
Como ya no trabajo para el Estado, observo y leo lo que quiero. Y es que, en alguna revista “del corazón” una famosa presentadora de tele anuncia a bombo y platillo que tiene una nueva ilusión y que se marcha a París para celebrarlo. Pues a mí me pasa igual. Tengo ahora una fantasía, que no es novedosa, pero como servidor conoce la ciudad del Sena, encierro mis ganas en el cuarto de los sueños y engalano un lienzo tras otro con lo mejor que podría atravesarme el alma en estos momentos: la pintura.





