La inacabable sucesión de escándalos de corrupción que cercan a Pedro Sánchez y a su Gobierno Frankenstein me han traído a la mente una canción gallega que reza:
“Eu quería me casare, mais non tenho ropa.
Casa filla, filla casa, que una perna tapa a otra.
Para vir xunto a mí, va y lava la cara galopín”.
Los escándalos se suceden a velocidad estratosférica y el penúltimo tapa al anterior y queda amortizado ante la conciencia acorchada o la indiferencia del sufrido pueblo español. Dice el refrán que “la mancha de una mora con otra verde se quita”, lo que podría parafrasearse, para adaptarnos a la realidad actual, con “la mancha de una corrupción con otra nueva se limpia”. El escándalo de la amnistía se tapa con las concesiones a los independentistas de todo cuño, el de la “singularidad fiscal catalana” con el blanqueo de Bildu en Navarra, el del caso Koldo/Abalos con el de las proezas defraudadoras y sexuales de éste y la contratación de sus “sobrinas” en empresas públicas, el de la sumisión a Marruecos y con la negación del principio de libre determinación del pueble saharaui con el reconocimiento de dicho derecho al pueblo palestino, la declaración de la guerra verbal a Israel y el reconocimiento del inexistente Estado de Palestina, con el de la segunda fuga de Carles Puigdemont a lo Houdini y la concesión al prófugo de las competencias migratorias y del control de las fronteras, el del inexplicado e injustificado apagón de la península ibérica con la atribución a un sabotaje de los ultrarricos de las empresas eléctricas y la afirmación de la indocumentada presidenta de REDEIA -Beatriz Corredor-, de que España tiene el mejor sistema eléctrico del mundo, el las paradas de los trenes en toda España con la afirmación del ministro del ramo e insultador oficial del Reino -Óscar Puente- de que fue debido a otro sabotaje de los extraterrestres y que los ferrocarriles en España pasan por su mejor momento, el de las grabaciones de las cloacas de Leire Díez y Pérez Dolcet con la increíble rueda de prensa de la “fontanera” en la que anunció la puesta de largo de su libro de investigación…El antepenúltimo ha sido el dl procesamiento del fiscal general del Gobierno -Álvaro García Ortiz- por un supuesto delito la revelación de secretos, y el penúltimo el informe de la UCO sobre las corruptelas del sustituto de Ábalos en la Secretaría de Organización del PSOE, Santos Cerdán. Cabría pensar que con él se tocaría el fondo de la corrupción moral, política y económica del Gobierno de Sánchez y del Partido Sanchista Español, convertido en una asociación criminal, pero quiá, aún queda mucha podredumbre por aflorar y se anuncia la entrega de otros cuatro informes de la perversa UCO, por lo que -como al final de los antiguos folletines- habrá que poner: “Continuará”. ¿Quiénes serán los próximos adalides de la corrupción que salten a escena? María Jesús Montero, Óscar López, Francina Armengol, Ángel Víctor Torres, María Chivite, José Luis Rodríguez Zapatero… Según Maite Rico, faltan muchos nombres, pero está claro que lo que entró en la Moncloa en 2018 fue una banda tan ávida como inmoral, que, para colmo, iba a medrar gracias a la pandemia. También se confirmó la naturaleza de tramposa de su jefe. “La tesis fake, el pucherazo fallido de 2016 y el amaño de las primarias socialistas de 2014 retratan a Sánchez como una estafa con patas”. Son como las cerezas, que suelen estar en racimo y, cuando se tira de una, vienen otras detrás. La atribulada portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, ha tenido que reconocer que no sabe si saldrán más nombres en el carrusel del fango propio, pero se malicia que sí. Ya el instructor le ha ordenado que investigue el patrimonio y las actividades de Cerdán, quien -tras anunciar que, aunque era inocente, renunciaría a su puesto para no perjudicar a su partido- se ha tomado unas mini vacaciones de 3 días para consultar con el Borrador General del Estado, Alvaro García Ortiz, la mejor manera de eliminar cualquier rastro digital de sus felonías.
Puede que la marea corrupta alcance al final a quien es su alfa y omega, el número 1, en quien todo empieza y todo acaba. Sánchez ha hecho carrera sobre una forma corrupta de entender la política, basada en el engaño permanente, como mero proyecto de promoción personal, en el que todo vale para acceder al poder y mantenerse en él. Para ello contó con los incondicionales de la “banda del Peugeot” -Ábalos, Cerdán y Koldo-, que le acompañaron en su ”road movie” por toda la geografía española “à la recherche du secrétariat géneral perdu”. Lo consiguió gracias a sus malas artes y, tras la recuperación del puesto, vino la moción de censura “fake” contra el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, basado en un “obiter dictum” prevaricador del magistrado de la Audiencia Nacional José Ricardo de Prada.
Sánchez accedió al Gobierno y agradeció los servicios prestados por sus fieles “mosquepedros”, a los que distribuyó prebendas políticas y económicas. Ábalos -a la sazón su principal confidente- tuvo el dudoso honor de pronunciar su filípica moral contra la supuesta corrupción del Gobierno de Rajoy. Dijo que los votantes del PP vivían escandalizados e indignados por todo lo que estaban viendo. “El problema son sus dirigentes, una cúpula que ha convivido con la financiación irregular y con la corrupción durante años”. El periódico “El Socialista” justificó sin el menor pudor la moción al afirmar que “el PSOE, fiel a su compromiso con la transparencia y la justicia, debe seguir siendo el guardián de una España, que se merece un futuro sin sombras de corrupción. No es suficiente condenar las malas prácticas del pasado, es necesario garantizar que quienes cometieron esos delitos paguen por ellos y no haya espacio para la impunidad. Solo así podremos sanar las heridas de una democracia que durante demasiados años ha sido vulnerada por quienes usaron el poder para beneficio propio”. No hay una mejor descripción de la deriva corrupta del PSOE.
A Cerdán, el presidente le concedió la secretaría de Coordinación Territorial del PSOE, el virreinato de Navarra y autonomía económica para sus negocios -el “cupo vasco”- y, tras la destitución inexplicada de Ábalos, lo nombró secretario de Organización y embajador extraordinario y plenipotenciario en la corte del califa de Waterloo, Carles Puigdemont, en el que negoció el intercambio de los votos deJxC por la infame Ley de Amnistía A Koldo -pese a su magro currículum de aizkolari y portero de un club de alterne- lo designó consejero áulico de Ábalos -probablemente para que lo vigilase- y consejero de RENFE, convirtiéndose en el correveidile de las extorsiones.
A partir de ese momento, ancha era Castilla, y el trío se pudo dedicar a la rapiña y a la obtención de mordidas a cambio de concesiones de obras públicas.
Aunque las elecciones generales de 2023 fueron ganadas por el PP, Sánchez consiguió acceder de nuevo al poder, a base de hacer cesiones descomunales a su socios izquierdistas de coalición -primero Podemos y después Sumar-, a los nacionalistas del PNV, a los filoetarras de Bildu y a los independentistas de ERC y -sobre todo- de JxC, con el que se comprometió a dictar una Ley de Amnistía a cambio de sus 7 votos. Sánchez ha confesado contrito que no sabía nada y que se sentía traicionado por los hombres en los que había confiado. Eso no se lo cree ni Begoña Gómez. Si hubiera estado al tanto, se habría convertido en cómplice y, si no lo estuvo, era un incompetente total, con responsabilidad “in eligendo” e “in vigilando”, por lo que -en cualquiera de los casos- debería haber presentado su dimisión por haber permitido la barra libre de la corrupción. Los grandes enemigos de Sánchez no son la derecha, la extrema derecha o el fascismo, sino las hemerotecas y las fonotecas, que son muy perversas. Los dirigentes socialistas llevan 10 años robando y extorsionando a las empresas, pese a lo cual, Sánchez tuvo el cuajo de decir que “tengo muchos defectos –única verdad en su aserto-, pero siempre he trabajado por el juego limpio en política”.
Todo empezó con Aldama y -ante sus problemas- el Gobierno lo dejó caer porque no era del partido y lo envió a la trena, donde fue amenazado de muerte. No se amedrentó y para eludir los peligros de la cárcel, el comisionista decidió tirar de la manta, cantar la Traviata y hacer revelaciones sobre las mordidas recibidas por Ábalos, Cerdán y Koldo, así como por el PSOE en general. Pese a su inmediata descalificación como ”pequeño Nicolás”, un 90% de sus acusaciones han sido confirmadas por los investigadores de la UCO. Después vino Ábalos, el inseparable escudero de Sánchez y organizador logístico de la Moncloa, pero -cuando los numerosos escándalos le hicieron caer- cayó en blando pues, tras su destitución, fue incluido en la lista de diputados y pasó de ser imprescindible a invisible, porque la amistad para el narcisista Sánchez no siempre cotiza. Luego fue Koldo el que cayó en desgracia y acompañó en chirona a Ábalos, que fue sustituido en la secretaría de Organización por Cerdán. El problema fue que Koldo -un Villarejo en bruto- tenía la fea costumbre de grabar todo a todos, y este hábito es el que está causando tantos sobresaltos e inquietudes en el seno de un partido que ha sido indispensable para la restauración de la democracia en España, pero que con Sánchez ha dejado de serlo.
El presidente compareció contrito a las 5 de la tarde sin siquiera haber almorzado. Necesitamos un nuevo García Lorca que componga un “Llanto por Sánchez Pérez-Castejón”, que podría comenzar con “eran las 5 de la tarde, las 5 en punto de la tarde, y Sánchez sin haber comido”, y acabar con “dile a la luna que venga, que no quiero ver el hambre de Pedro en esta escena”.
El conocimiento del contenido del demoledor informe de la UCO sobre los tres tenores sanchistas ha caído como una bomba en la línea de flotación las frágiles barquichuelas del PSOE y del Gobierno, tanto por el elevadísimo importe de la extorsión, como por su extensión a las cuatro esquinas del país y, en especial, por su extraordinaria desvergüenza, procacidad y cutrez, que ha sido calificada por Raúl del Pozo de ” corrupción-porno”. Sánchez ha mantenido hasta último momento su confianza en el Rasputín navarro y acusado a Feijóo de insultar a personas honestas (¿?), cuando ya era de dominio público que estaba cercado por la corrupción. La vicepresidenta Montero había firmado en noviembre del 2024 que mantenía unas magníficas relaciones con Cerdán, “una relación personal y de complicidad, y de amistad con él”, y que por él ponía la mano en el fuego. Ahora está en la unidad de cuidados intensivos por quemaduras, desde donde se ha lamentado de sentirse profundamente traicionada, dolorida e indignada.
El informe de la UCO ha mostrado cómo Cerdán se benefició ilegalmente de la concesión de obras públicas en Navarra y otros lugares a cambio de comisiones, junto con Ábalos y Koldo. Especial relevancia tuvo la concesión en 2023 del desdoblamiento del túnel de Belate a una UTE integrada por Acciona, Osés y Servinabar. Esta última empresa es -según el Registro Mercantil- propiedad de Antxón Alonso, pero, en un registro realizado en el domicilio de éste, la OCU ha encontrado un contrato privado por el que Alonso cedía Cerdán el 45% de la empresa, a la que el Gobierno navarro ha hecho 6 adjudicaciones de obras públicas por valor de €106 millones, la última de ellas este 10 de junio. Finalmente, Sánchez ha sacrificado a Cerdán para salvarse él. Tras conocerse el estropicio, convocó una rueda de prensa, en la que -maquillado como un zombie- se quejó amargamente de que había sido traicionado por la persona en la que más confiaba. óPidió perdón con la boca pequeña y manifestó que no volvería a ocurrir, para lo que anunció una auditoría externa -como si no fuera suficiente la que le había hecho la UCO- y la encomienda provisional de la secretaría de Organización a un cuarteto, entre los que se encuentra la gestora del PSOE, Ana María Fuentes -nombrada por Cerdán-, que aparece mencionada en el informe por solicitar el «impuesto” al director general de Carreteras.
Tras su lacrimógena “performance”, Sánchez se recluyó en la residencia de Quintos de Mora para reflexionar sobre la crueldad de la vida para con él, siempre dispuesto a sacrificarse por el bien general de España. Se sumergió en la pócima mágica de Astérix, y recuperó el ánimo y la energía, pese a que el elefante no cabía ya en la picina. . Regresó dispuesto a morir matando, porque la corrupción es una triste realidad -que se produce especialmente en la derecha- y no tenía nada que ver con él, que está limpio como una patena. Como en el caso de ERE, se trata de infracciones de un par de golfos en el PSOE, que es un partido ejemplar, que reacciona frente al menor vestigio de corrupción de manera rápida y contundente. Así, solo ha necesitado 16 meses para expulsar del partido a Ábalos, que está que fuma en pipa. Un nuevo episodio grotesco de este esperpento ha sido el registro realizado en su piso en Valencia, en el que se encontraba una de sus “sobrinas”, Anaís D.G. -la pija del porno-, a la que pidió que sacara a pasear al perro y se llevara para el desayuno un disco duro, que fue detectado e incautado por una de las guardias. Parece ser que en él figuran conversaciones preocupantes con altos dirigentes del PSOE, incluido su secretario general.
Sánchez regresó de su retiro espiritual pleno de vigor y, después de contemplar todas las opciones posibles, ha optado por no dar explicación alguna y acusar al PP del “y tú mas”, aunque ya sus palabras carecen de la más mínima credibilidad. Les ha advertido que se enfrentaban a una operación de demolición moral por procedimientos que conllevan más peligros para la democracia que aquello que pretende combatir. Ha escrito además una nueva epístola a los adefesios, en la que les pide su respaldo incondicional. Ha renunciado a adelantar las elecciones generales porque -pese a los vaticinios de Tezanos de que el PSOE lleva 7 puntos de ventaja al PP- están verdes y a presentar una moción de confianza porque podría perderla. Ha retado a Feijóo a presente una moción de censura, a lo que éste se niega por faltarle cuatro votos para que prosperara. La solución es la bunkerización más absoluta. Como Felipito Tacatún, ha afirmado “!yo sigo!” y -como la muchachada de Verano Azul- “!No nos moverán!”. Su lema es el del general McMahon en la guerra de Crimea: “Je suis, j’y reste”. Dejará que transcurra el tiempo, en la convicción de que, a pesar de sus grititos escandalizados, sus aliados no lo dejarán caer, porque el mal supremo sería una alternancia en el poder por parte de la derecha, que Sánchez no puede permitir ni ellos tampoco.
Pese a no contemplar una moción de confianza, Sánchez ha llamado a sus aliados a La Moncloa para sondearlos sobre sus intenciones, tras la tumultuaria sesión de control en el Congreso, en la que fue duramente criticado, no por la oposición, sino también por algunos de sus aliados, especialmente ERC. Gabriel Rufián le dio un tremendo papirotazo dialéctico al decirle que un partido de izquierdas progresista no puede ser corrupto, y le preguntó si el caso Cerdán era la Gurtel del PSOE, una corrupción cutre frente a la corrupción premium del PP. Según “El País , tras la intervención de Rufián, a Sánchez se le hincharon las venas del cuello y respondió irritadísimo, destapando una vena iracunda pocas veces vista. Desencajado, cometió su máximo error al replicar: “No voy a aceptar que se haga de una anécdota una categoría”. ¡Menuda anécdota! El PP había pedido a la Mesa del Congreso que convocara urgentemente un Pleno para que Sánchez ofreciera explicaciones sobre el caso, pero la presidenta Armengol y los miembros izquierdistas de la Mesa lo rechazaron. Sánchez se negó a comparecer en el Congreso hasta primeros de julio, fecha en la que tendrá una intervención-ómnibus, para informar sobre la Conferencia de la OTAN en La Haya y de la reunión del Consejo Europeo, dejando los minutos de la basura para pasar de puntillas por el gran escándalo de corrupción de su Gobierno y de su Partido. El ambiente de la sesión se fue enrareciendo cada vez más ante las falacias de Sánchez. Abascal lo llamó corrupto y traidor, y abandonó el hemiciclo. La bancada del PP exigió en altavoz “dimisión, dimisión”, y la sesión concluyó de forma caótica.
Tras la reunión, el presidente convocó a sus aliados en La Moncloa. El BNGA y Compromís se negaron a asistir, al igual que Podemos. ERC dijo que se lo pensaría, pero Rufían acudió finalmente a la cita y, a su salida, afirmó que había encontrado a Sánchez muy tocado, por lo que había que aprovechar el tiempo que le quedara al Gobierno para seguir avanzando. De los asistentes, tan solo Bildu -al igual que había hecho el día anterior JxC- accedió a dejarse fotografiar con el presidente. Los demás eludieron la foto, temerosos de contagiarse con los gérmenes de la corrupción socialista. Los aliados se han lanzado como buitres sobre el cadáver tumefacto de Sánchez para sacarle las últimas concesiones, aprovechándose de su vulnerabilidad.
Como una moderna Salomé, Sánchez ha tenido que ofrecer la testa de Cerdán en bandeja de plata para tratar de salvarse de la quema, pero ha visto cómo se proyectaban en su despacho monclovita las palabras bíblicas “manel, tecet, fares”, que dieron boleta a Baltasar en plena cuchipanda. El cerco se estrecha en torno suyo y varios altos dirigentes del Gobierno y del Partido, al grito de ” sálvese el que pueda”, han presentado su dimisión “por motivos personales”. Algunos antiguos entusiastas se están apresurando a abandonar el barco que se hunde, porque ya no se fían de su capitán, principal responsable del naufragio.
“La Razón” ha destacado que, incluso desde el interior del sanchismo y en el propio equipo del presidente, se musita por lo “bajini” las hasta ahora nefanda palabras “dimisión” y “adelanto electoral”, y hay quienes estiman que el Gobierno no llegará a agosto, porque la legislatura está achicharrada. Amortizada ésta, debería empezar la campaña electoral, en la que Sánchez podría no ser candidato por su achicharramiento político y ético. La mayoría parlamentaria de Sánchez está en suspenso por temor a que aparezcan nuevas revelaciones incriminatorias, pero nadie se atreve a hacer pronósticos. “La Vanguardia” ha señalado que Sánchez trata de aplacar a sus aliados, que cuestionan ya la viabilidad de un nuevo mandato. El caso Cerdán ha abierto un boquete a los pies de un presidente considerablemente desprestigiado, que intenta capear el temporal con el argumento de que el líder de la oposición es aún más corrupto, lo que no parece que sea la mejor estrategia, porque el escándalo es demasiado grande.
El creciente y acelerado desprestigio de Sánchez no se ha limitado a España, sino que se ha extendido al mundo entero, especialmente en el seno de la Unión Europea. El prestigioso periódico británico “The Times” ha publicado una editorial enormemente crítica en la que ha llamado a Sánchez “Don Teflón”, calificativo aplicado en su día al mafioso estadounidense John Gotti, que siempre se apañaba para salir de la sartén judicial. La situación del Gobierno es de extrema debilidad por los escándalos de corrupción, que no pueden ser atribuidos en exclusiva al PSOE, ya que, sin la participación del Gobierno -por activa o por pasiva- no podría haberse producido. Sánchez se encuentra en situación de extrema debilidad España merece un Gobierno mejor. “La fiesta ha acabado para Sánchez”.
El escándalo de la corrupción española ha llegado hasta el Parlamento Europeo, donde no solo los eurodiputados del PP y de Vox han criticado acerbamente los escándalos del Gobierno y del PSOE, sino que también muchos otros parlamentarios se han sumado a estas críticas. El gran líder está siendo puesto en entredicho por doquier.
Hay otro punto importante digno de mención. El problema de la corrupción no concierne solamente a unos pocos dirigentes, sino que afecta a la estructura del PSOE, que se ha visto convertida en una organización criminal cuya cúpula está liderada por Sánchez, como ya acusó en su día Aldama. No estamos ante casos aislados, sino ante un sistema institucionalizado de financiación ilegal. La ley es clara y la justicia debe serlo también. Esta red financiera encaja perfectamente en la definición de financiación ilegal cómo estructura delictiva, y lo más grave es que esta actividad no solo no era desconocida por Ferraz, sino que era dirigida desde la sede del PSOE.
La UCO ha revelado la existencia de un entramado de financiación ilegal del PSOE a través de sobornos, mordidas, contratos amañados y contribuciones económicas ilegales en la cúspide del partido, que ha afectado a todos sus altos cargos, lo que ha convertido el caso Cerdán en uno de los escándalos más graves de corrupción desde los tiempos de FILESA o los ERE. Hay, sin embargo, una diferencia notoria, ya que -de conformidad con la Ley Orgánica 1/2025 y el artículo 304 del Código Penal- las personas jurídicas pueden ser imputadas por financiación ilegal. En consecuencia, el PSOE podría ser imputado y declarado ilegal. Las organizaciones Hazte Oír y Liberum están actuando como acusación particular y han exigido la actuación judicial contra todo el aparato socialista implicado en la corrupción y el saqueo, lo que podría llevar incluso a la ilegalización del PSOE. El informe de la UCO compromete al PSOE, al Gobierno y al régimen. Tres de los cuatro componentes de la banda del Peugeot se beneficiaron económicamente y el cuarto -que es el número 1- políticamente.
Como ha comentado Jorge Dezcallar, llega un momento en que si no dices lo que piensas es porque aceptas lo que está ocurriendo, y él no puede más con tanto desprestigio institucional, corrupción y falta de principios, y por eso lo denuncia. No vale decir que todos son corruptos y siempre ha rechazado el “y tú más” y el uso del ventilador para repartir la porquería. Todo es muy triste e indignante, pero lo de ahora va más allá por la gente a la que ha salpicado: los dos secretarios de Organización del PSOE, el fiscal general del Estado, y la mujer y el hermano del presidente del Gobierno, y no vale echarle la culpa a la máquina del fango o a Ayuso. En una democracia como la nuestra nadie está por encima de la ley. Le resultaba penosamente sospechosa la débil reacción del PSOE con Leire Díaz, que apesta a mafia siciliana. Si la mujer del César ha de ser honesta, ¿qué decir del mismo César y de quienes forman parte de su círculo más íntimo. Un presidente no puede escoger a su hermano, pero se le debe exigir que elija bien a sus colaboradores más estrechos y, si no lo hace, debería pagar las consecuencias. No basta con poner carita de pena, pedir perdón, decir que lo ignoraba y culpar el problema de la financiación irregular al Partido, para tratar de exonerar al Gobierno que preside. Aunque solo fuera por estética, Sánchez debería dimitir o promover una moción de confianza. “Seamos dignos y no pongamos en peligro lo que tanto nos ha costado conseguir […] Me da mucho asco, me repugna y me avergüenza”.
Como ha editorializado “El Mundo”, Sánchez ha “optado por responder al caso de corrupción sistémica que durante una década ha infectado la cúpula del PSOE y del Gobierno bunkerizándose aún más, redoblando su estrategia de polarización social, atacando a la oposición, y -fiel a su concepción patrimonialista de la política-desafiando a los críticos de su partido a plantarle cara en el Comité Federal del 5 de julio en Madrid. Es una agónica huida hacia ninguna parte, en la que Pedro Sánchez arrastrará consigo la confianza de la ciudadanía en las instituciones y en la mínima ética política. Sin asumir ninguna responsabilidad, el presidente pone su supervivencia política y personal por encima de los intereses del país y de los de su partido, e -invocando como necesidad democrática el antidemocrático bloqueo a la alternancia política- se atrinchera en el poder”.





