Los sevillanos han disfrutado de una mañana auténticamente luminosa, la que les ha permitido bajo el sol y el cielo casi despejado (o incluso completamente despejado por algunos y esporádicos intervalos nubosos) pasear su ciudad, consumir en los veladores de sus bares, e incluso visitar lugares como el Alcázar, en plena zona histórica y monumental.
El regalo de esa luz que lo llenaba todo ha durado poco, apenas unas horas, porque ya los pronósticos habían avisado de esta mínima secuencia de tranquilidad que irá a dar paso a la entrada de un cielo inestable que irá aumentando la nubosidad con el paso de las horas. Se volverán a producir las precipitaciones lluviosas como preámbulo de una semana que discurrirá en esa tónica, obligando otra vez al uso de los paraguas.
Pero la mañana del domingo ha hecho salir a los sevillanos a la calle, aliviando las fatigas de ese encadenado de episodios de altibajos en que se ha convertido la pandemia, con cierre obligatorio de comercios y actividades no esenciales a las 18:00 horas y el toque de queda a las 22:00. Por cierto, que Sevilla va arrojando datos de mejoría y reducción notable de los contagios, ingresos y fallecidos (ayer sábado, sólo uno).
En nuestras imágenes, una panorámica de la animación en los bares de la Plaza del Salvador, visitantes del Alcázar guardando cola y la Giralda, el gran emblema de Sevilla, reunida junto al naranjo en una bellísima perspectiva capaz de abarcar un amplio espacio azul sin nubes.
Fotografías de Beatriz Galiano
….







