En medio de la polémica, los sevillanos siguen adelante con los preparativos ambientales de celebrar la Feria de otro modo. No hay quien detenga ya el ánimo y alegría de la gente, como tampoco se pudieron detener sus devociones durante los días de la pasada Semana Santa.
La Junta sigue erre que erre con que el Ayuntamiento de Sevilla debe anular la que desde la Consejería de Salud y Familias se considera una Feria de Abril alternativa, pareciéndole que la corporación municipal ignora que estamos en una pandemia. Pero el delegado de Gobernación y Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, se niega en rotundo a admitir las acusaciones de la Junta de Andalucía.
El montaje que el Ayuntamiento ha hecho en las plazas del Salvador y San Francisco, instalando elementos decorativos propios del Real en Los Remedios, no justifica para el delegado de Gobernación y Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, la calificación de Feria alternativa que hace la Junta de Andalucía. Lo desmiente y afirma categórico que no se ha producido convocatoria alguna que provoque peligrosas aglomeraciones. Sólo se ha pretendido que el sector hostelero tenga otra ocasión de recuperarse económicamente de la grave crisis por la que atraviesa: “Este gobierno, con presencia de todos los grupos políticos, convocó a todos los sectores afectados por la suspensión de la Feria para apoyarles ante la ausencia de medidas por parte de la administración competente, que es la Junta de Andalucía. De ahí surgieron propuestas que se han ido evaluando y analizando siempre de acuerdo con la normativa sanitaria”.
Nadie está en la línea de incumplir las normas sanitarias. Sólo se trata de estímulos para que vayan saliendo a flote bares y restaurantes. Incluso la noche del pescaíto, que va a tomarse en muchos establecimientos (con ciertos casos de hoteles, como el Alfonso XIII, el Restaurante La Raza y hasta el Real Círculo de Labradores, en su sede deportiva de la calle Juan Sebastián Elcano), no implica de por sí saltarse las restricciones ni las distancias de seguridad, ni los aforamientos permitidos a los locales de distinta naturaleza.
En estos lugares la recreación ferial y el sabor del ambiente estarán servidos con la colocación de farolillos y claveles, además de la música por rumbas y sevillanas. También hay marcas que se han lanzado a fabricar sus mascarillas con estampados alusivos a la Feria de Sevilla.
La Junta de Andalucía y en particular su presidente, Juan Manuel Moreno Bonilla, se hace cada vez más incomprensible para los sevillanos, viendo que sólo ordena medidas de manera implacable, de esas que dice tomar “sin temblarle el pulso”, no teniendo en cuenta seriamente la gravedad de tantas situaciones familiares. Incluso ahora pide al presidente Sánchez que amplíe un mes más el Estado de Alarma, cuyo plazo concluye el próximo 9 de mayo en todo el territorio nacional.
Mientras tanto, y esperando la ciudadanía que el gobierno central niegue al autonómico sus pretensiones y pierda las facultades de establecer toques de queda y cierres perimetrales, el centro de Sevilla está que cruje de alegría. Hasta la tuna ha hecho ya acto de presencia. La gente está deseando volver a vivir como siempre vivió.
Fotografías de Beatriz Galiano
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