No digan que no lo escucharon. No digan que no lo sabían… Pedro Sánchez asegura que es muy probable, casi inevitable, que de aquí al año 2050 España tendrá un millón de estudiantes menos entre 3 y 24 años. Esto, lejos de ser una mala noticia o una catástrofe, “puede representar -dice él- una magnífica oportunidad, porque nos permitiría duplicar el gasto por alumno hasta alcanzar las ratio de Dinamarca sin incrementar el gasto público”.
Si después de escuchar tamaño insulto a la inteligencia, aún queda algún desavisado dispuesto a votar a este bribón, tengan por seguro que esto sólo puede acabar muy mal… o peor.
De qué manicomio se fugó quien le haya preparado semejante silogismo a modo de reflexión no empaña en absoluto la evidencia de que Sánchez no encontró en ella ni el menor atisbo de insensatez para excluirla de su discurso y, es más, fue capaz de entonarla con el énfasis habitual del vendedor de crecepelo, oficio en el que lleva ejerciendo desde que no se comió una rosca como aficionado jugador de baloncesto y luego engrandeció tratando de dar un pucherazo en las primarias de su partido.
Entre esto, señoras y señoros, y la diatriba de Teresa Rodríguez, albacea autoproclamada de la herencia de Blas Infante, sobre “La patrulla canina” y el rol de género, España se desangra y muere por absoluta inanidad a manos de un latrocinio feroz. No se sorprendan si cualquier día de estos la neotestamentaria del neoandalucismo nos descubre que “infantilismo” viene de Infante, niño-padre de la patria o de la matria… que nos parió. ¡Qué puñetera locura, labirguen! Sólo cabe desear que se trate de las últimas tardes con Teresa.
Las izquierdas se han convertido en un mejunje que acumula ocurrencias y disparates sin ton ni son, donde da igual que un día proclames que “el Ministerio de Defensa sobra” y diez minutos después anuncies que abres un diálogo sin límite con Marruecos sobre Ceuta, Melilla y las aguas territoriales de Canarias, a la vez que desarrollas toda una estrategia sobre el color rosa pero guardas silencio sepulcral sobre el crecimiento exponencial de las agresiones sexuales por inmigrantes ilegales y sobre el apabullante maltrato en el Islam a las mujeres y a los hombres, lo que viene a demostrar una vez más que la izquierda en España no es aconfesional, ni laica, ni atea, sino la fuerza religiosa de choque contra la civilización occidental y sus valores.
España es ese país incierto en descomposición programada que brinda protección a un okupa que desahucia a una mujer de 90 años de su propia casa y que encarcela a un señor de casi 80 años que defiende su propiedad de quienes vienen a robarle lo que es suyo. Con esto ya sería suficiente para su exclusión del campo de lo racional, pero aún abunda más en su disloque cuando aplaude la reducción del número de estudiantes, los cuales, de todos modos, pasarán de curso sin haber aprobado una sola asignatura, y sostiene que reducir la cifra de un millón de estudiantes permite duplicar el gasto por alumno. ¿Entienden ahora por qué quieren exterminar las matemáticas? No lo olviden: también quieren acabar con los matemáticos.
He dicho.
Dice Pedro Sánchez que si tenemos 1 millón menos de estudiantes es una buena noticia porque así podemos aumentar el gasto por estudiante. Como bien dice esta mujer en cualquier otro país estaría en el manicomio. Aquí lo tenemos de Presidente.pic.twitter.com/Nv6DtMEXB2
— Willy Tolerdo (@WillyTolerdoo) August 29, 2021
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