
Y Sánchez se fue a Sevilla
y con guasa lo trataron
le gritaron, le abuchearon,
sin duda » perdió la silla «.
El que siembra la semilla
de la destrucción de España,
con mala follá y maraña,
Sevilla lo trata frío.
Casi lo tiran al río
aguantado de una caña!





