
La izmierda vaticinó
que al gran festival de Vox
nadie iría, ni la tos.
Y otra vez se equivocó.
La derecha convocó
a miles, y la alegría
de aquel lugar se salía,
como un caudal de esperanza
de que este «arrastapanza»
deje la Moncloa un día..No lejano.





