
Inspirado en un post de Juan Toledano Fernandez .
Mientras el palo va y viene,
sigue Griñán en la calle
hasta que Sánchez le entalle
el traje que le conviene.
Y es que eso es lo que tiene
ser un ladrón socialista,
ser vedette y no corista
del ballet de corrupción,
donde la malversación
no es delito de la lista.





