La decisión tomada por la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Quinta Angustia para que su paso de misterio vaya acompañado de banda de música, se convierte sin duda en uno de los grandes estrenos de la próxima Semana Santa.

Fotografía de Beatriz Galiano
No cabe duda de que la calle San Pablo, ya de por sí abarrotada todos los años para ver salir en la tarde del Jueves Santo a la Quinta Angustia, lo estará aún más si cabe para presenciar la salida histórica del paso de misterio acompañado de banda de música.
En realidad, se trata de un regreso, un regreso de más de un siglo, desde una lejana Semana Santa de principios del siglo XX en la que la Hermandad tuvo que prescindir por razones económicas del acompañamiento musical. El maravilloso paso nuevo de bronce y madera de abebay esquilmó por su elevado coste de la época los recursos y presupuestos de la Hermandad. Una de las medidas para salir adelante fue la de sacar sin banda de música al soberbio e inigualable misterio del Sagrado Descendimiento del Señor.
La vuelta a los orígenes barruntaba en los últimos tiempos. Y ha sido la Junta de Gobierno, cuyo Hermano Mayor es José Soto Mediero, la que sometió a la consideración de los hermanos la posibilidad de que la Quinta Angustia vuelva a llevar música, dejando de ser una de las denominadas cofradías de silencio, en las que precediendo a los pasos sólo se interpretan composiciones de Capilla. Una gran mayoría ha votado afirmativamente, con margen sobrado para la tranquilidad en la toma de la importante decisión.
Además, con muy buen gusto y exquisito criterio, la Junta de Gobierno alternará las interpretaciones de la Banda con las de los músicos y coros de Capilla. Asimismo, no se tocarán los tambores a manera de enlaces o intermedios entre una marcha y otra. Ni siquiera se tocarán al estilo grave y acompasado de pasos como el de La Amargura o la Virgen de los Dolores, de las Penas. La Hermandad parece entender así que posee uno de los sonidos más hermosos de la acústica no precisamente musical de la Semana Santa de Sevilla, pero tan importante como si fuera una partitura única: el sonido al aire del vaivén del cadáver del Señor mientras es bajado de la Cruz por los Santos Varones. Estimo que la Junta de Gobierno de la Quinta Angustia ha tenido, con estas matizaciones sobre el acompañamiento musical, muy claro el concepto de cuanto representa de singular su gran paso de misterio.
Es posible que desde este caso de la Quinta Angustia, y aunque ciertos sanedrines de las cofradías se hayan rasgado las vestiduras por opinar que se atenta contra el clasicismo, es posible digo que otras hermandades se planteen seguir el ejemplo de esta cofradía con solera del Jueves Santo, siempre que lo hagan con los cuidados precisos y bien calculados que va a hacerlo la Quinta Angustia. Porque hay que vigilar la permanencia de esa acústica íntima de la Semana Santa, como el paso racheado de las pisadas de los costaleros del Gran Poder, el crujir de la madera de la canastilla del Calvario o el bamboleo del crucificado de la Expiración del Museo. La música no debe ahogar esas percepciones. El único sonido que prevalece en medio de las marchas y que incluso se suma a ellas como si fuera un bellísimo instrumento más, es el sonido de las bambalinas rompiendo como agua en los varales.
La Hermandad también ha seleccionado de antemano un repertorio en la línea de “Jesús de las Penas”, “Virgen del Valle”, “Amarguras”, “Soleá, dame la mano” y, cómo no, “Quinta Angustia”, de José Font Marimont. Para este regreso histórico, auténtico estreno, que traerá la memoria de grandes cofrades de la Quinta Angustia que nunca vieron a su paso con música, se ha elegido a la Banda del Carmen, de Villalba del Alcor, que ya acompaña en Sevilla a la Virgen de la Cabeza, de las Siete Palabras, durante el día antes, el Miércoles Santo.





