El invierno persiste en cumplir con su cometido: agua, viento y frío. Los primeros días de este mes ya están haciendo honor a su apodo, “febrerillo loco”, que deja este martes las que según los pronósticos serán las últimas lluvias de aquí a muchos días sólo con nublados, más que de precipitaciones abundantes, porque alternarán los claros con las nubes. Y mientras, Sevilla remite especialmente en contagios respecto del resto de Andalucía.
La imagen de la Avenida de la Constitución esta mañana es una buena muestra del conjunto de la ciudad, pasada por agua desde la madrugada prácticamente y al amanecer, los paraguas abiertos y, eso sí, los escasos paraguas de los escasos transeúntes en unas calles generalmente desiertas y sin apenas actividad comercial.
Aún resulta una Sevilla irreconocible e incomparable con la que fue hasta hace casi un año, cuando el 14 de marzo entró en vigor el primer estado de alarma, que además decretó el confinamiento domiciliario. Apenas hay un verdadero fluir de gentes en la actividad laboral (muy desempeñada por el teletrabajo) y, desde luego, sin turismo y con la mayoría de los hoteles cerrados, entre ellos los más importantes: el Alfonso XIII y el Colón. Algunos de los que permanecen abiertos depositan desesperadamente sus ánimos de recuperación en la baza de celebrar en Sevilla el día de los enamorados, San Valentín, el próximo domingo 14.
Desde entonces las medidas han venido consistiendo en un constante y sucesivo tira y afloja por parte de las autoridades sanitarias y de los gobiernos central y autonómicos, como el de la Junta de Andalucía, moviéndose entre la tensión y episódicos relajamientos (como el que se ahora está previsto), según iban arrojándose con extrema gravedad o mejoría los picos de la curva de los contagios.
En ese sentido, Sevilla ha entrado en los últimos días en un notable descenso de los ingresos y hasta de los fallecidos (sólo uno ha llegado a contarse en 24 horas), inclinando la balanza de las restricciones en favor de suavizarlas, eliminar algunos de los cierres perimetrales en municipios y hacer considerar a la Junta una revisión semanal de las medidas que tome.





