Hombre del campo, ¡levántate del surco!
basta ya que menosprecien tu labor
aquellos los que nunca han madrugado,
ni han sudado la tierra con amor.
Alza tu voz, no más abuso;
sin vosotros no habrá fruto, no habrá flor,
la tierra nunca más será preñada
y perderá su esencia y su verdor.
Levanta tu azada cual Tizona
si al final tú eres Campeador…
Oye como ruge tu «Babieca»
y ¡sal a protestar en tu tractor!





