Guerra y economía
Como ya dije en un artículo anterior, se hace difícil escribir sobre temas que no estén relacionados con la invasión de Ucrania y la consiguiente guerra desatada entre este país y Rusia. Hoy traigo a colación de este suceso la estrecha vinculación que existe entre los conceptos de Guerra y Economía.
Es curioso como va cambiando la percepción de los hechos históricos conforme profundizamos en el estudio de los mismos. De hecho, los conflictos bélicos, estudiados en la adolescencia como una sucesión de batallas entre ejércitos en un determinado enclave geográfico, pasaron a ser contemplados como preludios de nuevos tiempos con desplazamientos de los centros de poder económico.
Así, la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918), también llamada la Gran Guerra, fue un shock histórico con fuertes repercusiones en las Artes, la Filosofía y, como no, en el tablero político y económico, pero es sobre todo en el período de entreguerras donde la Economía comenzó a alzar la voz sobre las demás disciplinas con la publicación en 1920 de “Las consecuencias económicas de la paz”, libro donde Keynes alertó de las gravosas condiciones impuestas a Alemania en el Tratado de Versalles y de sus posibles nefastas consecuencias.
Fue a partir de entonces cuando la Ciencia Económica pasó a convertirse en una disciplina que no se limitaba a cifrar la apropiación de recursos que el vencedor llevaba a cabo con el vencido, sino que era capaz de explicar y hasta gestionar lo bélico. Pocos años después, el profesor Lionnel Robbins convirtió en gigantesco el campo de estudio de la Economía al definirla como “una ciencia que estudia las relaciones entre fines y medios escasos, susceptibles de usos alternativos”, definición perfectamente aplicables, entre otras, a la estrategia militar.
Tras la segunda guerra mundial se comenzó a hablar de planificación estratégica y de dirección por objetivos. El ejemplo más conocido a este respecto es el del gráfico PERT (acrónimo inglés de Program Evaluation and Review Technique), una técnica estadística de la administración y gestión de proyectos que fue diseñada en 1957 por la Oficina de Proyectos Especiales de la Marina de Guerra del Departamento de Defensa de Estados Unidos como parte del proyecto Polaris (misil balístico móvil lanzado desde un submarino) y que se sigue estudiando en los manuales de primer curso de Economía de la Empresa en las Facultades de Ciencias Económicas de todo el mundo.
Ya en el período de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, la Economía se consagrará como un modo de entender la guerra: la Teoría de Juegos, desarrollada por Von Neumann y Morgerstern aplicada a las tensiones de ese período hicieron popular la expresión Destrucción Mutua Asegurada (en inglés Mutually Assured Destruction o MAD, palabra que en inglés significa ‘loco’), un juego en el que ninguno de los dos participantes puede ganar.
No son pocos los autores que sitúan el concepto de “estrategia empresarial” en los campos de batalla. Sostienen que, a pesar del caos inherente a la guerra, los líderes militares gozaban durante mucho tiempo de un alto grado de estabilidad. El pasado era un buen predictor del futuro, pero a partir de la década de los noventa del pasado siglo, con la digitalización y la globalización el mundo cambió: el futuro ya no es razonablemente predecible con base en el pasado, los datos son abundantes y baratos y la comunicación es rápida, indiscriminada y constante.
La Estadística, como Ciencia auxiliar, ha colaborado a que tanto en el mundo empresarial como en las guerras, se maneje la expresión gestión de riesgos: riesgo global, riesgo sistémico, riesgo de liquidez, cálculo de probabilidades, análisis de correlaciones, etc.
Las típicas funciones de la administración empresarial tienen su reflejo en la estrategia militar: planificación, organización, dirección de recursos humanos, financiación y control son tareas que acompañan a todo gestor, sin olvidarnos de la función comercial, pues también se dan captación y venta de recursos y argumentos de venta en ambos entornos.
Finalmente, el elemento más valioso de todos los necesarios para alcanzar el éxito, en ambos casos, es el capital humano, conjunto de habilidades, conocimientos, competencias y otros atributos que poseen los individuos y que resultan relevantes para cualquier actividad, económica o militar.
No cabe duda de que, tarde o temprano, la Economía, además de servir de campo de batalla, también ofrecerá un marco para entender lo que está ocurriendo en la actual guerra, donde no todo son cifras y números, fruto de algoritmos pre elaborados. Cuando oigo los miles de millones de euros que está costando esta guerra y el coste en vidas humanas pienso en el valor de la paz, y recuerdo aquella frase de Don Francisco de Quevedo y Villegas: “Sólo el necio confunde valor y precio”.
Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com





3 Comments
Muy interesante Alberto.
Patadas
Puede valer como informacion curiosa tu artículo, Profesor!! El libro Guerra y Paz, algo de latín–parabellum–y algunas frases de Churchill, te dirán que la paz para los pacifistas y, como la guerra, serán valoradas o apreciadas de igual modo. Esto si que es necedad. Y algunos ya se están confundiendo en ella. Usted, no, queridísimo Alberto. Esperaré al siguiente….
Interesante artículo e interesante tena, que considera merece una extensión que supera a la de un simple comentario. Incluso da para una distendida tertulia.
Siempre he pensado que la principal motivación de la guerra es la economía, eso sí no exenta de otras como la ambición de poder, racismo. Xenofobia, etc.
En el caso de la guerra de Ucrania, me ha sorprendido ( y preocupado ), leer y escuchar a sesudos analistas e historiadores, que no comprenden cómo puede haber ocurrido. Se pueden entender todos los reparos de Putin a la expansión de la Otan, se pueden entender los resquemores de los hechos derivados de la anexión de Crimea en 2014, se pueden entender todos los hechos diferenciales históricos y la afición ancestral entre rusos y ucranianos a repartirse estopa con fruición….. Pero, invadir un país soberano con armas y bagaje? Con toda la infantería por delante ¿? Al estilo de una guerra de agresión como las conocidas I y II Guerra Mundial ¿? Muy seguro tenía que estar Vladimiro de las consecuencias, o no consecuencias de su decisión ( escribo casi dos meses después de tu artículo y la guerra continúa ).
Aunque viendo lo que está pasando a día de hoy, en que Rusia multiplica sus ingresos por la venta de gas a la UE y allegados, los mismos que proclaman a los cuatro vientos que la guerra debe acabar y que los rusos son malvados etc etc, entonces, digo igual esta guerra también tiene, como tantas otras una “última ratio regis “ de carácter económica.
Me gustaría matizar un detalle en cuanto a que las típicas funciones de administración empresarial tienen su reflejo en la estrategia militar. Yo más bien opino que es al revés. Grandes generales y estrategas desde la más remota antigüedad: Sun Tzu, Alejandro, Aníbal, Publio Cornelio Escipión, Gonzalo Fernández de Córdoba, Hernán Cortés, Napoleón, Rommel, etc por citar a los más famosos, todos ellos en fin, llevaron a sus ejércitos aplicando conceptos como el conocimiento y aprovechamiento de los recursos materiales y humanos, el uso coherente de los mismos, conocer a tu enemigo, saber sus debilidades y las tuyas propias, y en el colmo de la brillantez “ El mejor general es aquel que gana la batalla sin tener que combatir “. Ideas todas que llevadas al ámbito empresarial han resultado igualmente exitosas.
Y por supuesto, suscribo al 100% que el mayor activo de todos en la guerra y en la economía es el capital humano, que es el que verdaderamente diferencia a un ejército de otro, a una empresa de otra.
Espero que pronto apreciemos el valor de la paz y el precio de la guerra, que no sólo es dinerario.