Esta película, tan esperada por los fans de los asesinos de Viernes 13 y Pesadilla en Elm Street, se remite a un proyecto que se estaba gestando desde 1987, de hecho, en la última película de la saga de Viernes 13, “Jason va a al infierno”, se hace un guiño, ya que se ve emerger desde la tierra el guante con cuchillas de Freddy recogiendo la máscara de Jason, pero ese anhelo no se pudo materializar hasta 2003 por desacuerdo entre las productoras de ambas sagas. En este filme, Rony Yu cosecha un éxito tras el fracaso de su anterior proyecto, “Negocios sucios” (2001), sabiendo unir magistralmente los universos de ambos personajes y recogiendo los mejores elementos de las dos sagas, lo que da lugar a un producto nuevo de calidad superior a los anteriores filmes de ambos villanos.
La película parte de un genial planteamiento en el que Freddy Kruegger se nutre del miedo y está más débil que nunca porque su recuerdo ha sido borrado de Elm Street, por lo que recurre a Jason, que estaba en el infierno viviendo una pesadilla constante al recrear sus asesinatos en Crystal Lake, para lo que le engaña tomando la forma de su madre, haciéndole despertar de la muerte y pidiéndole que actúe en Elm Street, pero luego ve que no es manejable, lo que da lugar a un enfrentamiento abierto.
Atendiendo a las características de ambos personajes, cabe destacar las diferencias de circunstancias personales que dieron lugar a la figura en la que se convirtieron: Freddy desde una temprana edad era un sociópata, siendo un pederasta y un asesino de niños al que los padres quemaron vivo cuando la justicia lo absolvió por falta de pruebas, lo que dio lugar a que se convirtiera en un demonio, mientras que Jason era un niño deforme que nació con hidrocefalia del que los demás niños se burlaban y que cuando tenía once años se ahogó en el campamento Crystal Lake porque los monitores lo desatendieron, manteniendo relaciones sexuales en ese momento. En este sentido, mientras Freddy mata por diversión, Jason lo hace por venganza, siendo un psicótico con una percepción de la realidad distorsionada, es como un tiburón, una pizarra en blanco, ya que no tiene personalidad y no mata por voluntad propia: es un niño de mamá que mata para complacer a su madre, de modo que es un asesino moralista, que mata especialmente a quien mantiene relaciones sexuales, pues considera que se están desentendiendo de personas que lo necesitan, ya que tiene grabadas a fuego sus circunstancias y mata a todo aquel que se acerque al lugar en el que murió, a quien considera que no merece vivir, concibiéndolo como un castigo, aunque presenta otra diferencia importante con Freddy, ya que como se ha visto en otras películas, tiene límites: nunca mata a niños ni animales porque empatiza con su situación, especialmente en el caso de los primeros, recordando su trágica circunstancia.
Hay elementos curiosos en Jason, que tiene una personalidad más compleja que Freddy: mientras que el asesino de las cuchillas es un ser malvado desde el principio, el de la máscara de hockey es un personaje trágico forjado por las circunstancias, una víctima del mundo que aún conserva algunos sentimientos, aunque sean pocos, ya que cuando mata cree que hace lo correcto, siendo un elemento clave la relación con su madre, a la que venera porque es la única persona que le ha querido en el mundo, de hecho, en algunas películas se ha visto a las víctimas tratando de manipularle haciéndose pasar por su madre o por él mismo siendo niño, su otro yo, siendo destacable el caso del remake de Viernes 13 hecho en 2009, cuando no mata a una joven porque se parecía mucho a su madre. A diferencia de Freddy, que se burla de su víctima y va a cara descubierta, él es un asesino no verbal que se oculta tras una máscara como reminiscencia de su pasado, ya que vivió en el bosque como un ermitaño sin ningún contacto con el género humano y usa una máscara porque se avergüenza de su rostro, del que se burlaban siendo un niño, que serían los motivos subyacentes, aunque desde un punto de vista cinematográfico tiene como finalidad causar un mayor impacto en el espectador con una imagen misteriosa. No obstante, cabe reconocer que la figura de Freddy Kruegger puede ser más icónica, ya que sus rasgos son perfectamente identificables al tener la cara quemada y cuchillas en las manos, mientras que los atributos de Jason Voorhees pueden ser confundibles con los de Leatherface (asesino de La matanza de Texas), ya que ambos usan máscara y el machete se confunde con la motosierra, mientras que otros como Michael Myers (de la saga Halloween) son muy desconocidos, por lo que cabe señalar a Freddy como el rostro más visible del género de terror de las últimas décadas.
Los productores trataron de dotar a uno de los asesinos de un elemento redentor, algo que era más fácil en el caso de Jason, que era una víctima mientras que Freddy es un victimario, de hecho, se planteó la idea de descubrir a Freddy como uno de los monitores del campamento, que habría abusado de Jason, e incluso se puso sobre la mesa la posibilidad de que el protagonista de Viernes 13 protegiese de Freddy a una joven embarazada, pero se desechó la posibilidad porque en ese caso le perderían el miedo y ambos deben ser asesinos a los que hay que temer. En la película, Jason acaba ejerciendo el papel de antihéroe, ya que en la parte final salva a los dos supervivientes de Freddy, de hecho, la protagonista siente lástima al ver el sufrimiento que padeció siendo niño, y aunque no es más que una disputa entre dos psicópatas, hace en la parte final un gesto despidiéndose de él y devolviéndole su machete.
Jason, a diferencia de Freddy, no es un demonio sino un alma torturada que utiliza el asesinato como vía de escape de sus severos traumas. Nunca tuvo amigos, siendo su madre lo único que tenía. No supo lo que era la muerte hasta que vio a su madre decapitada y desde entonces oye en su cabeza la voz de su progenitora, que le dice que mate como venganza, aceptando únicamente órdenes de ella, de hecho, esta película juega con el lado humano de Freddy y Jason a través de sus miedos, los cuales les causaron la muerte: el fuego en el caso del primero y el agua en el segundo, aunque esa humanidad se ve de manera más evidente en Jason, pues se intentó como elemento innovador hacer su mirada expresiva en momentos puntuales, ya que se tendió a utilizar una malla negra sobre los ojos para darle un aire más aterrador, siendo el momento más paradigmático cuando mata a la primera chica en la película: en su mirada no se ve odio sino tristeza, como si no le gustase lo que hace y fuese una obligación para él. Por primera vez muestra su lado humano y el espectador puede ver el mundo a través de sus ojos, cuando recrea sus crímenes y las víctimas repiten frases que van en la misma línea como “Había dejado a los niños solos e iba a beber y verme con un chico” o “Merecía ser castigado”.
Jason es una personificación de la muerte, silencioso y sin rostro, dando una imagen al lado oscuro que todos tenemos: el deseo de destruir a otros y la conciencia de que fueron injustos con nosotros. Es un incomprendido al que le mueve la venganza, teniendo una razón de ser porque era una víctima que no hizo nada malo y no merecía morir, siendo la muerte de su madre el desencadenante que crea un monstruo, de hecho, en la segunda parte de Viernes 13 una de sus potenciales víctimas ve, más allá de su fachada de asesino, que es alguien conmocionado que no siente odio sino tristeza y se pone el suéter de su madre y le dice que le está hablando, ante lo que él quiere creer que sigue viva.
Se trata de dos personajes gastados, dos iconos del terror de la década de 1980 a los que hay que reactivar con nuevas sagas y reinventarlos, a diferencia de las películas de James Bond, siendo la mejor parte del filme las batallas épicas, de modo que para hacer una lucha más igualada hay que fortalecer a Freddy y debilitar a Jason, que en esta película es representado como más lento de lo habitual, a lo que se le suma una novedosa debilidad: su miedo al agua, algo que no se manifiesta en la sexta parte de Viernes 13, cuando se sumerge en ella para matar a su víctima. Se podrá alegar que Jason recibe ayuda de los jóvenes para vencer a Freddy, pero bajo ese mismo criterio, su oponente también la recibe, ya que con la dosis que le suministra a Jason para dormirlo y matarlo en su pesadilla, a los cinco minutos habría despertado, ya que no duerme, pero los chicos le siguen suministrando para llevarlo a Crystal Lake, donde pretenden devolverlo, de hecho, el propio Freddy ve que no es nada fácil matarle, siendo el único que le ha dado batalla en el mundo de los sueños, ante lo que se presenta una gran incongruencia: no le teme en ningún momento y Freddy se fortalece con el miedo, de hecho, cuando ve a su madre reprochándole que no dejase de matar, se le ve triste y molesto porque la ha decepcionado, pero cuando ésta desaparece y emerge Freddy en su lugar, se enfurece porque se da cuenta de que todo ha sido un engaño.
En el mundo de los sueños, Freddy es un dios, pero en el mundo real sería como un humano más y Jason tiene una fuerte ventaja frente a él por su fuerza, resistencia y capacidad de regeneración, a lo que se suma que es casi invulnerable, una máquina de matar lenta pero inexorable, con una gran determinación y que no se desvía de su objetivo con independencia de lo que tenga enfrente, que siente dolor pero no como los demás, y es curioso cómo Freddy apenas padece los duros envites de Jason: con el machete apenas le roza, pero basta con que le pase las cuchillas por la mano para que le corte todos los dedos. Es lógico que Jason reciba más golpes en el combate, ya que es mucho menos vulnerable que Freddy, que tiene como ventaja su inteligencia y agilidad, por lo que el mensaje de fondo es una lucha entre la fuerza y la inteligencia.
La parte final, con Jason emergiendo del agua con la cabeza de Freddy en la mano guiñando un ojo puede considerarse un empate, ya que la productora quiso contentar a los admiradores de ambas sagas, para lo que se tomaron demasiadas licencias, ya que Freddy fue derrotado en el mundo real, aunque existe la teoría de que verdaderamente seguían en el mundo de los sueños, lo cual choca con el hecho de que hubiese tenido muy difícil enfrentarse a Jason, que le llega a arrancar un brazo o que la protagonista despierte de la pesadilla para encontrarse en el mundo real. Es más que evidente que en un combate sin ayudas externas y sin licencias, Jason, que es un dead died (una especie de super-zombie), hubiese arrasado a Freddy.
En conclusión, la película muestra el contraste entre alguien que va de frente, como la justicia divina, y alguien que adopta diferentes formas, un combate entre dos antagonismos: un moralista como Jason (que odia el sexo) y un amoral como Freddy (que lo trivializa y lo utiliza como arma), mostrando que los extremos son siempre negativos.





