Más que detalles de Finito y Morante en su mano a mano en Córdoba

Foto: @lancesdefuturo

 

Confieso, estimado lector, que los inevitables juicios previos -que no prejuicios, que suena malamente- en una corrida de tanta expectación nos llevaron a pensar en una tarde salpicada de detalles toreros, los que siempre están garantizados en dos maestros como Finito de Córdoba y Morante de la Puebla. Pero sólo eso, porque ya poco podemos confiar, a estas alturas, en verles una faena redonda y completa ante algún toro.

Acertamos a medias.

El calor se adueñó de Córdoba, que cerraba su semana de la Fiesta de los Patios con mucha gente por las calles del centro histórico de la ciudad, muchos foráneos españoles y algún que otro guiri. Tanto es así que nuestro cicerone matinal, un buen amigo, se frotaba los ojos a la vez que decía, con su impecable acento cordobés, “esto era impensable hace una semana; parece mentira”.

Sin embargo, el público de la corrida de Finito y Morante era netamente cordobés y, además, misterios, daba la impresión de haber algo menos que el día anterior, cuando Aguado y Roca Rey, aunque el “no hay billetes” era el mismo. Tal vez haya alguna explicación en el mayor celo de Policía Nacional, guardas de seguridad y personal de la empresa en que se cumplieran las medidas de seguridad, revisar todas las entradas y que cada uno estuviera en su sitio de la plaza de Córdoba. Pero no siempre se consiguió.

Los prolegómenos nos depararon una emocionante y aplaudida interpretación del himno nacional antes del paseíllo y un especial y conmovedor minuto de silencio por el aniversario exacto de Joselito el Gallo y en recuerdo de Guerrita, 80 años ya. El último homenaje, a un presente: una cálida ovación a Finito al cumplirse los 30 años de su alternativa en su plaza de Córdoba que quiso compartir, maestro, con su compañero de cartel.

Y empezó la tarde de los detalles. (Ficha)

Un natural de Finito al primero, malísimo, de Juan Pedro. Una media de Morante al segundo. Otra, monumental, del cordobés al quinto para ponerlo en suerte al caballo y dos trincherazos suaves y armoniosos. Dos delantales del de la Puebla al sexto…

Pero lo del tercero, el segundo de D. Juan Serrano, no fue cosa de detalles. Fue una borrachera de toreo, torería y buen gusto. El animal salió bronco de los corrales y costó pararlo, pero cuando se consiguió… Diez verónicas lentas y templadas, con la siguiente mejorando la anterior, sin toques en el capote. Y media soberbia. El toro tenía clase, pero el torero más aún. Morante contribuyó a la locura de la plaza con un quite por chicuelinas y una serpentina. Todo apuntaba a faena cara.

La primera serie, espectacular, por la derecha vino precedida de un amago del bicho de rajarse. “Nada que no se arregle llevándoselo a los medios”, optimismo. Pero tras el remate, el de Juan Pedro se echó a contemplar lo que se movía delante de él. Renunció a la pelea y hasta dos veces hubo que levantarlo para que el diestro cordobés lo pudiera pasaportar con media estocada habilidosa.

Seríamos injustos si no habláramos más del segundo. A pesar de que colaboraba poco, Morante se las apañó para dos series, una por cada mano, con un natural de cartel y armando él solo una faena con ese sabor añejo tan característico del torero sevillano.

Así que los detalles esperados aparecieron, pero la tarde no se quedó sólo en eso.

Bonita feria esta de Córdoba 2021, con mucha voluntad por parte de la empresa, cosas que contar y poniendo en su sitio a los toreros y ganaderos que han pasado por el Coso de los Califas.

Intentaremos seguir contando lo que pase en los acontecimientos taurinos del sur de España.

¡Viva la Fiesta Nacional!




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