
Si a Garzón se le ocurriera
a los mariscos vetar,
un tremendo salpafuera
de seguro se iba armar.
Comisiones a la calle,
y la Ugeté a gritar;
los mismos que ahora en silencio
al campo ven ultimar,
se unieran en una huelga
una protesta sin par
en un sólo sindicato
y ¡cabezas a chupar!





