Mi nombre es Antonio Navarro Castro. (Coria del Rio 18/03/1959). Fui durante muchos años un gran amante de la lectura y todavía, por supuesto, lo soy, aunque nunca tuve la intención de escribir y, mucho menos consideré la oportunidad de publicar nada. Todo quedaba fuera de mi alcance, de mi contexto existencial.
La vida, no obstante, es lo más hermoso por lo que nos permite transitar la existencia. Existir y vivir, para mí, son conceptos distintos. Existen muchas formas de naturaleza, pero el concepto vida, amplia, intensa, comprensiva y comprometida, solo es posible para el Homo Sapiens y ahí, precisamente, en la elección reside lo apelable, lo alcanzable. Y es precisamente esa vida la que se encarga de ofrecernos nuevas oportunidades, incluso cuando todo parece perdido, extraviado, sin sentido, hay una oportunidad no prevista, algo capaz de concentrar y concretar tus capacidades. Una de ellas, sin lugar a dudas, es la escritura, en cualquiera de sus distintas variedades y posibilidades. Son múltiples y todas tienen ese momento en el que puedes colmar parte de tus ilusiones y, por qué no, de tus esperanzas.
Pues bien, yo atravesaba un momento difícil en mi vida, uno de esos que siendo de tu propia elección, te provocan dolor, aunque siempre me digo que no deberíamos quejarnos de algo que hemos elegido cualquiera de nosotros mismos. En este sentido acaricié la oportunidad de enfrentarme al papel en blanco (más bien a la pantalla del ordenador, que es lo más habitual) y decidí contarme mi vida, el modelo de existencia por el que había transitado y que había decidido abandonar. Y aquí comenzó todo, el inicio del proceso creativo con las palabras. El intento por esclarecer algo de mí mismo. Un modelo de confesión que necesitaba estructura, contenido, dimensiones y abandonar lo abstracto guardado en mi cerebro, mi memoria o mis consideraciones.
Así, poco a poco, fui descubriendo que escribir colmaba una inquietud nunca compartida y que necesitaba exponer frente a esa pantalla que, de una extraña manera, se había convertido en mi confesionario. A mí, un agnóstico convencido, un falso creyente se me ofrecía la oportunidad de disponer el tiempo y la reflexión suficientes como para intentar conocerme o, en su caso, reconocerme.
Este texto está y estará guardado porque solo era una forma de conseguir un enfoque oportuno para mis inquietudes.
El resto de mi biografía no son más que sucesos, hechos, acontecimientos, pero puedo asegurar que la escritura es lo más liberador que he encontrado en mi ya dilatada experiencia vital. Comencé con 54 años, algo mayorcito, es cierto. Pero dedicarme a escribir me ha rejuvenecido. Tampoco tenía formación, ni condiciones técnicas para hacerlo, pero lo hice.
Cabe mencionar que el tema relevante de la lucha contra el racismo fue una herencia heredada de su fallecida madre, a quien rinde homenaje usando su nombre como seudónimo. “La lucha contra los prejuicios siempre ha sido un valor muy importante para mi familia y la literatura es el instrumento que tengo en mis manos para transformar el mundo”. Destaca Antonio. «De hecho, el arte ha sido para ella una gran herramienta para destacarse en la sociedad y llevar su mensaje de igualdad y respeto a los cuatro rincones del planeta».
– Si tuviera que elegir una palabra que le definiera ¿cuál sería?
– Sin duda la palabra que me definiría es valiente, ¿por qué?, bien sencillo, porque nunca me he encasillado en un tipo de novela o de estilo. Siempre he querido abordar aspectos distintos y transitar desde el humor hasta el terror. Sé que esto es muy complicado, es más, podría decir que el aparentemente denostado género de terror es, probablemente, lo más complicado de escribir. Eso sí, siempre existe la posibilidad de asistir a lo clásico; pero, en ese caso, ¿dónde está la osadía?
Me he atrevido, como he dicho, con distintos temas, pero lo que siempre he intentado es escribir una novela que a mí me hubiera gustado leer. Creo que esa es la necesidad que alberga toda mi creación.
También, como he dicho, escribo poesías, teatro y pregones. Puedo afirmar que los tiempos son distintos, los modelos y el modo en que se trabaja en cada tipo de creación. El teatro es pluridimensional, se construye de emociones, se ejecuta con actores y actrices, se piensa en el último espectador de la última fila, que debe recibir idéntico espectáculo que la persona de primera fila. La creación literaria es en dos dimensiones, tú y el lector, no hay nada más por en medio.
– ¿Desde cuándo escribe? ¿Qué le motivó a hacerlo?
– Como respondí en la primera pregunta, mi primer libro fue con 17 años, “Un lugar para nosotros”, ahí lo dejé y luego lo retomé en el año 2008, ya tenía la nada despreciable edad de 50 años. No respondía a ningún motivo especial, solo sentí la necesidad de aclarar mi vida, de describirme y escribirme intentando aclarar qué sucedía en mi universo emocional. El resultado de esto fueron unas 140 páginas, escritas con muchos defectos, por cierto, pero con la presencia absoluta del sentimiento. Desde aquí descubrí que me resultaba relativamente sencillo poner palabras en el papel, bueno, la pantalla de ordenador. Tal vez pueda escribir algo más, me dije. Si tuvieras que definir los propósitos de mi trabajo ¿qué dirías? a mi trabajo literario, no me he planteado un propósito como tal, pero de identificar uno sería el de expresar lo universal que hay en mi de la forma más genuina y verdadera que me nazca. Me interesa por supuesto la belleza del lenguaje, y sobre todo la imagen a través del lenguaje, pero más allá de eso lo que me importa es expresar mi perspectiva de vida y darle voz a lo genuino, lo verdadero y esencial de mi ser tanto consciente como inconsciente y espiritual. Darle su lugar y su propia existencia fuera de mí, en definitiva.
– ¿Se dedica en exclusividad a la escritura o es un hobbies?
– En mi caso desde luego es un hobbie. Para vivir de la escritura hay que vender millares de ejemplares… Además, con lo poco que cobramos los escritores por obra vendida, sería imposible comer caliente… Bueno, ni caliente ni frío… Pero, como hobbies, es maravilloso. Todos los jubilados deberían tener una afición, la que sea, pero algo que realmente les apasione. Hay que mantener viva la curiosidad, las ganas de aprender cosas nuevas, o refrescar la memoria con otras que sabías y se te han olvidado… Es la única manera de mantener el espíritu jovial y la mente despierta
– ¿Cómo nació su idea de llevar a cabo entrevistas y de crear el periódico digital La Voz de Coria?
– Pocas veces se ofrecen en mi ciudad conferencias sobre periodismo, así que al saber que la Asociación Universitaria Oriol de Orihuela ofrecía en su segundo ciclo de conferencias del curso académico la ponencia “La influencia de los medios de comunicación en la ciudadanía”, no me lo pensé dos veces y acudí. Hay que añadir, también, que el conferenciante tenía su atractivo mediático. Se trata de Antonio Pérez Menárguez, profesor honorífico de la Universidad de Alicante en el departamento de Estudios Jurídicos del Estado, área de Ciencias Políticas. Además, este oriolano fue durante ocho años presidente de la Junta Mayor de Cofradías, Hermandades y Mayordomías de Semana Santa de Orihuela, por lo que su relación con los medios de comunicación ha sido constante.
Antonio Pérez Menárguez afirma que la evolución de los medios de comunicación “ha sido bestial” y que la rapidez de la información es inmediata, tanto que “los medios de comunicación ya no son el cuarto poder, para mí es el primer poder”, declaró Antonio Pérez quien opina que el ciudadano pocas veces nota la sinceridad en los medios ya que “todo lleva un fondo partidista”.
En cuanto al tratamiento de la información por parte del periodista comentó que “a veces se le da importancia a un mensaje insignificante y a otro más importante se le da menos” y que cuando la noticia no existe, se fabrica. Estas afirmaciones tan rotundas junto a que “los medios de comunicación más que reflejar la realidad la crean” me hicieron sentir un poco incómoda y me animaron a hablar con él al final de la conferencia. Antonio Pérez considera la información una mercancía en venta, por lo tanto, los medios de comunicación son publicidad. Esta consideración dio origen a la primera pregunta de la imprevista entrevista. Durante la conferencia, Antonio, ha afirmado que los medios de comunicación local tienen que vender Orihuela. Sin embargo, los medios de comunicación son un soporte, no tienen que vender, tienen que ofrecer información.
Eso es lo que debería ser, pero la realidad yo no la veo así. Hay muchos mensajes que según el medio que te lo facilita muchas veces viene distorsionado. Entonces, la información para mí en ocasiones tiene muchas limitaciones porque hay intereses dentro de la trama mediática, intereses políticos, intereses económicos, intereses sociales. Esa noticia no llega clara ni limpiamente, y no quiero pensar que se haga de mala fe, sino que las líneas editoriales así lo exigen. Con respecto al poder de los medios, ha declarado que un director lo mismo puede encumbrar a una persona que hundirla para siempre. Los directores de los medios son los que están perjudicando esta profesión. Yo en esos momentos afirmaba que sí, y el ejemplo es Pérez Reverte como lo he expuesto en la conferencia. Pérez Reverte, como ha dicho él en infinidad de ocasiones, era un reportero que le gustaba el periodismo, y le sigue gustando y la prueba está en que colabora en varios semanales. Pero él quería alcanzar una independencia y como económicamente no llegó a tenerla nunca, cuando la consiguió ya no escribió en ningún periódico dependiendo de nadie. Yo quiero hacer dos matizaciones. ¿Por qué el periodismo local se limita al ayuntamiento sólo? Puede ser por dos cosas. Porque efectivamente tiene más noticias, pero a lo mejor también es por más comodidad, porque vienen al ayuntamiento y con tres entrevistas y cuatro noticias han cubierto el día. Y a lo mejor para cubrir las ongs se tienen que desplazar y es verdad que no les da tiempo.
Creo que nos hemos acomodado porque yo muchas veces digo ¿es que en Coria del Río nada más que está el ayuntamiento? Hay organismos, hay corporaciones, hay asociaciones culturales, hay colegios. Es la dependencia que la sociedad se ve coartada en una información que debería transcribirse o transmitirse desde otro punto de vista, pero siempre es lo mismo. Tú lees dos periódicos mañana y todo se ciñe al tema municipal, a los enfrentamientos, al tema judicial, que es necesario, pero Coria del Rio tiene muchas más cosas.
Para mí la independencia de los periodistas años atrás era más real, ahora se deben a los medios, hasta el punto de que “las grandes potencias económicas no leen los periódicos, los dirigen”. Sé que esto ocurre en la realidad, pero me resisto a creer que esta sea la identidad del periodismo. Quizás sea un ingenuo o un soñador, pero prefiero que la imagen personal de mi profesión la diseñen todos aquellos periodistas que protegen y practican el buen periodismo, es decir, aquel que defiende “siempre el principio de la libertad de investigar y de difundir con honestidad la información y la libertad del comentario y la crítica”, tal y como recoge el principio general de nuestro código deontológico. En esos momentos me dije Coria del Rio necesita un periódico independiente, sin ataduras a ningunos elementos y poder cubrir el vacío que los vecinos necesitan, Ahí empecé con la Voz de Coria como los años 80 -90 funde la televisión local Onda Coria y Tele Coria.
– Ha entrevistado a personas de diferente perfil y sectores profesionales o sociales. ¿Qué tipo de entrevistas y/o entrevistados son las que generan una predilección especial?
– Yo tenía –desde pequeño– la ilusión de ser periodista, a pesar de que en mi familia no lo veían claro porque consideraban que no era una profesión seria y me obligaron a compaginar la carrera de periodismo con la de futbolista. Pero sentía que esa era mi vocación. Toda la vida fui un ferviente lector de periódicos y quería dedicarme a la prensa escrita y medio audiovisual, como así ha ocurrido en la mayor parte de mi trayectoria profesional. Llevar a los ciudadanos la objetividad de los momentos, sus vivencias, Por qué si no contamos las vivencias de nuestros mayores, es un pueblo sin historia, y la historia hay que contarla a través de los ojos de las gentes y sepamos de dónde venimos y hacia dónde queremos llegar. Defiendo las señas de identidad de La Voz de Coria desde su fundación: “Los cimientos siguen tan fuertes como siempre, pero su supervivencia está en adaptarse, superarse y fortalecerse”, Y a tu pregunta el perfil de entrevista va desde una ama de casa, pasando por un comerciante, albañil hasta el perfil más alto de la administración. Si en el camino han faltado muchísimas personas que hubiera merecido estar, estoy pensando escribir y editar otro libro para dar cabida a más personas.
– ¿Cuál ha sido la entrevista que más le ha marcado, impactado o aportado?
– Ahora vivimos en una sociedad de sobredosis de información. Tenemos que saber dónde está quien quiere recibir la información de lo que hacemos. Están la tele, Instagram, Facebook, Tik Tok…, llegas a todas partes… Y cada vez somos más conscientes de que tenemos que hacer un esfuerzo por llegar a donde está el destinatario de nuestro trabajo… Los autores también son más conscientes. La entrevista que más me ha impactado, yo pienso que todas porque cada una de ella desgrana el sentimiento y la vivencia de la persona, y con ella aportamos al pueblo nuestras raíces, y que sepamos valorar el esfuerzo que nuestros mayores hicieron para levantar este país, Que incluso la mayoría de las veces los políticos obvian.
Sobre los autores les costaba mucho más asumir que parte del trabajo de ser autor es vender su libro, entre comillas, ayudar a difundirlo, que al fin y al cabo es venderlo… En el caso de los libreros, también es esa su tarea, vender, pero además ahora atraen al lector llevando a la librería a los autores… En aquella época los autores consideraban que su trabajo era escribir los libros, no difundirlos… Ahora es muy raro que un autor se niegue a hacer la promoción que en este momento es una tarea universal, de todo el sistema. Ahora están deseando, además, hacer presentaciones, acudir a la radio, ir a la tele, que los llamen de cualquier sitio…
– ¿Tiene algún referente que le sirva de inspiración o trate de seguir en materia periodística?
Yo trato de seguir la referencia de mi padre, Antonio Navarro, sin ser escritor tenía un lenguaje de llegar, de sabiduría y de transmitir cualquier tema. Por eso mis lecturas desde la adolescencia, mi admiración por mi padre después, al que le irían siguiendo otros. Porque es mi pasión, no hay otra cosa en la vida que me procure mayor satisfacción que la escritura, recreación, vínculo y sentido de la vida. Como expreso en el epílogo, porque mi existencia no ha encontrado vínculo más fuerte ni permanente que el de lecturas y escrituras. La misión de un periódico es desvelar los conflictos latentes de la sociedad, aquello que nosotros vemos antes que los demás y tiene consecuencias públicas y que, por tanto, es noticia. Tenemos que defender una autonomía radical respecto a los distintos poderes y las influencias externas, sean próximas o lejanas en el ámbito ideológico, geográfico o emocional. Esa es la fortaleza. El medio debe ser querido y apreciado por sus lectores, pero respetado (y algunas veces temido) por los poderes.
– Si tuviera que citar a alguna celebridad que le gustaría conocer, ¿a quién destacaría?
– Cenaría con Frida Kahlo y José Mujica. Frida porque fue una mujer visionaria con ideas políticas revolucionarias. Militó en el Partido Comunista, fue activista de izquierdas y defendió la causa de las personas indígenas en México. Además, fue un símbolo del feminismo y de las mujeres que sufren. Consiguió romper el estereotipo de la mujer sumisa y dedicada al hogar.
Además de tocar temas como su activismo revolucionario, hablaría de su libertad sexual y de sus obras alrededor de temas tabú de la época como el dolor, el aborto o el desamor. Me gustaría saber cómo logró transformar su dolor y su sufrimiento en obras de arte. Le diría: “Hoy en día eres conocida mundialmente y te has convertido en un verdadero icono para muchas mujeres que luchan por su libertad y que quieren acabar con la desigualdad de género. Gracias por tu historia, por tus logros, tus luchas y tus pasiones. Frida creía que con el sueño y la imaginación podíamos alcanzar objetivos que de otro modo nos serían imposibles. Mi frase favorita es: “Pies, ¿para qué los quiero si tengo alas para volar?”
A José Mujica. Porque es una persona que, entre otros valores, promueve la solidaridad, la humildad, la sencillez de la vida, la lucha por las ideas y la justicia de clases. Pasó de ser guerrillero / revolucionario a presidente de Uruguay. Me gustaría que me explicara sus anécdotas y escuchar la historia de su vida. Hablaría de filosofía, humanidades, cuestiones culturales, etc. También me gustaría hablar sobre Uruguay y Latinoamérica. le preguntarías. ¿Qué idea/s u opinión ha cambiado respecto a cuando era joven? ¿Cómo hizo para no corromperse cuando tuvo el poder? ¿Qué es lo que más le sorprendió cuando fue presidente? ¿Crees que las personas cambian con el tiempo? Y ¿Qué cree que mueve el mundo, el dinero, el amor o el poder?
Le daría las gracias por ser de las pocas personas conocidas que predican con el ejemplo. En el mundo en que vivimos, su historia es muy inspiradora. Me quedo con la frase célebre “No quiero usar la palabra austeridad porque la prostituyeron en Europa”.
– Sobre su libro, en el cual ha plasmado sus entrevistas, ¿qué puede encontrar el lector que a simple vista no espere?
– Repito que, sin querer hacer filosofía ni querer ofrecer al público un libro para reflexionar, esta novela contiene, en efecto, muchas de las reflexiones que ya arrastraba yo desde hacía mucho tiempo. Si se echa un vistazo a novelas mías anteriores se verá que van muy en la línea de lo que yo siempre he pensado. Si se lee, por ejemplo, “Dos Palabras”, se encontrarán muchas ideas que vuelven a aparecer en Esta es mi Voz. Lo mismo si se me sigue en redes sociales. Soy un ser muy reflexivo (a veces demasiado, ja,ja,ja) y es lógico que en mi literatura se destilen reflexiones. Algunas ya constantes y otras, como tú dices, que surgieron mientras avanzaba en la redacción. Con todo, repito que no es un libro de filosofía ni de autoayuda ni yo pretendo dar lecciones de nada.
Yo quería contar las historias de personajes del pueblo subyugado por sus propias creaciones, pero, a la vez, quería indagar en la estructura-puzle. La han definido por ahí como “novela íntima” y, en efecto, ése era el propósito. ¿Sería yo capaz de escribir una novela dentro de una novela y lograr que, a la vez, fuera atractiva? ¿Se pueden combinar dos voces narrativas, dos tiempos verbales, incluso dos grafías diferentes, sin hacer un libro de metaliteratura inasequible?. Al final, creo que hay que poner el foco en dos cuestiones: por un lado, que las novelas que tienen vocación de ser publicadas han de gustar; es decir, que quien la lee no tenga que hacer un esfuerzo de autoconvencimiento de manera que a cada página no haya de tener que darnos una nueva oportunidad. Por otro, que satisfaga las preguntas que nos hacemos como autores; esto es… yo me preguntaba a ver si sería capaz de manejar una estructura compleja para crear una novela legible, cercana, accesible. Me paraba cada poco para tomarme el pulso y preguntarme si lo estaba consiguiendo.
– Ha llevado también a cabo entrevistas a representantes políticos, por lo que a nivel local me gustaría preguntarle, ¿quién considera que ha sido el mejor alcalde de Coria en la democracia?
– Es complicado asignar a uno, después de ver a mi padre luchar por la libertad y la democracia clandestinamente. Aunque me siento defraudado por la mayoría de todos. – han diferenciado gobernar por una parte u otra del pueblo-. Si tuviera que quedarme con uno y como activista de izquierda, el mejor alcalde que dejó la huella de un «político honrado» y supo ganarse la admiración y el respeto de todos sus amigos… y sus enemigos políticos, Antonio Asenjo (PCE). Todos veían en él, aun en sus diferencias, a un hombre íntegro, honrado, culto (no pedante), consecuente con sus ideas a favor de la libertad y la concordia y que, sobre todo, trabajó hasta la extenuación por los corianos. El «hombre bueno», el «comunista honrado», el «padre de todos», el «mejor compañero», el «intelectual», el «defensor de los trabajadores», el «luchador por la paz» … todo esto era Antonio Asenjo para los demás: una de las personalidades más atractivas y populares de la política coriana.
– ¿Y el mejor presidente del gobierno en la democracia?
– ¿A quién voy a poner el primero? Considero que el mejor presidente ha sido Felipe González. La sanidad pública, que es mi gran pasión, la educación pública y la industrialización, son Felipe González». Dotado de «excepcionales competencias para el liderazgo presidencial», Felipe González llega a la Moncloa (como Aznar) «en oposición a un ciclo político en descomposición» y encarna un proyecto de modernización y socialdemocracia económica que cuenta con el favor de la población. González es «la gran figura política de la España en libertad del siglo XX», un mandatario que impulsa transformaciones relevantes y que es fuente de ansiedad histórica para los restantes presidentes a la hora de autoevaluarse. Y las notas de la opinión pública (con abundantes notables, como ningún otro jefe de gobierno) lo reflejan con nitidez.
Y después José Luis Rodríguez Zapatero: El Soñador Progresista, llegó al poder en un escenario marcado por el drama y la tragedia del atentado del 11-M y las posteriores elecciones generales. En sus primeros compases como presidente, cumplió con una de sus promesas electorales más enfáticas: la retirada de las tropas españolas de Iraq. Su mandato estuvo marcado por una serie de reformas sociales de importancia significativa, que incluyen la aprobación del matrimonio homosexual, el desarrollo de leyes para la igualdad de género, la ley que permitía el divorcio express o la Ley de Memoria Histórica, que buscaba hacer justicia y reconocimiento a las víctimas de la Guerra Civil y del franquismo. Estas reformas se encontraron con inmensa resistencia en ciertos sectores de la población, pero sin duda establecieron nuevos cimientos en el terreno de los derechos y libertades de los ciudadanos. Con esos dos me quedo.
– En el plano más personal, ¿cuáles son sus aficiones?
– Hay que vivirlo con intensidad y entusiasmo. El tiempo nunca vuelve y, aunque hay momentos mejores y otros peores, me encanta sacarle jugo a todo lo que significa VIDA. Creo que poner a cada instante de nuestras vidas el adjetivo «ÚNICO» ayuda a dar importancia a todo lo que hacemos. Nunca será un día igual a otro, pero en todos debemos conseguir algo que los haga especiales. Cuando estoy en familia, me gusta vivirlos con intensidad, pero cuando estoy solo, me encuentro a mí mismo y disfruto de esa soledad haciendo lo que me gusta, que siempre es la música, la lectura, escribir y pensar… y comer, ¡ja, ja, ja! Porque para mí es importante reír y llorar son las emociones más transparentes. Pero hacer llorar es más sencillo. Cuando ríes es porque tu atención se ha relajado; estás allí, hay entre lo que el libro cuenta y lo que sientes un punto de encuentro, una humanidad corpórea. Me gusta llegar a ese espacio común. Soy escritor y, por supuesto, tengo opiniones e ideas que expresar, pero sin ese nivel físico esencial, risa y llanto, creo que sería muy difícil transmitir lo que quiero contar. Un momento para leer o escribir depende de mis impulsos. Si estoy metido en una novela, puedo pasarme todo el día escribiendo o investigando para mi historia. Tengo en casa una habitación llena de libros con una mesa y un sillón de lectura. Me gusta leer de noche. Intento que sea siempre así, aunque siempre me suelo llevar un libro en el bolso por si tengo un rato por el día. También compartir mis secretos me hace sentir que colaboro con la sociedad de alguna manera. Hay quien me ha dicho, ‘Esconde tus secretos, ¿cómo le vas a decir a los demás cómo escribes? Se pierde la magia’. Yo no soy un mago, soy un escritor y mientras yo pueda darle herramientas a mis colegas que están empezando para facilitarles su proceso, siento que colaboro a crear una cultura más fuerte. La cultura tiene que ser un acto colectivo, no una cuestión de egoísmo.
– Ha dedicado mucho peso al deporte, en especial al fútbol en sus entrevistas, por lo que, si me permite la indiscreción, ¿es usted bético o sevillista?
– Así que mi primer recuerdo es mi padre. Mi padre llevándome al Sevilla, mi padre viniendo del Sevilla, algunas veces más contento que otras, y aprendiendo. Sevillista se es. Pero no pudo ser, pero a ser bético de verdad la vida te va enseñando. Eso es lo bonito y hay camino para largo. como bético por mi cuñado Sebastián Llano, así que este es el secreto de esta historia. Para muchos, Betis significa eso. Tu ADN, tu genética, tu historia, tu gente, tu familia… Cuando el universo conspira para que tu vida sea feliz y afortunado, ya no hay que pelear contra eso. Yo soy del Betis porque el que no es del Betis es porque no puede. Eso lo tengo claro. Hay mucha gente que se me enfada con esto y amigos sevillistas que me dicen que eso cómo va ser. Yo siempre le digo lo mismo: «Tú eres sevillista y mete la mano en tu pecho, ¿podrías ser del Betis?». Me contestan mosqueados: «Yo en la vida». Pues ya está. Estamos de acuerdo, el que no es del Betis es porque no puede.
– ¿Con qué frase le gustaría que le recordaran?
– Ya tengo pensado mi epitafio: «Cuidó de los suyos y escribió». Cosa que siempre he hecho. A mí me gustaría que dijeran de mí: «Escribió». Porque realmente no he hecho otra cosa a lo largo de la vida.
– Por último, con mucha mayor profundidad. ¿Es usted creyente? ¿Practicante? ¿Qué papel ocupa la religión en su vida?
– Yo encuentro en la religión mi fe como que es algo general, no es solamente tener fe en Dios. Es algo que te ayuda muchas veces a dar pasos importantes. No es solamente tener fe en dios, sino también tener fe en la familia, fe en los amigos, en aquellos círculos que uno crea en la vida y en tu alrededor. Y si no tienes fe en todo esto, creo que es imposible vivir, porque vives todo el tiempo vacío, a la defensiva, pensando que todos te van a hacer mal. Es por eso que la fe es algo personal. Por eso no me gusta hablar de religión, sino de fe, la religión no la comparto, pero respeto a la gente que la práctica y que lo toma de esa manera. En esos momentos de silencio aprovechas para leer





