
Resulta que de un fugado
de la justicia, depende,
de que Sánchez con su gente
tenga todo bien atado.
España, barco escorado,
sin ancla, quilla ni proa,
que hoy no llega ni a canoa
y Sánchez en trueque insulto,
al huido da el indulto
por las llaves de la Moncloa.





