Y después de ir a votar
ya no se siente feliz.
¿Se cortará la nariz?
Algo tendrá que inventar…
Yoli tiene otro cantar
renuncia a ser presidenta
de esa pandilla irredenta.
Se va a su casa a planchar.
Ya se cansó de SUMAR
ya no corre en esa pista
y prefiere, chica lista,
asegurar bien el pan
y seguir con el Truhán
haciéndole de ministra.





