Katsuhiko Imae nació en 1960 en Nihonmatsusu, en la provincia de Fukushima, donde se produjo el tristemente recordado accidente nuclear de 2011, el segundo más importante de la Historia tras Chernóbil. Es licenciado en Filosofía y Literatura Francesa por la Universidad de St. Paul´s Rikkyo de Tokyo y trabaja como guía turístico, residiendo en Sevilla.
– ¿Cuándo llegó a España y qué circunstancias le trajeron a nuestro país?
– Vivo en Sevilla desde 1988, y antes había viajado tres veces a España, pero en la cuarta ocasión decidí quedarme a vivir definitivamente aquí porque cada vez me gustaba más España, en concreto, el carácter de la gente y el ambiente.
Yo tenía amistad con una profesora de baile flamenco en Tokyo, y ella compró un piso en Triana, donde comencé a vivir compartido. Aquello fue cinco años antes de la Expo 92 y los Juegos Olímpicos de Barcelona, tomando la decisión de trabajar en España por las buenas condiciones laborales que encontré.
– ¿A qué se dedicaban profesionalmente sus padres?
– Mi padre era maestro de primaria y mi madre, cuando era joven trabajó en la oficina de una empresa, pasando a ser luego ama de casa.
– ¿Qué semejanzas y diferencias ha podido constatar entre la sociedad española y la japonesa?
– Los japoneses son muy trabajadores y tienen menos tiempo para consumir la misma vida, mientras que en España la gente disfruta mucho de su tiempo privado. También me encanta que los españoles tienden a ser muy abiertos con los extranjeros.
– Personalmente hay aspectos que admiro profundamente de Japón como es su sentido del honor, el valor de la familia y el culto a los antepasados. ¿Qué es lo que más le gusta de España, y en concreto, de Coria del Río?
– En los ciudadanos de España y Coria he visto el amor a su propia tierra, que igualmente tienen los japoneses, pero que en el caso de los españoles es mucho más fuerte, con un gran respeto a su patrimonio. Por eso adoro tanto a los españoles, que son simpáticos. Además, encontré varios amigos a través de la afición o hobby.
Pienso que la forma de nuestro carácter se refleja en la manera de vivir, y un ejemplo de ello es la religión. Los seres humanos no podemos elegir el tiempo ni el lugar antes de nacer en el mundo. Yo respeto todas las religiones y tradiciones del mundo, de modo que puedo entender este mundo, ya sean cristianos, judíos, musulmanes o budistas. Cada país tiene su propia Historia y su Fe, y si se respetasen, menos guerras habrían.
En el caso de los japoneses, desde época antigua no tenemos una religión de un solo dios sino varios dioses, igual que los grecorromanos, y eso parece que nos hace ser más flexibles y adaptables.
– En Coria del Río hay 700 personas con el apellido Japón, que pese a ser excepcional en España, es muy frecuente en nuestro pueblo. No obstante, tal y como recoge la prensa, según las pruebas de ADN practicadas en 2021, no eran descendientes de la Embajada Keicho, ¿qué opina usted sobre ello? ¿qué sintió cuando tuvo noticia de dichos resultados?
– Asistí a Coria el día de la presentación de los resultados y no conocía si serían positivos o negativos. Personalmente pensaba que serían positivos, como todos, pero al contrario y sentí una verdadera desilusión.
Nuestras relaciones de amistad se levantaron hace 400 años y ahora está renaciendo una nueva etapa, siendo más importante esa etapa contemporánea, por lo que para mí tienen menos importancia los resultados.
Cada persona tiene una herencia de ADN de 4000-7000 personas, y en el estudio sobre el genoma aún quedan muchas más cosas desconocidas. Al menos tienen la herencia del espíritu japonés en el corazón de algunos corianos. Lo que me da más esperanza es nuestra relación de futuro.
– ¿Cuál es el mejor recuerdo que tiene en su vida en torno a las relaciones entre España y Japón?
– Cuando en 1992 se colocó en Coria del Río la estatua de Hasekura Tsunenaga, donde yo estuve presente como corresponsal, siendo un regalo de la Prefectura de Miyagi a Coria como símbolo de amistad. Aquello fue muy emocionante y estuvo acompañado de un desfile de coche de caballo, los samuráis con vestido y danza de sevillanas, siendo un día inolvidable.
En 2014, con motivo del 400 aniversario de la llegada de Hasekura Tsunenaga, vino a Coria su descendiente en 13 ª generación, Hasekura Tsunetaka, en un barco desde Sanlúcar de Barrameda hasta Coria, haciendo el mismo recorrido que su antepasado, organizándose en Coria una fiesta animada con tambores japoneses.
– Bajo su punto de vista, ¿cómo se podrían intensificar aún más las relaciones entre nuestros países?
– Apareciendo otra persona que potencie el intercambio cultural e investigador entre españoles y japoneses. Tengo amistad con profesores y estudiantes de la Universidad de Sevilla, y son ellos los que van a suceder en esta labor como nueva generación.
– Recientemente, con motivo del veinte aniversario de su fallecimiento, se ha hecho un libro sobre Virginio Carvajal y se ha inaugurado una nueva placa dedicada a él en el Centro Cultural Pastora Soler de Coria del Río. ¿Qué subrayaría sobre este destacado coriano? ¿Podría contar alguna anécdota reseñable sobre él?
– Yo me encontré con él en abril de 1991, hace ya 34 años, en concreto, en el mes de abril. Yo trabajaba para la agencia de viajes JTB, la compañía más grande del sector, y fue la primera vez que visité Coria. Conocí al entonces alcalde Fernando Suárez (PSOE) y al teniente de alcalde Manuel Japón, y mantuve con Virginio Carvajal catorce años de amistad hasta su fallecimiento.
Cuando estuve en Coria, lo primero que visité fue su tienda de bicicletas, y luego, el ayuntamiento. Virginio me dio buenos consejos, y cuando lo visité, pensó que alguien de relieve iba a venir.
Su tienda no daba muchos beneficios, aunque él tenía mucha ilusión con Japón, y su tienda sirvió como un salón de cultura en Coria. En su tienda, precisamente, conocí a muchos políticos, como el eurodiputado Luis Yáñez (PSOE).
Al fondo de su tienda tenía una gran estantería llena de libros, destacando libros antiguos sobre Japón. Él me enseñó mucho sobre esta zona de Andalucía, recomendándome la Librería Tercero, que se encuentra tras la Iglesia de Santa Catalina en Sevilla, y donde pude encontrar libros preciosos del siglo XIX y principios del siglo XX.
Como anécdota, Virginio un día me llevó al Cementerio Municipal de Coria, y me enseñó un nicho vacío que había recién comprado, y donde dijo que quería ser enterrado una vez que falleciera. Pensaba que sería un día muy lejano, pero diez años después, yació allí.
Tuve una gran amistad con él, manteniendo una correspondencia que se inició cuando vine por primera vez a Coria.
– Mis entrevistas, en su amplia mayoría, son de temática política, por lo que me gustaría preguntarle: ¿qué comparativa haría usted entre la política española y japonesa?
– Es una cuestión un poco difícil. Yo he visto en Coria a los diferentes alcaldes y concejales muy cercanos a los ciudadanos, actuando con simpatía, pudiendo solicitar su atención, ya que es siempre abierto al vecino, lo cual es una forma ideal de democracia directa.
Me ha llamado la atención que en un pueblo pequeño se hagan tantos festejos, como los Reyes Magos, el Carnaval, la Semana Santa, el Rocío, la Virgen de Carmen, la Virgen de la Estrella, la Feria y el Belén, y, además, todos muy bien organizados.
También destacaría que en el pueblo es normal ver que los políticos de los diferentes partidos (PSOE, PP y AxSí) se reúnen en los bares y se toman una copa en un ambiente cordial que no existe en Japón, siendo el político alguien muy cercano, además de muy trabajador, sin descanso, incluso los sábados y los domingos si hay algún evento.
– Por último, ¿el fútbol tiene el mismo nivel de seguimiento en Japón que en España? Tras muchos años en Sevilla, ¿es usted bético o sevillista?
– En Japón, la mayoría son aficionados al béisbol, y yo cuando era estudiante de Secundaria, me dediqué durante tres años al fútbol, pero luego cambié al alpinismo.
Varias personas de Sevilla me ha preguntado si soy bético o sevillista, y yo tengo un amigo bético, que además de ex árbitro, es el Cónsul Honorario de Japón, y otro amigo sevillista, que es el alcalde de Coria (AxSí), como otras personas queridas, y me alegra cuando gana uno u otro porque ambos son orgullosos equipos sevillanos.





