A las tres de la tarde, un servidor se retira a sus aposentos envuelto en una vorágine de sentimientos acumulados todos ellos a lo largo de la mañana. Y en el preámbulo de la siesta no paro de darle vueltas a lo leído en prensa, oído en radio y visto en televisión. Es casi una rutina diaria que mantengo desde hace unos pocos años. Hombre, hay una edad y el esqueleto necesita un estiramiento y reposo en horizontal. Pero ese remolino de aconteceres no me deja y trato de masticarlos lo mejor que sé y puedo, para dormir en paz.
De primera mano, se me viene a la cabeza lo de declarar “persona no deseable” al presidente de VOX, Santiago Abascal, por emplear unas palabras que se consideran “incendiarias”, en una visita que realizó a Ceuta… Que yo digo que personas que pudieran ser rechazadas por un Gobierno u otra institución las hay en España a manojitos, y por manifestaciones o hechos de mucho mayor calado que las de Abascal. Y ahí siguen, en sus respectivos puestos, en sus mansiones y yates y riéndose de todos nosotros. Así que no le concedo la mayor importancia a lo que expresó el líder de Vox.
De segunda mano, me llega a las sienes el asunto de la ganadora de “Supervivientes”, ese programita tan del gusto de un montón de españoles y que prepara con todo lujo de “detalles” la tele que lleva por marca un cinco. Dicen las lenguas viperinas que el concurso ha estao amañao, porque todo obedece a una estrategia perfectamente planificada del ente televisivo en cuestión, y que la emergente “estrella” que se alzó con el triunfo se va a poner a partir de ahora forrá con la cantidad de escenarios que, de alguna manera, le van a “obligar” a pisar. ¡Qué poca vergüenza, tío!
De tercera mano, y ya inmerso en ese sopor bendito previo a la cabezá definitiva, doy rienda suelta a las noticias que me llegan, vía satélite, sobre las auditorías que la Junta de Andalucía viene haciendo a regañadientes y que está sacando a la luz el grado de corrupción del régimen socialista durante 37 períodos de doce meses, a contar desde el día 1 de enero hasta el 31 de diciembre, ambos inclusive. (Se asegura que este “desnudo integral” no va a tener marcha atrás) Ajolá, que se emplea a modo de contestación por las calles de mi barrio cuando uno le dice al otro que le va a tocar el cupón de hoy…
Y no puedo más, mis queridos lectores. Así que anden con Dios.





