Que la forma de relacionarnos va a cambiar por largo tiempo no me cabe la menor duda. Más aún se va a notar en lugares como Andalucía (en España en general), donde somos tan aficionados a la reunión, a congregarnos por cualquier motivo y a ese roce que a la Montero le preocupaba de tal modo que se diría que ella procede de un lugar en extremo solitario como Groenlandia o como Kryptón, aquel planeta en el que hasta el contacto con las piedras perjudicaba a Superman.
No quería ni piropos («Hola, guapa»), la muy necia, y ahora no tiene quien le otorgue un achuchoncito por culpa de… su toxicidad positiva. Aunque su toxicidad viene de lejos y no se precisaba ningún PCR para atestiguarla.
Sí es sí, ¿me entiendes, Irene? Vuelves a dar sí. Y cuando todo esto termine…, otra vez sí. Tóxica nivel kryptonita.
Ha hecho falta una pandemia, la del coronavirus, para que arrase con la otra pandemia que nos trajiste, la del feminismo idiota con gominolas, ese delirio de barbiejaputas en manifestación y en tetas «porque se os va la vida en ello».
A quienes se le ha ido la vida es a decenas de miles de españoles (y españolas), tantos que ya el ministro ha perdido la cuenta. Imagínate, reina mora, qué especimen: un catalán que no sabe llevar las cuentas es un milagro, un pangolín con alas, una extravagancia de la Naturaleza, una rareza super ordinaria: o sea, una cosa extraordinaria.
El ministro de filosofías lleva ya tantas mentiras en un mes que también ha perdido la cuenta del número de embustes y ahora se ha acongojado y ya no sabe (o no quiere acordarse) de la cifra real de test que se han realizado.
Ayer dio una cifra, cerca de un millón, pero se pegó el susto cuando le recordaron que si el número oficial de contagiados roza apenas los 200.000, eso supone que 800.000 test dieron negativo a pesar de que nunca los tuvieron y que casi todos se le hicieron a pacientes con síntomas. Se coge antes a un ministro que a un cojo. Por tramposo.
A Irene todo eso le da igual. Eso cree ella, pero es porque ya no se acuerda de la cara de pucheros de su amiguita Rita Maestre ante el juez cuando fue a declarar por ponerse en bragas en la capilla de la Universidad pegando voces y juraba que se equivocó de puerta, que fue sin mala intención…, señoría.
Veremos dónde queda su altivez cuando le toque afrontar en un banquillo el aluvión de querellas criminales y de su boca sólo salga: «Hicimos lo que nos dijeron los expertos».
Mire, Irene, los expertos en Economía recomiendan mantenerse en una economía de mercado a toda costa y, sin embargo, su merced no cesa de repetir que el capitalismo, ese que le prestó la pasta para la hipoteca, es incompatible con la vida, o sea…
Pero, claro, su anticapitalismo de juguete empieza y termina en el monopoly y en la herencia familiar. Y en la hipoteca del chalet, claro. Porque si el padre de sus hijos tiene la suerte de tener un jardín donde jugar con los niños, para ella sola se le queda el resto de la casa, los tropecientos mil centímetros cuadrados, uno a uno, de baldosas y que él duerma en el bungaló de los invitados:
– Y no te cierres con llave, Pablo, que te conozco, o llamo a la pareja.
La de la Guardia Civil, por supuesto.
Pero decía que la forma de relacionarnos va a cambiar por mucho tiempo… Cuando el Gobierno apunta que planea el desconfinamiento también miente y siempre hay un ministro torpe para atestiguar sus embustes.
Yolanda Díaz, la coliflor que no para de reírse cuando ve las cifras de parados, aseveraba ayer que están planificando la vuelta al trabajo de los españoles en dos fases: la primera en… verano; y la segunda… a final de año.
Con esos plazos planifica hasta un gorila. Por ejemplo: los primeros en salir a la calle serán los varones antes del 2030 y luego las mujeres a partir de 2050…, más o menos. O viceversa, mejor, para que al menos durante 20 años ellas puedan volver solas y borrachas a casa cada día sin miedo ni peligro de ser asaltadas…, salvo que le pegue un apretón a Boti García Rodrigo y se convierta en el violador del ascensor. Que todo es posible.
El contagio por covid19 será considerado a partir de ahora violencia feminista, te advierto, Irene. O al revés, como tú nos digas, chochete, pero hazme caso por una vez: lo que debemos cambiar en nuestras vidas es abandonar las recontracochinadas comunistas de boquilla tuyas y de tu Pablo (tuyo mientras dure, guapi) y recuperar la producción industrial en masa de casi todo.
Objetivo: no traer nada de China y regresar a la célebre autarquía doble del Mundo Libre de JFK frente a los países comunistas del Telón de Acero.
Te puedes ir buscando una parcela del otro lado, princesa, porque esta vez no será necesario ni levantar un muro como el de Berlín, ya que los chinos, tan previsores ellos, levantaron uno muy sólido hace miles de años.
Espero que primero cumplas una buena condena en la cárcel, tronca. Que te vaya flama.
He dicho.






2 Comments
Magnifico, simplemente magnífico.
Gracias por leer, Excmo Gran Capitán