menos que nos acordemos de los que las vivieron con nosotros y ya no están a nuestro lado. Entiendo que el estreno es lo que hay que glosar. Pero no es menos que hacer memoria de lo perdido por el camino, para llegar al lugar al que hemos llegado, tiene palco principal en las palabras de los pregoneros. Y es que sin los que nos antecedieron no somos nada. Así de claro.
Hoy pregona la Semana Santa de mi pueblo, Paradas, José Ángel Suárez Vera, un joven cofrade que ha marcado su vida a golpe de túnica blanca y capa morada. Que eso es lo que ha visto en su casa desde chiquetito, desde que lo parieron. Y en la memoria de todos estarán los suyos que ya están disfrutando del Cautivo y de la Virgen del Mayor Dolor. Por eso, José y Claudio —aquí no hay que dar apellidos porque los conocemos todos— estarán atentos a los que cante su José Ángel. Como en Sevilla estuvieron atentos, como los primeros, las niñas de Enrique Esquivias, los padres de Burgos y tantos y tantos que no estaban cuando los suyos pregonaban la semana más grande del año, la vida resumida en siete días.
Servidor, desde su rincón, recuerda hoy a los pregoneros que lo enseñaron: Manolito, Sánchez, José Manuel, Joaquín, José Manuel, Quino… y el hilo lo pierde recordando las cosas de todos ellos. También recuerda, aunque no puede recordarlo porque nunca pelaron la pava con el pueblo eterno a los que no lo pronunciaron: Claudio, mi primo… y tantos otros.
Hoy es mañana de pregón y día de recuerdos. Y resurrección. Que se nos va la vida entre las manos como se nos marcha la semana con la estamos soñando durante todo un año.





