Aquellos que concebimos la política como la acción al servicio de unos principios nos duele especialmente que se equipare a todos los políticos como corruptos y oportunistas básicamente por dos razones: primero, porque es injusto y segundo, porque es falso, ya que supone denigrar la labor de aquellos que con mucho que perder y nada que ganar decidieron dedicarse a tan noble actividad aun a costa de poner en riesgo su vida y su integridad física. No hay más que recordar nombres que hablan por sí solos como los de Miguel Ángel Blanco y Gregorio Ordóñez, mártires de la libertad a los que buena parte de los jóvenes desconoce porque no se les ha garantizado la justa memoria que les corresponde y es la de ocupar un lugar destacado en la mejor Historia de España.
Soy consciente de que, desafortunadamente me dejaría muchos nombres en el tintero, pero a modo de ejemplo quiero recordar casos que por mi juventud he vivido en primera persona y que contribuyen a dignificar la política cuando muchos se encargan de ensuciarla con sus indecentes actuaciones. En este sentido, dentro de una limpia contraparte destaca Regiona Otaola, que no percibía sueldo como alcaldesa de Lizarza, un feudo tradicionalmente batasuno, cuyo mandato bajo las siglas del PP (2007-2011) constituyó un paréntesis de libertad en el que atornilló la bandera española para que no la pudiesen arrancar los esbirros de ETA, recibiendo con su visita, el respaldo de Aznar, un apoyo que no le prestó Rajoy a la sazón de presidente de su partido, aunque no es de extrañar viniendo de aquel que desde el balcón de Génova en 2011 hacía oídos sordos a sus votantes cuando le gritaban: “¡Bildu fuera de las instituciones!”.
Otro ejemplo de heroicidad lo vi representado en Carlos García, el único concejal del PP en Elorrio, que con su voto le dio la alcaldía al PNV para que no la tomase Bildu, siendo amenazado, escupido e insultado por decenas de pro-etarras, a lo que añado a otra figura que para mí tiene un lugar destacado como Silvestre Zubitur, el único concejal que defiende a España en Leiza (Navarra), algo que hace bajo las siglas de UPN, tomando posesión del escaño en sustitución de un compañero asesinado en 2001, en los años de plomo de ETA, cuando él, pese a ser amenazado de muerte iba sin escolta y se atrevió a disparar con una escopeta contra una pancarta en favor de los presos de ETA sostenida por globos.
El propio líder de VOX ha vivido bajo la amenaza directa con ETA, siendo la tercera generación de la familia Abascal que ha tenido que convivir con semejante espada de Damocles, con su padre sufriendo más de 100 actos de violencia contra su comercio y su propia tienda completamente destruida, a lo que se suma su abuelo extorsionado por los terroristas para que les pagase el tributo que les exigían y financiarse bajo amenaza de muerte, teniendo su nieto que ir a la Universidad con escoltas y tomando posesión como concejal en Llodio (pueblo natal de Ibarretxe) increpado y agredido por decenas de pro-etarras en 2003. No creo que haya entrado en política por interés sino por convicciones aquel que era concejal del PP por 300 euros en un pueblo bajo la bota de los asesinos etarras, siendo los dos concejales del PP los únicos que se atrevieron a entrar en el salón de Plenos a jurar su cargo cuando los batasunos lo ocuparon con el fin de impedirlo una vez que fueron ilegalizados.
Destacan especialmente los nombres de María San Gil y José Antonio Ortega Lara. La primera, entró en política cuando asesinaron ante sus propios ojos a Gregorio Ordóñez, persiguiendo a los terroristas aquel mismo día, y pese a que le ofrecieron ser número dos del PP en las generales en Madrid detrás de Rajoy, se negó, apostando por permanecer en las Vascongadas por la fortaleza de su compromiso político y dejó la política cuando vio que sus convicciones (las mismas que le llevaron a entrar en ese mundo) eran traicionadas, siendo una de las pocas personas que ha antepuesto los principios a su cargo. Por otro lado, Ortega Lara resistió 532 días enterrado en vida en un zulo de 2×2, un escenario en el que casi nadie hubiese podido resistir, además de demostrar la bondad intrínseca de su alma al perdonar al cabo de diez años a los criminales que lo sometieron a tan inhumana tortura, abandonado el PP tras dos décadas de militancia cuando vio que renunciaba a sus principios fundacionales, rechazando ocupar cargos cuando sucesivamente se lo ha ofrecido VOX, partido del que es uno de sus fundadores.
De nuevo, por cuestión de edad, un caso que contribuyó a que me reafirmara en mis convicciones tuvo lugar en las generales de 2015, las únicas en las que dudé a la hora de decantar mi voto. Mi duda era lógica y nada usual entre no pocos compatriotas: entre votar a un partido con el que coincidía en un altísimo porcentaje de su programa pero en aquel momento con nulas posibilidades de conseguir representación como era VOX o hacer lo propio hacia un partido con el que tenía menos coincidencias pero más posibilidades de sentarse en las instituciones como era Ciudadanos. No obstante, un hecho trágico acaecido aquellos días hizo disipar todas mis dudas e inclinar la balanza en favor de VOX al ver cómo su entonces presidenta en Cuenca, Inma Sequí, de 19 años, era agredida, de modo que tomé conciencia de que sería traicionarme a mí mismo no votar y dar la espalda a aquellos que arriesgaban su integridad física por defender aquello en lo que creía.
En estos días, ha sido agredida la vocal de VOX en la Junta Municipal de Distrito de Cerro-Amate, Estefanía Martín, que por defender a sus vecinos está recibiendo amenazas y agresiones que cada vez van a más mientras que el Ayuntamiento de Sevilla y el Ministerio del Interior (ambos en manos del PSOE) hacen oídos sordos a las peticiones para protegerla a ella y a su familia de un indeseable mal mayor, pues todo comenzó el pasado mes de Septiembre, cuando le rompieron el parabrisas del coche y le dejaron una nota en la que le amenazaban con asesinarla si no abandonaba el barrio. Luego, sus padres fueron amenazados en plena calle a punta de navaja, recientemente recibió una pedrada en la cabeza con un trozo de cemento que de haber sido más certero, podría haber tenido letales consecuencias y no satisfechos con ellos, los agresores han dejado, pocos días después, notas amenazantes en su domicilio.
Ante hechos extraordinariamente graves, el resto de partidos como el propio Ayuntamiento de Sevilla han mirado hacia otro lado y se han negado a condenarlos, al igual que las televisiones y los principales medios de comunicación, para quienes no parece tener “relevancia informativa”, siendo Libertad Digital, OK Diario, La Gaceta y Periodista Digital los únicos medios que se han hecho eco de este asunto.
Resulta curioso que la misma izquierda que hace bandera de las mujeres agredidas y pretende tipificar los denominados “delitos de odio”, trate de silenciar el drama y el terror bajo el que está viviendo una familia porque derriba su discurso, sobre todo cuando desde sus terminales políticas y mediáticas se han dedicado sistemáticamente a criminalizar no ya a los dirigentes sino a los votantes de VOX, de los que Echenique dijo que eran “nazis con navajas” y contra los que Pablo Iglesias lanzó una “alerta antifascista”.
En el caso de Estefanía Martín, las amenazas vienen de la mano de las bandas de narcotraficantes que están provocando constantes cortes de luz en el Palmete al engancharse ilegalmente a la luz para cultivar sus plantaciones de marihuana, siendo una profesional que no vive de la política: una psicóloga que decidió dar un paso al frente en favor de sus vecinos al denunciar los constantes cortes de luz ante todos los partidos y sólo VOX (a través de Reyes Romero y Cristina Peláez) escucharon sus demandas, lo que le llevó a unirse a sus filas, siendo una especie en peligro en extinción: la de los aquellos que conciben la política como el servicio a los demás, motivo por el que ha pasado a ocupar un lugar destacado en el pedestal de mis héroes.





