Masiva asistencia a las manifestaciones perpetradas ayer domingo por UGT y CCOO en todas las capitales de España para protestar contra el Gobierno de Feijoo y su recorte de pensiones.
En Madrid, partiendo del cocedero de mariscos de la Avenida de América (hasta hace poco conocido como sede de UGT), unos 200 liberados sindicales disfrazados de obreros marcharon con pancartas a la sede del PP. Por el camino se les unió un jubilado que inspeccionaba una obra, un mendigo que tocaba la guitarra y tres turistas japoneses que visitaban la Puerta del Sol. Así pues, el número total de manifestantes ascendió a 205. A 205, lector. A 205. (Aquí esperabas el chiste, ¿verdad? Ay, pillín).
Ya en la puerta de la sede del PP, el jefe de mariscadores Pepe Álvarez, envuelto en la bufanda palestina, gritó las consignas de rigor: una consignas que el eco devolvió. Porque allí había menos gente que en un asador vegano, menos gente que un concierto de Miguel Bosé. En su discurso, Pepe Álvarez hizo énfasis “en el divorcio que existe entre los políticos de derechas y la ciudadanía”. Sobre el divorcio que existe entre los sindicatos y los trabajadores no dijo nada. Cagoensusmuelas.
A la manifestación sindical contra el Gobierno de Feijoo se unieron quince políticos de Sumar: o sea, todo el partido. Afortunadamente para la salud mental de los españoles y para el prestigio de la lengua castellana, Yolanda Díaz acababa de salir del peluquero y, para que el viento no estropease sus rizos, no subió a la tribuna de oradores. Lo cual evitó la ingesta masiva de Primperán entre los asistentes. Cagoenmivida.
En Barcelona, el público se multiplicó por dos. A los 200 sindicalistas de Comisiones Obreras se les unieron 100 golpistas catalanes y 100 carteristas del metro. Valga la redundancia. Aquello estaba más vacío que el corazón de una ex; más vacío que el cerebro de Irene Montero; más vacío que el estómago de un venezolano. Sin embargo, metieron tanto ruido con los altavoces que Unai Sordo no oía nada. Cagoensanpitopato.
Finalmente, al grito de “¡Pedro, Pedro, Pedro, Pedro-pé!” las manifestaciones sindicales concluyeron con cánticos de “La Internacional”, ese bonito himno en homenaje a la famélica legión. Aunque eso sí: cada vez menos legión y cada vez menos famélica gracias al homenaje de cigalas que se pegan.
Cagoentóloquesemenea y mitad del cuarto más.
Firmado:
Juan Manuel Jimenez Muñoz.
Diplomado en Mariscología por la Universidad de Güisconsin (Albacete).





