
Y en aquella última cena
así habló la democracia:
– Por vivir en La Moncloa
( fíjense que poca gracia)
mezclarán la sal con hiel,
derecha e izquierda rancia,
golpistas con terroristas
ya no tienen que irse a Francia
pues ya forman un gobierno,
que tiene como fragancia
el hedor a la traición
y poder trincar con ansia.
– Uno de ustedes, cabrones,
por sólo siete votitos
empequeñece al Congreso
como a los siete enanitos,
y consuma la traición
y deja a Judas chiquito.
– Y tú gallego pepero,
antes de que cante el gallo
me habrás negado mil veces
confiar en ti, fue mi fallo
y no entender, que de Sánchez,
eres el más fiel cipayo.




