Un nutrido público se congregó, ya con aires de preferia, en el Club de Oficiales de la Base Aérea de Tablada. El titular no es un juego de palabras, porque se presentaba una cerveza con ese nombre, la Cerveza Tablada. Un acto que rompió moldes y no resultó solo un gesto simbólico sino, como se explicó, un acto de coherencia histórica.
Recordando la Historia de Tablada
El fundador de la marca y presentador del acto, el investigador bioquímico Angel Orts, quiso comenzar recordando el pasado de Tablada. Un enclave sevillano donde el Guadalquivir se abrió paso entre siglos de memoria, donde nació una de las primeras bases aéreas de Europa, pero también un territorio donde confluyeron vikingos y andalusíes, acampó Fernando III, donde se disputó —según la tradición— el primer partido de fútbol en España y despegaron los grandes vuelos ya míticos.
En ese mismo espíritu, contó al auditorio que ha nacido Cerveza Tablada, una marca que no se limita a producir cerveza: reivindica un linaje cultural. Su Raíz Andalusí no es un reclamo comercial, sino una declaración de principios. Elaborada únicamente con agua, cebada, levadura y lúpulo, fusiona recetas inspiradas en recetarios de más de diez siglos con técnicas contemporáneas que respetan el producto y honran la tradición.

El público congregado vivió una festiva jornada de convivencia gastronómica. No solo pudo degustar la cerveza Tablada Raíz Andalusí, luminosa y evocadora, y la Black Lager, Luz Azabache de cuerpo medio, color profundo y notas tostadas de café, caramelo y chocolate, sino también otras bebidas artesanales. Todas ellas con un guiño a la tradición aérea de los grandes vuelos y sabores antillanos. Propuestas innovadoras, como su línea Spritz, que reinterpreta la frescura mediterránea con un sello propio; y la Colección Antillas de Vermuts, Naranja, Mango y Maracuyá que recupera la elegancia aromática de las antiguas rutas comerciales con un refinamiento contemporáneo. Junto a ellas, bebidas clásicas como Whisky Haran, elaborado con una paciencia que honra la tradición destiladora; Karpi, con su carácter singular; y el Pacharán, que mantiene viva una de las herencias licoreras más queridas de nuestra tierra.

Una cerveza Marca España
Por eso, presentar esta gama en la Base Aérea de Tablada, en cierta manera, fue asomarse al paisaje que le daba nombre, al espíritu pionero que la inspira y a la Sevilla que convierte cada tradición en una celebración. Y lo hace con la convicción de que España sigue siendo capaz de crear productos propios que combinan historia, innovación y belleza de diseño.
Frente a cervezas locales exaltadas por los chauvinistas, el presentador recordó que muchas de ellas ya no son de capital español, ni tampoco sus proveedores: Holanda, Irlanda o México… por lo que sus beneficios no redundan en el país. Sin embargo, tanto la cerveza como otras bebidas de la marca, todo —absolutamente todo— se hace en España, con manos españolas, con saber español. Es artesanía real, no impostada. Es marca España en su sentido más noble: excelencia, autenticidad y orgullo.





