En la praxis política de España se considera que La Moncloa no la gana o la conquista la oposición, sino que la pierde quien gobierna. El pasado fin de semana se produjeron en paralelo dos reuniones políticas trascendentales: El Comité Ejecutivo del PSOE y el Congreso del PP. El primero se celebró en un ambiente de funeral ante la agonía que atraviesan el Gobierno, el PSOE y Pedro Sánchez, por el cerco de corrupción y el descrédito en el que están inmersos , mientras que el segundo se ha desarrollado en un ambiente de euforia al ver los militantes del PP la posibilidad de que su partido regrese al Gobierno en un futuro no muy lejano.
El PP está más unido que nunca en torno a su líder, Alberto Núñez Feijóo -que ha sido reelegido por aclamación- y se encuentra en una coyuntura muy favorable para recuperar el poder, no tanto por méritos propios, como por deméritos ajenos. No obstante, hay que reconocer que el partido y su líder han sabido explotar la implosión del PSOE y del Gobierno de Sánchez, y abrir el camino que le conduzca a la Moncloa, aunque Feijóo haya advertido de que no hay que fiarse de la sonrisa de las encuestas y esperar a la certeza de las urnas. El PP ha conseguido recuperar los elementos ideológicos, simbólicos y emocionales que constituyen la identidad del centro-derecha que habían quedado diluidos durante el mandato de Mariano Rajoy.
Inicio de la recuperación del PP
La verdad es que el Gobierno y el PSOE se lo han puesto en bandeja al PP, debido a la ola de corrupción en que se han visto envueltos de hoz y coz. Sin embargo, Feijóo ha sabido aprovechar la oportunidad para hacer una crítica implacable de los dislates de uno y otro, tanto en los medios de comunicación como en la calle. Organizó varias manifestaciones, que fueron “in crescendo” a medida que se iban conociendo los latrocinios y las arbitrariedades de los Koldos, los Ábalos y los Cerdanes, y de sus “circunstancias”. El 8 de junio se celebró una multitudinaria manifestación de protesta en la plaza de España, que puso de manifiesto el hartazgo de la sociedad ante los reiterados abusos del poder. Un día antes, Feijóo publicó el artículo “Una rebelión cívica por la democracia”, en el que explicitaba los motivos de las críticas, “ante el inusitado deterioro de nuestro proyecto común de libertad, igualdad y prosperidad”. Nunca antes en democracia se había visto al poder desentenderse de todo límite ético y constitucional. Los escándalos de corrupción cercaban al Gobierno, al propio presidente, a su entorno personal más inmediato y a su partido, y el presente y el futuro de España no podía estar en manos de quienes actuaban con los métodos y la impunidad de una casta mafiosa. El líder popular alentó a los españoles a que se pronunciaran a favor de la libertad, la decencia y la democracia. “Ante la mafia, ante la mentira, ante el abuso, siempre democracia”. Señaló que en su partido había distintas intensidades, pero que a todos les unía un mismo objetivo: derribar el muro erigido por Sánchez y sobre sus escombros construir puentes. “Nadie nos va a mover de la centralidad”. Y se despidió de sus fieles con un mensaje de resonancias evangélicas: ” Españoles: vuestros derechos están en juego y os convocamos a defenderlos. Volved y contad lo que habéis visto”. Como comentó con ironía Jorge Bustos, “un Pentecostés civil y sin pinganillos”.
Ponencia política el PP
Para contrarrestar las acusaciones del Gobierno de que el PP solo sabía criticar, pero no ofrecía ninguna alternativa, Feijó encomendó a los presidentes de Andalucía -Juan Manuel Moreno- y de Castilla/León -Alfonso Fernández Mañueco-, a la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, y a la eurodiputada Alma Ezcurra la elaboración de una ponencia política. Empieza ésta con una introducción, en la que se enumeran los principios y valores del PP, un partido de centro-reformista que, “a partir de la tradición ideológica del liberalismo, la democracia cristiana y el conservadurismo, quiere representar a todos los españoles que creen en la democracia liberal, en la economía social de mercado, en la libertad, la justicia y la igualdad, en una Europa fuerte y en una España unida y plural, a cuyo futuro quiere contribuir”. La persona es el centro de la acción política y los valores del PP nacen del humanismo cristiano, la dignidad de la vida humana, la responsabilidad, la solidaridad, y el carácter subsidiario del Estado. En sendos apartados sobre políticas institucional, social, económica e internacional, se enuncian los aspectos básicos de la futura acción del Gobierno, tales como:
1.-Justicia: Reintroducción del delito de sedición, introducción del de convocatoria ilegal de referéndums, y aumento de las penas por el delito de malversación, revisión de los indultos relacionados con el terrorismo, la corrupción, los ataques a la integridad territorial del Estado o el orden constitucional. Reforma del Tribunal Constitucional para que no sea un Tribunal de casación del Supremo, y del sistema de elección del Consejo General del Poder Judicial, para que los jueces eligieran a los jueces, mayor autonomía del fiscal general del Estado respecto al Gobierno y obligación de dimitir en caso de procesamiento, defensa de la acusación popular frente a las tentativas de debilitarla, y compromiso con una justicia independiente.
2.-Administración: Despolitización de las instituciones públicas y no intromisión del Gobierno en las empresas privadas, garantía de neutralidad de los responsables de organismos independientes del Estado -como el Banco de España, el Consejo de Estado, el Defensor del Pueblo, el CIS, la CNMC o la CNMV-, refuerzo del sistema de contrapesos del poder público, descolonización de los organismos públicos del Estado, modernización de los órganos públicos y reducción de la burocracia. Respecto a las Autonomías, reforzar los mecanismos de cooperación entre las distintas Administraciones, hacer más eficaz y eficiente el funcionamiento del Estado autonómico, y asegurar que su financiación se base en criterios objetivos y no discriminatorios, en vez de en acuerdos bilaterales. Definición de las competencias del Estado y de las Autonomías para evitar los conflictos entre ellos.
3.-Educación y Cultura: Fijación de nuevos estándares nacionales de excelencia en la enseñanza y recuperación de un currículo exigente, en el que los contenidos esenciales sean comunes a todos los territorios. Inversión en infraestructuras educativas, tutorías y formación de profesorado, y promoción de una entrada más justa en las Universidades en toda España, mediante una prueba común de acceso. Garantía del aprendizaje del español en todas las etapas educativas y negativa a que la lengua fuera una traba para acceder a la Función Pública, siendo a lo sumo un mérito. Mantenimiento del derecho a recibir la enseñanza en español en todas las etapas del sistema educativo y en toda la nación, desde el respeto a las lenguas cooficiales en cada Comunidad, y cumplimiento de las sentencias de los tribunales que imponen un porcentaje mínimo de horas para la enseñanza en castellano, que es la lengua común de los españoles. Cayó de la ponencia la referencia al “bilingüismo cordial”, que provoca discriminaciones. Los españoles podrán expresarse en cualquiera de las lenguas cooficiales y las Administraciones están obligadas a responder en la lengua que requieran los ciudadanos. Mantenimiento del uso de las lenguas cooficiales en el Senado, pero no en el Congreso. Derogación de la Ley de Memoria Democrática, que ha causado una profunda división entre los ciudadanos.
4.-Defensa y Seguridad: Respeto a los compromisos asumidos con la OTAN sobre aumento del gasto en defensa, pero con el aval del Congreso. Fortalecimiento de la autoridad de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, como pilar imprescindible del Estado de Derecho, asegurando su presencia en todo el territorio nacional. Reforma de nuestro modelo de seguridad. Prohibición de participación en elecciones a quienes tengan antecedentes por delitos de sangre.
5.-Inmigración: Lucha contra la inmigración ilegal y las mafias que la promueven. Fomento de la inmigración legal y ordenada, especialmente la procedente de países cercanos culturalmente. Expulsión de los inmigrantes que delincan. Responsabilidad del Gobierno central en la atención de los menores no acompañados, eliminación de la relación entre empadronamiento y el apoyo de los inmigrantes en situación irregular a las prestaciones económicas no contributivas, y condicionamiento de la residencia permanente a la contribución efectiva de los inmigrantes a la Seguridad Social, y al conocimiento de la lengua y la cultura españolas. Limitación de las regularizaciones por arraigo o reagrupación familiar, que deben tener carácter excepcional.
6.-Cuestiones sociales: Consideración de la familia como base de la sociedad y fomento de la natalidad. Retraso en el comienzo de los tratamientos de cambio de sexo y acompañamiento psicológico y médico en ellos. Reforma del sistema de atención a la dependencia para su correcta financiación. Prohibición del burka y del niqab. Endurecimiento de las penas por la violencia machista, pero sin criminalizar a los hombres. Lucha contra las falsas denuncias. Aumento del salario mínimo, pero también del salario medio, y condicionamiento del subsidio de desempleo a la aceptación de las ofertas de trabajo. Mantenimiento de un sistema sólido de pensiones y actualización de las mismas, aunque sin vincularlas al IPC. Disminución del absentismo laboral.
7.-Vivienda: Ampliación del suelo edificable, construcción de viviendas sociales, reducción del IBI e incentivos para que los pisos vacíos se pongan en alquiler con seguridad jurídica. Lucha contra la “okupación” de locales, aceleración del desalojo y negación del empadronamiento a los ocupantes ilegales.
8.-Fiscalidad: Revisión de las 97 subidas de impuestos realizadas por el Gobierno del PSOE y disminución de impuestos en general. Simplificación de la legislación fiscal para dejar menos margen al fraude. Admisión del “derecho al error”, para minimizar las consecuencias que puedan producirse en las declaraciones fiscales y reducción de la indefensión del contribuyente.
9.- Infraestructuras: Mejora de la redes ferroviarias y de carreteras, puertos y aeropuertos, así como de las conexiones dentro de España y con Europa. Restablecimiento del Plan Hidrográfico Nacional y aprobación de un Pacto Nacional del Agua. Diversificación de la fuentes de energía, mantenimiento de las energías renovables, potenciación de la energía hidráulica y prórroga de la energía nuclear.
10.-Política internacional: Necesidad de avanzar en una mayor integración económica, social y política en la Unión Europea. Reivindicación de la soberanía española sobre Gibraltar –que no puede entrar en la UE por la puerta de atrás-, y defensa de la españolidad de Ceuta y de Melilla. Afirmación de que la guerra de Ucrania es una advertencia clara de lo que ocurre cuando Europa descuida su propia seguridad y que, si nos tomamos en serio nuestra defensa, corremos el riesgo de que la fuerza prevalezca sobre el derecho y el futuro quede en manos de otros. Es sorprendente que no se condene explícitamente la agresión de Rusia a Ucrania, ni se mencione a un tal Putin y su amenaza existencial a Europa. Respeto a las resoluciones de la ONU sobre el Sáhara Occidental. Mantenimiento de una relación equilibrada con Marruecos y Argelia. Indisociabilidad de España con Iberoamérica e importancia de mantener el vínculo trasatlántico. Atención a China que es un socio, un competidor y un rival sistémico. Apoyo a la fórmula de dos Estados para resolver el conflicto palestino-israelí, exigencia de la liberación de los rehenes por parte de Hamás, y condena de las violaciones del Derecho Humanitario en Gaza por parte de Israel.
Congreso del PP
El 6 y 7 de julio se celebró en Madrid el XXI Congreso del PP, en el que Feijóo -que fue reelegido presidente del partido a la búlgara con 99.24% de los votos y consagrado como líder supremo- pronunció dos importantes discursos. Lucía Méndez ha afirmado que Feijóo pronunció un gran discurso, en el que no hizo concesiones al populismo de la derecha alternativa, ni a las consignas de pancarta o los aplausos fáciles. “Trazó un diagnóstico grave y firme de la crisis por la que atraviesa la política española y desgranó su alternativa de Gobierno, los límites de las negociaciones y […] respondió a los interrogantes que la sociedad española se hace sobre por qué, cómo y para qué quiere ser el presidente del Gobierno y gobernar en solitario”. Tuvo una gran dosis de compromiso, pero también de riesgo. Según Joaquín Manso, las circunstancias han puesto a Feijóo ante su momento y el PP debería aprovecharlas para proclamar sin ambages que sus principios no están en venta, y dotarse de un mensaje moral en el que se dibuje su alternativa de Gobierno. Debe poner fin a la tiranía de las minorías, reafirmar que hay convicciones sobre las que no cabe ceder, comprometerse con la regeneración institucional, mirar de frente y sin ambigüedades a los nacionalismos centrifugadores, y defender la España constitucional.
El PP también ha modificado los Estatutos -entre otras razones para modificar el régimen de elección de su presidente- y renovado su cúpula dirigente, en general con personas de buen nivel. Quizás la excepción sea el nombramiento de su hombre de confianza, Miguel Tellado -un “aparatchik” poco brillante-, al que no solo ha nombrado secretario general, sino que también le ha encomendado la Secretaría de Organización, con lo que le ha otorgado el absoluto control interno del partido. Un dato a destacar fue que la mayor ovación se produjo al escucharse en la sala el nombre de Cayetana Álvarez de Toledo, auténtica pesadilla del omnipresente triministro Félix Bolaños, al que destroza dialécticamente cada vez que se enfrenta con él en el Congreso.
Política de pactos
Aunque las encuestas -salvo las del CIS- prevén un crecimiento el PP -pero también de Vox- y una caída del PSOE y de sus aliados, no parece que aquél vaya a conseguir en unas futuras elecciones -aún por convocar- la mayoría absoluta a la que aspira para gobernar en solitario y, de ahí, la importancia de los pactos que el PP esté dispuesto a concluir para poder gobernar. A estos efectos, ha señalado, que nunca pactará con Bildu o con el actual PSOE, que no gobernará con Vox -si bien no le impondrá un cordón sanitario-, y que no se someterá a las exigencias de los nacionalistas, lo que constituye un poco la cuadratura del círculo.
1.-PSOE: Resulta obvio que Feijóo no puede pactar con el PSOE sanchista, porque éste no se lo permite, por lo que el PP le está tirando los tejos a los socialistas desencantados con la política de Sánchez, sobre todo por la concesión de la Ley de Amnistía, para poder gobernar en solitario y, a tales efectos, lanza las redes a babor y a estribor. Según algunas encuestas, ya ha conseguido el apoyo de 600.000 votantes en los caladeros a su izquierda -un 8% de los que votaron a Sánchez en 2023- y espera obtener otros 500.000 más. Si no consiguiera su apoyo, que al menos buena parte de ellos se abstuviera.
2.-Partidos nacionalistas: Feijóo es nacionalista, no radical independentista, pero sí nacionalista. Ha sido un miembro activo de GALEUSKA -el “lobby” nacionalista de Galicia, Euskadi y Cataluña- y se ha llevado muy bien con el PNV y con la antigua CiU, hoy JxD. De ahí que no haya abandonado la esperanza de volver a colaborar con estos partidos para acceder al Gobierno. El PNV -que fue el judas que lo traicionó, pues tras haber aprobado a Rajoy los presupuestos generales a cambio de ciertas contrapartidas, votó a favor de la moción de censura- no está por la labor y ello puede explicar que, en su intervención del día 9 en el Congreso, sus diatribas más duras fueran contra los jeltzales, mientras que no mencionó a los neo convergentes, los únicos que se libraron de la filípica. Puigdemont se ha hecho el remolón y ha invitado a Feijóo a tomar un café en Waterloo. Como se ha preguntado Andrés Trapiello ¿qué más tiene que suceder para que el PP comprenda que con un prófugo de la Justicia no se puede pactar nada, salvo el modo de sentarlo en el banquillo. Jordi Turull -que se jacta de haber sido uno de los redactores de la Ley de Amnistía- ha declarado que, una vez aprobada ésta, convocarán un referéndum de autodeterminación.
3.-Vox: Es la pieza clave que condiciona el posicionamiento de todos los grupos parlamentarios, pues Vox tiene unas expectativas de entre 3 y 3.5 millones de votos, por lo que la apuesta por dejarlos fuera del Gobierno no va a ser tan fácil. Los 10 millones a los que aspira el PP son una entelequia, mientras que los 3 y pico millones de Vox son una realidad. El PP lo necesita como socio y no logra despegarse de él. Como ha observado Rafa Latorre, cuanto mayores son las dificultades de Sánchez, más se radicaliza Abascal, porque -para los trumpistas españoles- su verdadero enemigo es el PP. Aunque éste sacara en las próximas elecciones más votos que el PSOE y todos sus aliados Frankenstein, seguiría necesitando a Vox si no lograra la mayoría absoluta, como es de prever según los sondeos.
En opinión de Santiago González, la principal obligación de los partidos de la oposición es sacar a Sánchez de La Moncloa y la aspiración de Feijóo de gobernar en solitario es insustancial e irrelevante. Para Arcadi Espadas, lo que hace el PP con Vox es un error. “El compromiso de negarse una coalición es una de esas solemnidades a crédito que está entre lo peor de la política y cuya imprudente nitidez contrasta con la abstracta ambigüedad que dedicó al entendimiento con los nacionalismos”. La evolución política en Europa -en lo que Ralf Dahrerndorf ha denominado “el siglo del autoritarismo”- favorece a Vox. En la UE, 4 Estados -Bélgica, Eslovaquia, Hungría e Italia- están gobernados por la derecha populista -Países Bajos también lo he estado hasta hace poco tiempo-, y en otros 8 Estados -Alemania, Austria, República Checa, Eslovenia Francia, Polonia, Portugal y Rumanía-, el primer partido de la oposición es la extrema derecha. Como ha afirmado Xavier Casals, asistimos a un avance claro de los líderes autoritarios, que lleva a un desgaste de la democracia representativa y a una crisis de las fuerzas que han sostenido en Europa a los partidos socialdemócratas y cristianodemócratas. El eje en las elecciones no es ya entre derecha e izquierda, sino entre derecha y extrema derecha, y Abascal es el presidente del cártel ultraderechista, por lo que lleva el viento de cola.
El PP ha lanzado una OPA hostil contra Vox para atraer a sus votantes, pero no parece que por el momento esté produciendo buenos resultados. Según la última encuesta de Sigma-2, mientras que solo 209.328 votantes de Vox se han pasado al PP, 1.035.755 votantes de este partido han hecho el recorrido en sentido contrario. Feijoo confía, sin demasiado fundamento, en que -como ya hizo en 2023- Vox ofrezca los votos para su investidura, sin exigir entrar en el Gobierno, pero las condiciones han cambiado en los dos últimos años y Vox está mucho más fuerte y es consciente de ello. Al compromiso expresado por Tellado, de “acuerdos con Vox SI, ministros de Vox NO”, Abascal ha respondido que “están verdes”, y la portavoz parlamentaria, Pepa Millán, ha dicho que PP estaba vendiendo la piel del oso antes de haberlo cazado. Puede que, si Feijó se empleara a fondo, Vox llegara a un acuerdo, aunque parece poco probable. Si tal fuera el caso, no tendría mucho sentido convocar nuevas elecciones, y sería el PP el que tendría que hacer de la necesidad virtud y admitir un Gobierno de coalición con ministros de Vox, aunque ello perturbara el sueño de Feijó.
Luces y sombras de la situación
La celebración del Congreso del PP ha ofrecido luces y sombras. Entre las primeras, figura la posibilidad de que Feijóo acceda a La Moncloa, con o sin la pesada mochila de la presencia de Vox, y voy a exponer brevemente algunas de las sombras:
1.-Cesarismo: Feijoo parece haberse contagiado de los vientos que corren y del mal ejemplo de Sánchez, tras su unánime reelección -Eduardo Álvarez ha comentado que hasta en el PC chino se exhibe un mayor grado de discrepancia-. Así, ha afirmado que no había más opciones que “Sánchez o YO”. Bueno, quizás sería más adecuado situar la alternativa entre el PSOE y el PP, aunque por supuesto se hiciera bajo su liderazgo.
2.-Hipercentrismo: Feijóo ha señalado que gobernará desde la centralidad. Emilia Landaluce ha advertido que no se debe confundir el centrismo con la equidistancia. Es éste un criterio geométrico sin contenido político, que guarda la distancia con los extremos, con lo que carece de un contenido determinado al variar con las oscilaciones de las posturas extremistas. Está bien que el líder del PP se sitúe en el centro del espectro político como inquilino de la “casa común de democristianos, liberales y conservadores”. Debería tratarse de un centro reformista, que abandonara la polarización y el enfrentamiento sistemático, y buscara acuerdos con la oposición sobre los temas de Estado. No basta con repetir lo mal que lo ha hecho el adversario, sino que tiene que ser fiel al programa de Gobierno, que deberá ser debidamente precisado.
3.-Pro nacionalismo: A Feijó le cuesta trabajo despojarse de su barniz nacionalista y, de aquí, sus vanas esperanzas de poder contar con partidos como el PNV o JxC, que se han aprovechado de la debilidad de Sánchez y de sus desorbitadas ansias de poder, para conseguir beneficios y tratar de destruir al Estado. Deberán derogarse todos los injustificados privilegios concedidos a las Comunidades nacionalistas, salvo las que lamentablemente les reconoce la Constitución.
4.-Excesiva concentración de poder: Además de su total dominio del partido, Feijoó ha asumido el monopolio de la política exterior, para los que contará con la colaboración del embajador Ildefonso Castro, al que ni siquiera ha concedido un estatus institucional. Asimismo ha otorgado a Tellado -un político que no parece ser el más preparado para el puesto- todo el poder orgánico interno del partido. Como ha observado Leire Iglesias, concentrar el poder en pocas personas no suele conducir a nada bueno y Feijoó debería haber aprendido de la amarga experiencia del PSOE, y de la desastrosa política seguida por Sánchez con sus secretarios de Organización. Ha añadido con ironía que “confiemos en que no hayan viajado juntos en un Peugeot y que Feijóo no nombre a su amigo Ministro de Transportes”.
5.-Dependencia de Vox: El partido de Abascal es un problemático compañero de viaje por su oposición radical al régimen autonómico, a la inmigración, al feminismo y a la UE, así como por su admiración por Putin y su total entrega y sumisión a Trump. Su radical oposición a la inmigración -tanto ilegal como legal- es su gran línea roja con la que amenaza con boicotear al Gobierno. Como ha manifestado su portavoz de Asuntos Sociales, Rocío de Meer, hay que realizar una “remigración masiva” de los 8 millones de inmigrantes ilegales llegados en los últimos años -incluidos sus hijos nacidos en España- y de los menores no acompañados. Sus exigencias -que ya provocaron la ruptura de Gobiernos autonómicos de coalición- es la espada de Damocles que se cierne amenazadora sobre el Gobierno de la Nación. La solución o no de este problema estará en último término en manos de lo que los españoles decidan en las urnas.
Feijóo ha conseguido la formación de un partido a su imagen y semejanza, muy unido y con un equipo competente y un programa adecuado, que le permite contemplar la recuperación del Gobierno. No va a ser fácil porque -como ha dicho Landaluce citando el proverbio taurino, “hasta el rabo, todo es… Sánchez”.





