Dice el psicópata que no convocará elecciones anticipadas. Dice el psicópata que, a pesar de los escándalos mafiosos que afectan a su familia, a su Gobierno y a su Partido, no dará voz a los españoles en las urnas. Dice el psicópata que hay una conspiración mundial entre Estados Unidos, Israel, Francia, Suiza, Feijoo, Ayuso, Abascal, Milei, la Policía Nacional, Morante de la Puebla, los Jueces, los Fiscales, los marcianos, la Guardia Civil, los empresarios judíos, los joyeros de Zapatero, Franco, la Iglesia, el Ejército, la Masonería y los periodistas para echarlo del poder. Y dice el psicópata que las elecciones son siempre motivo de inestabilidad, que la economía va muy bien y que los buenos españoles desean, por encima de todo, estabilidad. Estabilidad, lector. Estabilidad. Mucha estabilidad. Muchísima estabilidad. Infinita estabilidad.
Yo, la época de mayor estabilidad que conocí fue la Dictadura de Franco: cuarenta años de absoluta estabilidad y sin votar. Franco, entre padrenuestros y avemarías, arrodillado en su dormitorio ante el brazo incorrupto de Santa Teresa, ya se lo decía a doña Carmen Polo cuando se iban a dormir. Y así, mientras doña Carmen se quitaba las perlas que luego heredo Zapatero, esto murmuraba Franco:
–Mira, Carmencita. Hay una conspiración bolchevique-judeomasónica contra mí que, si a nosotros nos honra, a ellos los envilece. Créeme, Carmen. Los españoles son como criaturitas: hay que salvarlos de ellos mismos. No están preparados para votar. Unas elecciones serían un suicidio. La economía española va bien, sobre todo la nuestra. Y lo que los buenos españoles quieren no es otra cosa que estabilidad. Estabilidad. Mucha estabilidad. Muchísima estabilidad. Infinita estabilidad.
–Di que sí, Paco –responde la collares mientras se desabrocha una gargantilla de oro que luego heredó Zapatero–. Mucha estabilidad. Muchísima estabilidad. Hay que darles cuarenta años de estabilidad.
Y cuarenta años tuvimos.
Firmado:
Juan Manuel Jimenez Muñoz.
Diplomado en estabilidad franquista por la Universidad de Güisconsin (Harvacete).





