Graduación de ortodoncistas en la Complutense de Madrid. Una sobrina se gradúa, su tío, como él dijo ser a un compañero con el que se encontró y como ella dijo a sus compañeras de facultad, estaba en primera fila. Lo único real de esta historia, la facultad y la graduación.
A estas alturas de la película de los progresistas defensores de la mujer, ya nada nos sorprende o no debe sorprendernos, es más, no queramos conocer cuáles son sus límites.
Hablemos de José Luis Ábalos, alias ‘er’ tío Pepe, que tiene un currículum extenso tanto a nivel profesional como a nivel personal.
En el plano personal ha tenido cinco hijos con tres mujeres y en los últimos años “sobrinas” especiales. Ni que decir tiene que estas últimas han estado y están con él por amor, sin especificar a qué, pues creo que es patente. Un concubinato concupiscente en toda regla. Hoy lo llaman “Sugar Daddy”.
“Er” tío Pepe, además, es magnánimo y cuida cual capo de su familia. A lo largo de 30 años ha buscado acomodo laboral, presuntamente, para sus seres queridos. Entre otras cosillas sin importancia, supuestamente, colocó a sus dos ex, a su suegro y a media familia en Fiadelso (Fundación Internacional de Apoyo al Desarrollo Local y Social). Fundación que usó, entre otras cosas para, presuntamente, construir(se) casas en Perú y Colombia y contribuir así, como no puede ser de otra manera, al desarrollo local y social; uno de sus hijos, presuntamente, se compró un chalet de medio millón con tan sólo 24 años cuando papi era concejal en el ayuntamiento de Valencia; papi usó a su hijo, presuntamente, como pantalla para el cobro de comisiones ilegales; además, el Tribunal Supremo tiene documentos que incriminan al hijo de Ábalos en el cobro, presuntamente, de mordidas a través de trabajos de consultoría empresarial que se llevaban a cabo en el extranjero. (¡Pobre chaval!, sin presunción ninguna, tiene que estar que “muerde”).
Una de sus concubinas, perdón, sus sobrinas, ha declarado ante el juez, entre sollozos e incluso llantos, que ella es una persona a la que han utilizado. Afirma que mantenía una relación particular con el señor Ábalos y que él le prometió que tenían un futuro juntos. Tan particular era la relación como que le pagaba 1500 euros al día por acompañarle en sus viajes, un lujoso picaderito en la plaza de España de Madrid a razón de 2700 euritos al mes y la colocó en dos empresas públicas que dependían de él, en las que la pobre “sobrina” ha reconocido no haber trabajado nunca. Todas las dádivas de “er” tío Pepe hacían un montante mensual de entre 6000 y 12000 eurillos al mes… pagados con dinero público, obviamente, ese del que la horda de izquierdas dice que no es de nadie… excepto de ellos.
En uno de sus viajes oficiales incluso pudieron haber violado la legislación vigente en los Emiratos Árabes en Abu Dabi, en el año 2019, cuando tío y sobrina compartieron estancia en un lujoso hotel ya que, el artículo 356 del Código Penal Federal de los Emiratos consideraba, hasta el año 2020, delito la cohabitación entre personas no casadas, penado con al menos un año de prisión.
Esta inocente señorita llegó al mundo de “er” tío Pepe porque éste la escogió de entre otras muchas en un catálogo de prostitutas de lujo que tenía en su móvil el chófer venido a más, Koldo, al módico precio de 1000 euros por hora de “compañía”. Y, por cierto, aunque hoy en día las llamen escort, siguen siendo meretrices, por mucho que se quiera retorcer la semántica.
La utilizada “sobrina” rompió la relación con “er” tío Pepe porque ella no era segundo plato de nadie… ¡Lo que hay que tragar!
Por cierto, la meretriz sollozante y utilizada que pasa del pretérito perfecto compuesto al presente de indicativo, es decir, de “he sido usada” a “yo uso”, ejerce a día de hoy de madame y cobra un 35% de comisión a las prostitutas con las que negocia.
Todo esto sucedía y sigue sucediendo mientras un gobierno hipócrita y rastrero dice querer abolir la prostitución. Nada más lejos de la realidad.
Verán, en las elecciones generales del 2019, “er” tío Pepe coordinó la campaña electoral del PSOE. El Trilero Sánchez S.L.U. concurrió a esos comicios con un programa electoral en el que prometía trabajar para abolir la prostitución y erradicar la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, favorecer la dignidad de las mujeres, garantizar alternativas y terminar con las redes y las mafias que se lucran con la esclavitud. Estas acciones son las manifestaciones más crueles y violentas de la desigualdad, decía. Además, proponían castigar a los demandantes de estos servicios y, como agravante, el hecho de que el demandante se hubiese prevalido de su condición de autoridad, agente de ésta o funcionario público.
Ana Redondo llegó a afirmar en el congreso que las socialistas son las únicas que se mantienen firmes en la defensa de los derechos, la dignidad y la libertad de las mujeres. Pero, señora Redondo, ¿dónde y cómo se van a divertir entonces la horda de deseados, esos atractivos, atrayentes, elegantes, esculturales, exquisitos, galantes, apuestos y apolíneos adonis tipo Errejón, Monedero, Iglesias, el tío Berni y “er” tío Pepe?
El fariseísmo de este energúmeno perteneciente al eslabón perdido, no tiene parangón. En una entrevista se le pregunta al tío Pepe por su opinión acerca de la explotación sexual, a lo que éste responde: “Estoy absolutamente en contra de la explotación sexual de las mujeres, pero también de los hombres. Me da asco que alguien no tenga otro recurso más que entregarse a una relación que de normal no lo haría”. El presentador remata la faena preguntándole si alguna vez ha pagado por sexo, a lo que “mil hombres”, un beato meapilas, farisaico, gazmoño, solapado y embustero, contesta que: “yo afortunadamente no he necesitado recurrir a eso, y entre otras cosas te diré que no me produce ninguna satisfacción saber que están por mí sólo por dinero” … y lo a gusto que se quedó diciéndolo.
Por cierto, ese fariseísmo sólo es equiparable a la ignominia de un gobierno que no sólo no condena estas acciones, sino que las premia. Y, es que, cinco meses después de cesar como “menistro”, el Gobierno le concede la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III. Para aquellos que no sepan de qué se trata les cuento que esta distinción se crea con la finalidad de condecorar a aquellas personas que se hubiesen destacado especialmente por sus buenas acciones en beneficio de España y la Corona, concretamente se fija como objetivo “recompensar a los ciudadanos que con sus esfuerzos, iniciativas y trabajos hayan prestado servicios eminentes y extraordinarios a la nación”.
Con todo lo dicho yo les pido que sean ecuánimes y respeten el principio de presunción de inocencia, porque ¿no podría ser que, a pesar de todo, “er” tío Pepe esté libre de polvo y de paja?… olviden la pregunta, ha sido una osadía imperdonable por mi parte.





