La Fiscalía que solicitaba inicialmente siete años y medio de prisión y 18 años y seis meses de inhabilitación por presuntamente vejar y abusar de cinco reclusas, ha retirado de su escrito de acusación dos delitos contra la integridad moral y la responsabilidad civil en estos casos. El juicio ha quedado visto para sentencia.
El funcionario acusado de vejar y abusar sexualmente entre los años 2012 y 2014 de cinco internas de la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra ha negado los hechos y ha apuntado a la «animadversión» de la directora del centro penitenciario hacia él como «desencadenante» de la investigación por estos hechos. Entre los casos citados por el acusado se encuentra una queja del supuesto trato de favor de la directora del centro a Isabel Pantoja, por entonces, interna en la prisión.
Durante el interrogatorio, el funcionario ha negado «todo» y ha reconocido que las internas declararon contra él «por presión» de la directora. En este sentido, ha expuesto tres «desencadenantes» de la «animadversión» de la directora contra él, entre ellos, un documento firmado por funcionarios para denunciar supuestos tratos de favor por parte de la dirección a Isabel Pantoja, ingresada en 2014 en la prisión de Alcalá. Según ha apuntado el acusado, la directora de la prisión «me lo adjudicó» a mí, aunque «ya no estaba en el centro».
El acusado, a preguntas de la Fiscalía, ha defendido que la relación del funcionario con las internas «no sólo es vigilar», sino «participar en la reinserción y reeducación» de éstas, con las que ha reconocido que compartía juegos que él mismo organizaba o «regalaba» postales, discos o camisetas e, incluso, se carteaba con ellas. Según el investigado, «no es una infracción» hacer esto, si bien ha reconocido que «no es usual». L.F.A.G., de otro lado, ha negado haber recibido masajes por parte de una interna, pero sí ha reconocido que una reclusa «le puso una tira de depilación» en el cuello.
María Isabel Cabello, la directora de la cárcel de Alcalá, ha comparecido como testigo y ha apuntado las advertencias por su comportamiento que hizo al funcionario, del que ha comentado que tenía «un exceso de confianza» con las reclusas. «Sus compañeros y jefes de servicios me comentaban que sus actuaciones eran no normales, aunque después se echaban atrás cuando le pedía que me lo pusieran por escrito», ha asegurado. Según Cabello, está «prohibido» hacer regalos y meter el móvil en el interior de la cárcel, y es «escandaloso dejarse depilar», algo que supo por las internas, como los demás hechos investigados. «Se saltaba todas las indicaciones», ha señalado la directora sobre el encausado, al tiempo que ha rechazado «cualquier complot o animadversión» contra él, o tratos de favor y cambios en los grados de las reclusas.





