
Armados de algo que flota
y de su propio valor,
fueron a cumplir la orden
del Ministro de Interior
frente a unos desalmados
armados mucho mejor,
asesinos, traficantes,
con mejor equipación,
y sin pensarlo dos veces,
les pasaron por encima
a la Zodiac de un motor.
Luego el la Capilla Ardiente
para la televisión,
allí aparece el ministro,
disfrazado de señor,
llevando ropa de luto,
sin importarle el dolor
de familiares y viuda
con la condecoración:
– Viuda no fuera, Ministro,
si en vez de darme un latón,
mi marido hubiera ido
en un buen barco en cuestión
y no sobre esa patera
donde su orden cumplió.
Tú no eres Grande, Marlaska.
¡No eres más que un Marlaskón!





