
Con quince partidos muertos
han fabricado a la novia
del Frankestein, ¡vaya historia!
pues mejor que ciegos, tuertos.
Pegando y cosiendo injertos
la novia no quedó enana,
de espaldas, siempre es que gana,
y un médico se fijó,
de un tucán que se posó
a mirar por la ventana.





