Ya lo han oído: el confinamiento, como el comité de expertos, no existió, fue cosa de nuestra imaginación, de nuestra fantasía , ficción de fachas.
El Rinconcillo y Becerrita permanecieron cerrados por su mero gusto y ustedes no salían de sus casas porque están hechos unos vagos y unos melindrosos de narices, pero a él, que lo registren.
Les diré otra cosa que quizá no saben: no hubo pésame a la gente de Bildu cuando se suicidó el «preso vasco» (sic) o lo suicidaron los suyos, vayusté a saber. Ni tampoco es verdad que el objetivo del Marqués del Concubinato sea merendarse al Rey y proclamar la Tercera Intentona de República. Porque, esto sí les digo: en España no ha existido una República nunca, que en ambas ocasiones se quedó la cosa en intentona y no llegó a cuajar en nada, como cuando el aguachirri amenaza en convertirse en nieve y sólo queda en lluvia fría o, por el contrario, alcanza un punto de congelación tan violento que se transforma en granizo, cae pedrisco y lo arruina todo.
Pero república, lo que se dice república, digna de ese nombre, jamás, pues la primera incurrió en aborto voluntario y decidido y la segunda fue apenas un proyecto enmascarado de dictadura del proletariado que no logró engañar ni a Azaña: «¡No es esto, no es esto…!», pronunció Ortega y Gasset apenas darse cuenta de las disparatadas intenciones del socialismo y el comunismo patrios.
Así que cuando Zapatero, Sánchez, la Calvo o el señor Marqués del Moño Tieso invocan aquel período cuyos hilos manejaba desde la distancia «el padrecito» Stalin, lo único que hacen es remitirnos a la estafa más flagrante y al ensayo más siniestro en la Historia de España por reventar las libertades y los derechos de los ciudadanos pisoteando las propias leyes.
Los discursos de Largo Caballero no precisan de exégesis interpretativa de ninguna clase y son de una obviedad carnicera, lenguaje de verduleras con el que no quería ocultarle nada a los suyos ni a los de en frente, que es lo mismo que hace ahora ese señor Marqués de la Piscina cuando promete ante el Rey de España cumplir «con lealtad al Rey» sus obligaciones y hacer cumplir la Constitución para, acto seguido, proclamar que el objetivo prioritario es merendarse el modelo de Estado que figura en la «Ley de leyes», expresión que a él le suena a chino y por lo tanto traduce como «Rey de reyes».
A estas alturas yo me pregunto, dado que el señor Marqués de los Escraches tiene la piel tan fina que considera acoso inmerecido a sus hijos que alguien ponga una pintada a 30 kms de su lugar de vacaciones donde se lee «Coletas rata», si no debiéramos considerar acoso inadmisible e inmisericorde su persecución a la Princesa de Asturias Leonor y a la Infanta Sofía, sucesoras legítimas en la Jefatura del Estado a título de Reina. Escraches al Rey en todos los telediarios, incluso los pagados de nuestros bolsillos y dejación absoluta de la Fiscal General del Estado y, hasta hace poco, Notaria Mayor del Reino y compañera de excursión y de merienda de Francisco Franco.
La pobreza argumental y la demagogia del señor Marqués de la Deslealtad Sublime no alcanzan ni el nivel del parvulario, incapaz de descifrar qué tiene que oponer a la fórmula de Monarquía parlamentaria de países tan lamentables (ironía mode On) como Gran Bretaña, Suecia, Noruega, Holanda, Dinamarca, Bélgica, Japón, Luxemburgo, Canadá, Australia o Nueva Zelanda.
Si lo que prefiere es fijar su atención en las fórmulas monárquicas de Bahrein, Bután, Camboya, Arabia Saudí, Qatar o Swazilandia, no veo motivo alguno para no citar de ejemplos republicanos los de Uganda, Ghana, Chad, Angola, Irán, Irak, Liberia, Malí, Turkmenistán, Kazajistán, China, Siria, Zimbabwe, Cuba o Venezuela, sólo por citar algunas de las aberraciones maravillosas que pueblan el mapamundi de la estupidez republicana en la meninge colonizada de este cristobita, simulacro del Largo Caballero más infame y tenebroso.
Llegará el día, no lo duden, en que el PSOE de Sánchez renegará del señor Marqués de la Patraña y nos asegurarán en La Sexta que ni Iglesias ni su amante formaron parte nunca de su desgobierno. Todo por el Falcon y con la misma cara de cemento con la que dice que estamos confundidos y que el confinamiento no existió jamás: cosa de nuestra imaginación, cosas de fachas.
He dicho.





