Gonzalo Sichar nació en 1971 en Madrid, siendo doctor en Antropología Social y Cultural y licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, ejerciendo como profesor de Antropología en la UNED en Málaga. En el plano político ha sido coordinador provincial de UPyD en Málaga y miembro del Consejo Político del partido, a nivel nacional, entre 2008-2013. Posteriormente, ha sido concejal de Ciudadanos en Málaga y portavoz de la formación naranja en la Diputación de Málaga entre 2015-2019. Fue también uno de los fundadores de Cree, siendo coordinador de Acción Política del partido. Actualmente es uno de los fundadores de Neo, un nuevo partido nacido hace apenas un mes.
– Quisiera comenzar preguntándole por su proceso de evolución ideológica, ya que tengo entendido que comenzó siendo de izquierdas y ha llegado a votar, según sus palabras, hasta diez partidos. ¿Podría también enumerar cuáles fueron?
– Siempre he sido bastante transversal, incluso antes de tener conciencia de ello. Por ejemplo, en política interior, mis posturas se asimilan más a la derecha dura, ya que estoy en contra de negociar con terroristas y apoyo el cumplimiento íntegro de las penas, y que si alguien ha matado a veinte personas, no cumpla un máximo de veinte o treinta años de cárcel, sino la integridad para que ningún asesinato salga gratis. Por otro lado, en cuestiones sociales tengo una sensibilidad muy grande que se puede asimilar a la izquierda, de igual modo que creo en cambios rápidos, ya sea a través de reformas radicales o moderadas, aunque recelo de los procesos revolucionarios. Podría definirme como un moderado radical.
Con respecto a los partidos que he votado, me he decantado en su día por partidos pequeños que salían en La 2 de Televisión Española. Siempre he estado contra la filosofía del ‘voto útil’. En alguna ocasión he votado a Los Verdes, y en no pocos casos tenía que comprobar cuál era el verdadero, porque detrás de muchos partidos ecologistas se esconden sectas. El partido más raro que voté fue al Frente Progresista Español. Cuando se repitieron las autonómicas por el ‘tamayazo’ había votado antes a IU, aunque con la nariz muy tapada. Después de ver a Madrazo compadreando con el PNV, pensé cómo volver a votar casi lo mismo (izquierda) pero a la vez fastidiando al PSOE y a IU, y me decanté por el PASOC, escisión del PSOE y antiguo integrante de la coalición IU. También he votado en alguna ocasión al PP, más por votar contra otro que por afinidad. La primera vez que voté más convencido y con ilusión fue a UPyD en 2008. También añado que al Senado nunca he puesto las tres X al mismo partido, votando a candidatos de siglas distintas como forma de reivindicar las listas abiertas y desbloqueadas. En las últimas generales voté en blanco, ya no vuelvo a votar al “menos malo”.
– ¿Quiénes son sus referentes políticos nacionales e internacionales?
– Nunca he sido de seguir a muchos líderes y no tengo referentes contemporáneos, pero me gusta el regeneracionismo de Joaquín Costa y el pensamiento de Unamuno y Ortega y Gasset, que son muy transversales, ya que apoyaron la República, pero al ver lo mal que funcionaba, se opusieron a ella y luego fueron también represaliados por el franquismo. Pienso como ellos que, hay circunstancias en las que se puede apoyar una opción más de derechas que de izquierdas y otras al contrario. No es lo mismo el contexto en Chile y Argentina en la década de 1970, con una derecha criminal, o Cuba donde quien cercena la libertad es la izquierda
– En estos momentos que, por diferentes razones se habla tanto de Trump, ¿quién ha sido, en su opinión, el mejor presidente de Estados Unidos?
– Me viene a la cabeza Barack Obama, pero en realidad ha sido un presidente que se ha vendido muy bien, y hasta consiguió el Premio Nobel de la Paz por lo que iba a hacer y no por lo que había hecho. De Jimmy Carter tengo un buen concepto, aunque he trabajado mucho en Centroamérica en cuestiones de Derechos Humanos, y en Guatemala se produjeron muchas violaciones de derechos que no hubiesen sido posibles si EEUU con Carter al frente no hubiese mirado hacia otro lado. Para encontrar grandes presidentes habría que remontarse a la época de Lincoln, aunque también hay que tener presente que la lucha entre el Norte y el Sur no fue sólo por la libertad de los esclavos sino por intereses económicos, ya que el Sur defendía el libre comercio y el Norte abogaba por un mayor proteccionismo. Por cierto, en el Sur dominaba el Partido Demócrata y en el Norte el Republicano. Hablar sobre cuál es el mejor presidente de Estados Unidos es una cuestión tan compleja como si me pregunta cuál ha sido el mejor Papa.
– En España ha habido varios partidos de centro (UCD, CDS, PRD, UPyD y Ciudadanos) y todos ellos han sido de duración efímera. ¿Se puede deber a que ya hay dos grandes partidos, de centro-izquierda y centro-derecha, y que al nutrirse de ambas sensibilidades les perjudica el hecho de pactar con uno de ellos? ¿Puede sumarse también el hecho de que son pocos los votantes puramente centristas en favor de los de izquierda y derecha moderadas?
– A PP y PSOE los veo como a dos grandes señores feudales que se reparten la tarta y oprimen al pueblo. Por eso se necesitan apuestas rompedoras, como los inicios del 15-M, que por cierto, su parte más bonita ya la llevaba UPyD en su programa.
Creo que el problema de los partidos de centro (y el ejemplo más reciente es Ciudadanos) es que acaban queriendo sustituir a uno de los dos grandes partidos, tienen mucho culto al líder y no han trabajado las provincias. En UPyD se metieron muchas personas que no compartían sus principios éticos, y hasta políticos. A mí, por ejemplo, me sustituyó en Málaga como coordinador provincial un delcaradao simpatizante de Evo Morales. En el caso de Ciudadanos, creo que nunca reinó la ética, y se volcó en intentar sustituir al PP.
UPyD cometió una torpeza en lo que a comunicación se refiere y Ciudadanos le ganó la partida. No podrían sobrevivir dos partidos de ideas similares, y éstos lo eran, no hay más que ver la similitud del pensamiento de Fernando Savater con el de Arcadi Espada, por ejemplo.
En aquel momento, la situación era diferente pero, cada vez es más fácil compartir el mismo espacio. No hay más que ver la coexistencia de Sumar y Podemos o de VOX y Se acabó la fiesta (SALF).
– ¿Y a qué cree que se debe que ahora puedan coexistir partidos de ideología y electorado similares?
– Creo que la gente se está hartando cada vez más del ‘voto útil’ y votan haciendo experimentos. Por ejemplo, muchos de los que votaron a Podemos no eran comunistas, era un voto protesta que después, descontentos con la institucionalización del partido, ahora votan a VOX, como nuevo partido protesta. Y los dos, finalmente (como hizo Ciudadanos) se nutren de gente que, al fin y al cabo, lo que quiere también es el sillón.
Alvise (Pérez) ha tenido un mérito muy grande porque, a pesar del boicot que le han hecho los medios, ha conseguido tres escaños la primera vez que se ha presentado a unas elecciones. Si se centrase en la ética y en la lucha anticorrupción en lugar de cuestiones como el Covid y utilizar constantemente como cabeza de turco de todos los males a los inmigrantes (que es propio de la ultraderecha), podría agrandar mucho su nicho electoral.
Creo que la gente se atreve a cambiar más su voto porque están hartos y quieren que se levanten las alfombras.
Nuestro partido, Neo, es muy reciente y se ha fundado el pasado mes de abril. Nos basamos en la ética, motivo por el que nuestros integrantes tienen que firmar un Código Ético Obligatorio (al que llamamos CEO, porque es nuestro director) que prohíbe facturar a empresas a las que se está vinculado y contratar familiares, con propuestas innovadoras como que los denunciantes de casos de corrupción se lleven el 15 % del importe de lo que el Estado recupere y que los corruptos devuelvan el triple de lo que han robado porque, a día de hoy, sólo devuelven una parte y tras cinco años en la cárcel, disfrutan del resto.
No hablamos de izquierda y derecha sino de casta extractiva por un lado, y trabajadores y productores por otro. Por ello, proponemos que para entrar en la política, se haya trabajado, al menos, cinco años fuera de ella y una limitación de 12 años de actividad en política, porque aquellos que llevan 20, 30 o 35 años en la política activa no quieren cambiar el sistema, y al final veo que no les gusta leer informes económicos sino ir a fiestas, galas o asistir en sitio preferente a la Semana Santa o al Festival de Cine que sea…Y para mantener ese nivel de vida, tratan de no enfadar al jefe para seguir en las listas, y evitan hacer cambios no vaya a molestar a alguien. Y hacer cambios es para lo que se supone que se entra en política. Si todo fuese bien y no hubiese que cambiar, no habríamos fundado Neo.
– Si el centro combina ideas de izquierda y de derecha o de centro-izquierda y centro-derecha. ¿Es posible construir un centro que aúne elementos de extrema-izquierda y extrema-derecha? Pienso, por ejemplo, en el caso de H.P. Lovecroft, que combinaba el comunismo económico con el supremacismo blanco o incluso en Platón, que defendía un comunismo de élites en el que no hubiese propiedad privada pero el poder estuviese en manos de una oligarquía, accediéndose al poder en base a la meritocracia. ¿Ve factible esta posibilidad?
– En la búsqueda de la tercera vía confluye la socialdemocracia, que viene del marxismo y acepta la economía de mercado, la democracia cristiana, que se opone tanto al materialismo marxista como al egoísmo capitalista y el socioliberalismo, que es similar a la socialdemocracia, pero sin la morriña marxista (no olvidemos que en el PSOE se sigue cantando la Internacional con el puño en alto).
También sería el caso de las posturas de corte fascista, pues el fascismo no nace de la extrema-derecha sino de los movimientos revolucionarios. No tienen al obrero como referencia sino al pueblo. Un ejemplo de ello son los rojipardos del MSR (Movimiento Social Republicano) en España, que tenían como lema “Socialismo y República”.
Los comienzos de los partidos fascistas son muy de izquierdas, pero en el poder se convierten en fuerzas de choque de la derecha y el capital, con un componente ultranacionalista, algo que sucede con el nazismo, el fascismo y el falangismo manipulado por Franco. En contraste, la ultraderecha, dentro de la cual metería a Trump, no es fascista y no proviene del mundo obrero.
El fascismo, por tanto, no es que combine lo mejor de la extrema-izquierda y la extrema-derecha, porque poco bueno se puede sacar de posturas extremistas, pero sí aúna elementos de ambas tendencias.
– Neo hace bandera de la regeneración pero, ¿en qué se diferencia su partido de Cree, la formación fundada por Edmundo Bal?
– Somos el primer partido que ha hecho un Código Ético y aquello que viene recogido lo intentamos primero en Cree pero nos lo iban descafeinando hasta que dijimos “así no continuamos, con un código ético de paripé”. Y nos fuimos. Otra diferencia notable es que Cree trata de tender puentes entre el PP y el PSOE, y nosotros consideramos que la solución no está en poner de acuerdo a los dos partidos con más casos de corrupción de España. Por último, Cree es una formación decadente que ha perdido su principal capital, que era Edmundo Bal, mientras que el nuestro es un partido emergente, porque está en pleno crecimiento.
– ¿Cómo intentarán llevar su programa a la práctica? Creo que ha dicho que no pactarán con PP y PSOE para exigirles medidas regeneradoras como hizo Ciudadanos en su día, que es una de las opciones. La otra sería no pactar a la espera de alcanzar el gobierno como ha conseguido Macron en Francia. ¿Qué fórmula utilizarían para ello?
– La aspiración de todo partido es llegar al gobierno y en nuestro caso, somos un partido minúsculo que está empezando, pero claro que ésa también es nuestra aspiración.
El fallo de Ciudadanos es que decían que no eran ni rojos ni azules pero luego siempre pactaban con el PP. En el caso de Neo, se exigiría como línea roja que firmaran y cumplieran nuestro Código Ético. De no ser así, no se pactaría con ninguno y si hubiera ingobernabilidad, sería culpa de ellos.
Nuestro partido combina medidas liberales como reducir la carga fiscal que soportan ciudadanos y empresas, medidas conservadoras como echar a los okupas en 24 horas y medidas de izquierdas como destinar el suelo infrautilizado (por ejemplo, de antiguas cárceles y antiguos cuarteles) a construir vivienda social y que los ayuntamientos no cobraran por ese suelo. La reducción de ingresos de las arcas municipales se paliaría reduciendo asesores y cerrando ‘chiringuitos’ de toda índole.
Y lo puedo prometer, porque ya lo hice. En la Diputación de Málaga, cuando pertenecía a Ciudadanos, conseguí que se redujeran los asesores de 36 a 16 y que se nos bajara el sueldo un 7 % a los diputados, y que ningún gerente de ningún ente dependiente de la Diputación cobrase más que el presidente. Solo con esto, en una semana, se redujo en un 0.5 % el presupuesto de la Diputación. Y esto fueron medidas con mi sello más que el de Ciudadanos, pues tanto que hablaban de cerrar chiringuitos, en la práctica no hizo nada, y prueba de ello es que el Consejo Económico y Social de Andalucía, que no tiene utilidad alguna, hoy está presidido por Juan Marín. Además los sueldos, una vez que yo dimití, se lo subieron un 20% y los asesores volvieron a ser 36 en el gobierno de coalición PP-Cs.
Otras medidas que proponemos en Neo son establecer una compra centralizada de medicamentos para reducir el gasto sanitario. Además al reducir asesores y ‘chiringuitos’, podríamos bajar los impuestos, porque la economía de las familias sigue en una mala situación aunque a nivel macroeconómico las cuentas puedan quedar muy maquilladas.
– El logo de su partido es una mano, ¿qué significado tiene?
– Es una mano abierta con cinco dedos que representan los cinco puntos de nuestro Código Ético. Significa un saludo o basta ya de corrupción, pudiendo recordar también a las manos blancas contra ETA, ya que tenemos también una postura firme contra el terrorismo y queremos que se combatan los homenajes que se hacen a etarras, igual que es una vergüenza que EH Bildu sea la primera o la segunda fuerza política en el País Vasco, que es como si en la década de 1960, en Alemania, lo fuese el Partido Nazi.

– ¿Qué opina su partido sobre cuestiones controvertidas como el aborto, la eutanasia y la presencia de la religión en el espacio público?
– Esos temas aún no los hemos debatido. Son matices más de signo ideológico y con la degradación tan grande del Estado, creemos que tenemos que centrarnos más en la ética, la lucha contra la corrupción y el combate frente a los nacionalismos separatistas. En cualquier caso, imagino que en Neo pueden entrar diferentes sensibilidades y todos no pensamos igual, pero con un sistema de listas abiertas sería más fácil no tener una rígida disciplina de voto y mostrar nítidamente las posiciones personales de cada uno en temas más relacionados con la moral.
– ¿Quiénes son los integrantes del partido y qué procedencia ideológica tienen?
– Los cuatro fundadores de Neo, dos son de Madrid, uno de Zaragoza y otro de Málaga, que soy yo, y nos hemos conocido por diversas circunstancias, debatiendo con un buen nivel de análisis y de discurso. Como precisamente venimos de posturas centristas, vemos la inutilidad actual del centro. Aunque UCD hizo un buen papel en su día, porque si el PSOE hubiese ganado en 1977 se habría producido un ruido de sables que habría puesto en peligro la estabilidad de España y del propio sistema democrático.
En mi caso concreto, dejé Ciudadanos al poco de que alguien del partido me dijera que si no me veía demasiado valiente para estar en un partido como aquel. Me salí entregando el acta, a pesar de creer que defendía mejor el programa que la línea oficial, pero con listas cerradas no queda otra que asumir que estuve ahí gracias al partido.
– A día de hoy, según una encuesta de El Español, el PSOE es percibido más a la izquierda que nunca y el PP, más al centro que nunca. ¿No cree que el PP de Feijóo, que trata de emular al PSOE moderado anterior a Zapatero, cierra el paso a un nuevo partido de centro?
– Sí, de hecho, para explicar esto, a los alumnos les hago un ejercicio para que piensen en un vendedor de bombón helado en la playa, que primero se pone en el centro y luego le salen competidores a su izquierda y a su derecha, teniendo que hacer equilibrios para no perder clientes a manos de estos nuevos y se va desplazando hacia uno u otro lado.
El PP estaba muy cómodo hasta que VOX en 2018 adquirió fuerza. El PP se ha comido el espacio de Ciudadanos por la mala gestión política de éstos, y ahora trata de hacer equilibrios para recoger a votantes socialistas desencantados y a algún votante de VOX, estando entre el centro-izquierda y la derecha, pero creo que puede pescar más de los descontentos del PSOE que a su derecha.
El PP es un partido completamente desideologizado y con muchos complejos, mientras que nosotros (Neo) no somos un partido de centro, aunque combinamos medidas que adelantan al PP por la derecha, y otras que adelantan al PSOE por la izquierda. Pensemos en ejemplos históricos: Falange Española, en tiempos de José Antonio, hizo una propuesta de reforma agraria que iba más lejos que la de los comunistas, igual que José Calvo Sotelo era apodado el “ministro bolchevique” porque planteó una reforma tributaria muy profunda que al final la dictadura de Primo de Rivera no le permitió llevar a cabo.
Neo propone medidas que el PP no se atreve a llevar a cabo como echar a los okupas en 24 horas y una Tarjeta Sanitaria única, que realmente podría ser una medida de izquierdas y muy jacobina, ya que defiende la igualdad de derechos de todos los españoles, pero que se suele interpretar como derechista. En mi caso concreto, me hicieron una radiografía en Madrid y me la tuvieron que repetir en Málaga porque allí estaba mi médico de cabecera, con el consiguiente derroche de dinero para las arcas públicas y el perjuicio para el ciudadano, ya que no es bueno para la salud que alguien se someta a tantos rayos X.
Creo que en el eje izquierda-derecha, el PP no se puede situar en el 5 o el 6 porque tiene mucho capitalismo de amiguetes, que es lo peor de la derecha.
– En el plano más personal, ¿es usted creyente? ¿qué papel ocupa la religión en su vida?
– Me considero bastante espiritual, y el humanismo occidental bebe mucho del humanismo cristiano. Me considero más cristianista que cristiano, ya que sigo las enseñanzas de Jesucristo, que es un modelo a seguir, pero no creo en ciertas cuestiones básicas de la teología cristiana.
– ¿Cree en la existencia de Dios?
– Creo que, como poco hubo un demiurgo que construyó todo esto. Este mundo no puede ser fruto de la casualidad. Creo que hay alguien pero no tengo claro si podemos comunicarnos directamente con él.
– Luego, entiendo que en su postura ante la posibilidad de que haya un Dios personal, ¿es agnóstico?
– No, me considero deísta, ya que creo que hay un ser superior pero que no nos podemos comunicar con él o, que al menos, la comunicación es difícil.
Creo que la religión ocupa un papel fundamental en los primeros años de vida al proporcionar un código de valores morales a los niños muy fácil de entender. También creo en la vida después de la muerte, pero, creo más en ello gracias a los avances científicos (me interesan mucho las experiencias cercanas a la muerte) que a una cuestión religiosa. Como diría Santo Tomás, si no lo veo no lo creo, y el seguimiento que están haciendo científicos (incluso ateos) a ECM nos acerca cada vez más a asegurar que hay vida después de la muerte.
Considero que, en teoría, la religión dice una serie de cosas que se supone que son verdad, siendo como una caja de zapatos en la que no sabes lo que hay dentro y la religión te dice que hay zapatos rojos. La ciencia en algún momento nos dirá con toda certeza lo que hay, y creo que acabará diciendo que hay zapatos rojos en la caja.
– Por último, ¿es aficionado al fútbol? ¿Es de algún equipo?
– Sí, lo soy, y aunque no veo muchos partidos, sigo en la radio los resultados a tiempo real durante los fines de semana. Desgraciadamente, soy del Real Zaragoza, un equipo de Primera que lleva demasiados años en Segunda.





