Simón tiene eso que en Sevilla llamamos ver venir a un tío desde lejos. Quienes no alcancen a esto se habrán llevado toda la sorpresa que quieran con lo de las “enfermeras infecciosas”, pero a mí nunca se me despintó que Simón no es más que otro mediocre aprovechando su operación triunfo de la pandemia.
Hasta que uno no suelte la obligación de contar -y bien contados- los muertos de cada día, los contagios, las hospitalizaciones, no puede jugar a Marlon Brando en la moto o plantar a una rueda de prensa con la excusa de tener que cumplir un “compromiso muy importante” con dos radioaficionados caseros.
Lo que después hizo de entregarse de manera naturalísima a bromas sobre enfermeras que se están jugando la vida, revela la sustancia ya sin disimulos de un tipo que siempre me pareció a leguas impresentable, pero que sin embargo no se priva de presentarse una y otra vez donde haga falta. Hasta por un “compromiso muy importante” con la chusma.





