
Los fachas, ¡qué mal pensados!
con las cuarenta maletas
que Delci trajo repletas
de sus trapos, ya lavados.
-Tengo los brazos cansados
¡ay!, de tanto restregar,
y aquí las voy a dejar
Yolanda de mis amores,
te relajan los sudores…
¡Así que ponte a planchar!





