Hoy he tenido la hondísima sensación de volver a mi Colegio Portaceli de Sevilla, donde nuestros maestros nos dieron una educación humana y cristiana. Al ver a mis compañeros rascarse el bolsillo para apoyar a la «Fundación El Gancho», dedicada a la atención de niños en el centro de oncología del Hospital Virgen del Rocío, he sentido un inmenso orgullo colegial y ha aflorado en mi alma una sencilla palabra: GRACIAS
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