Ya volvió en sí la Guardiola
cambió de palo de la rumba.
Le salió mal la morumba
pues quería bailar sola.
Entonces llegó una ola
de reproches al descaro
y ella, no tuvo reparo,
» y ya no te te digo trigo
por no llamarte Rodrigo».
¡Y se metió por el aro!





