
Es sin duda Puigdemont
quien dirige este concierto
sin ritmo y desafinado
y quien vea la mitad,
además de tonto es tuerto.
Y si Sánchez aún pernocta
en la Moncloa, por cierto,
es gracias a siete votos
que Puigdemont le prestó
a cambio de la amnistía,
ese colosal retuerto,
lo que refuerza la tesis
de que quien manda este puerto
es un vil separatista:
«El presidente encubierto».





