Ohio es el Estado federado estadounidense que refleja como un “trailer” en sus elecciones regionales el desarrollo de la película de las siguientes elecciones a nivel nacional, y adelanta con bastante precisión sus resultados. Aragón parece ser el Ohio de España. Como ha señalado Paula Hidalgo en “Última Hora”, la Comunidad Aragonesa combina una gran ciudad como Zaragoza con amplias zonas rurales y pequeños municipios, y el equilibrio que surge entre estos diversos elementos se asemeja bastante al conjunto del país. Aragón cuenta con partidos nacionales que conviven con fuerzas regionales en un ambiente de cooperación más que de enfrentamiento. El máximo exponente es la aldea de Robres, en la que los resultados siempre han presagiados los ganadores de la contienda nacional. Los partidos vencedores de los comicios regionales suele ser los que triunfan en las elecciones generales. Un ejemplo curioso: la participación electoral en 2015, 2019 y 2023 ascendió al 66.33%, 66.16% y 66.54% respectivamente en Aragón, mientras que, en esos mismos años, se elevó al 66.48%, 66.26% y 66.99% en España.
Campaña electoral
Las encuestas -salvo la del CIS de José Félix Tezanos- han acertado en sus presagios: Victoria insuficiente del PP, hecatombe de la versión sanchista del PSOE, subida espectacular de Vox, crisis de la extrema izquierda, a excepción de la Chunta Aragonesista, y reducción al mínimo de los partidos egionalistas. El pueblo aragonés, sin desautorizar al presidente Jorge Azcón -que ha sido un buen gestor- ha impuesto a Vox como árbitro de la contienda electoral y en pieza clave para la formación del nuevo Gobierno. Ha concedido una prórroga al mandato del actual presidente, aunque sometido a la tutela de Santiago Abascal.
Algunos medios interesados -y por supuesto los socialistas- han acusado a Azcón de haber adelantado innecesariamente las elecciones por intereses del PP y sin tener en cuenta los de los aragoneses. Nada más lejos de la realidad. Como ha aclarado el convocantes, las democracias tiene sus reglas que deben ser respetadas y una de ellas es que, cuando un Gobierno no consigue aprobar sus presupuestos generales por carecer de suficiente mayoría, está obligado a convocar elecciones y someter la decisión del asunto a la voluntad de los ciudadanos. Es justo lo contrario a lo que ha hecho el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, que lleva gobernando tres años sin presupuestos y violando la Constitución al no presentarlos a la aprobación de las Cortes, y manteniéndose en el poder -que no gobernando- abusando de los decretos-leyes, y presentando la anormalidad como normal. Azcón, a diferencia de Sánchez, ha cumplido con los dictados de la democracia y el tiro le ha salido por la culata.
Han participado en los comicios candidato naturales, como el propio Azcón y los líderes de los partidos regionalistas y otros no tan naturales como la testaferro de Sánchez, Pilar Alegria, ministra de Educación y portavoz del Gobierno hasta unos días antes del inicio de la campaña, y el líder nacional de Vox, Abascal, quien -como ya hizo en Extremadura- ha eclipsado al candidato regional, Alejandro Nolasco, que se ha convertido en su sobresaliente de espadas. Sánchez ha impuesto como candidata a Alegría, una de sus ministras de máxima confianza pese a sus orígenes antisanchistas, no para potenciar su imagen, sino para que actuara como “agnus Sanchis”, víctima propiciatoria que sería sacrificada por la permanencia en el poder de su jefe. Al presidente le importa un bledo Aragón y, dándolo por perdido, ha mandado al matadero a su mentirosa portavoz para que le amortigüe los golpes. Para facilitar su desempeño, le encomendó la imposible labor de defender la “financiación singular”, que beneficia de forma exorbitante a Cataluña y perjudica a Aragón. Por si no fuera suficiente, anunció durante la campaña su intención de regularizar la situación de casi un millón de inmigrantes ilegales, lo que ha contribuido al engorde de Vox. A ellos se han unido el trágico accidente de Adamuz -que no estaba en el guion- y el desastroso estado de las vías ferroviarias, que han dificultado las comunicaciones de Zaragoza con Madrid y con Barcelona. Todas estas circunstancias han dado la puntilla a la candidata socialista. Tan desesperada estaba, que sacó de su dorada jubilación al expresidente de la Diputación General de Aragón, Marcelino Iglesias, al que incitó a grabar un increíble video que se envió a todos los pensionistas del lugar, en el que decía lo siguiente: “¿Sabía Vd que el PP de Azcón ha votado en contra de que suban las pensiones a nuestros abuelos? €445 menos al año por culpa de las derechas ¿es esta la manera de cuidar y de reconocer a aquellos que han dado tanto por Aragón? El 8 de febrero necesitamos que vayan a votar por Pilar Alegría, por Aragón y por el Partido Socialista”.
Al igual que hizo en Extremadura, Abascal se ha paseado por las cuatro esquinas de Aragón como si fuera el candidato a la presidencia de la Comunidad, despotricando contra el bipartidismo del PSOE y del PP –“la misma cosa son”-, y haciendo alarde de demagogia y populismo. Aprovechando que el viento le soplaba de cola, ha esgrimido su oposición a los inmigrantes, a la política de género, a la lucha contra el cambio climático, al Tratado con el Mercosur, y a la Unión Europea y a su Política Agraria, y ha mostrado su admiración por Trump e incluso por Putin, y su menosprecio por Felipe VI.
Azcón adoptó en la primera semana de la campaña una actitud institucional, centrándose en los asuntos que interesaban a Aragón, aunque sin excluir los alfilerazos a Sánchez, que había enviado a su candidata para poner a la región en actitud genuflexa ante el independentismo catalán y los privilegios a Cataluña de la singularidad financiera en detrimento de Aragón, y afirmado su esperanza de que el pueblo aragonés le enseñara la puerta de salida al Gobierno socialista. En la segunda, sin embargo, ante el crecimiento de Vox, se enfrentó cada vez más abiertamente a las huestes de Abascal, emitiendo en la misma longitud de onda que este partido y llegando al despropósito de incluir en la solemne reunión de cierre de campaña al ultraderechista Vito Quiles -candidato de “Se Acabó la Fiesta” en las elecciones europarlamentarias- y del conjunto musical valenciano Los Meconios, vinculado a Vox, con el aval del Secretario General del PP, Miguel Tellado -del que tengo una pobre opinión-, quien trasladó a Quiles “el reconocimiento y la gratitud de miles de españoles que ven cómo desde su valentía y su arrojo consigue dar voz a los que otros no son capaces de hacerlo”, declaración que sorprendió al electorado popular y no contribuyó precisamente al éxito del PP.
La extrema izquierda se presentó en tres candidaturas distintas , ignorando el principio básico de que “la unión hace la fuerza”. De esta fragmentación sólo ha salido bien librada la Chunta -más por su perfil regionalista que izquierdista-, mientras que IU-Sumar se ha mantenido gracias a la implantación comunista y Podemos ha desaparecido de la vida política, pese a la activa presencia de sus lideresas Belarra y Montero. En el ámbito regionalista, Aragón Existe ha vuelto a sus orígenes de “Teruel Existe”, y el Partido Aragonesista Regional- ha seguido el mismo fatal destino que Podemos.
Resultados de las elecciones
Ha ganado las elecciones el PP con 34.3% de los votos y 26 diputados, pero ha sido una victoria amarga porque, -pese a haber obtenido más escaños que todos los partidos de la izquierda juntos- ha perdido 2 diputados. El PSOE -24.3% y 18 escaños-ha sufrido un serie descalabro en una región en la que ha ejercido un significado protagonismo, al descender 5.3 puntos y perder 7 diputados. El gran vencedor, de forma relativa, ha sido Vox -17.9% y 14 diputados-, que ha subido 6.7 puntos y duplicado el número de escaños. Otro mini-triunfador en el campo de la izquierda ha sido la Chunta -9.7% y 6 diputados-, que ha subido 4.6 puntos y duplicado sus escaños. Aragón Existe -3.5% y 2 diputados- ha perdido uno de sus escaños e IU-Sumar ha conservado el diputado que tenía. El PAR y Podemos no han logrado representación en las Cortes.
Veamos como han reflejado los resultados los principales periódicos en sus titulares: “ABC”, “El PSOE se hunde, el PP retrocede y Vox es el gran vencedor”: “El Mundo”: “El ciclón de Vox encoge al PP y la portavoz de Sánchez hunde al PSOE”; “El País”: “El PP gana con desgaste, Vox duplica sus escaños y el PSOE se desploma”; “La Razón” Sánchez cosecha una nueva derrota, el PP gana las elecciones y Vox consigue una victoria histórica»; “La Vanguardia”: “El PP retrocede en Aragón y necesitará un Vox muy crecido para gobernar”; “El Periódico”: “Un PP a la baja gana en Aragón y el PSOE se lleva otro correctivo”; “Expansión”: “Victoria agridulce del PP en manos de Vox y nueva debacle del PSOE”; “Heraldo de Aragón”: “Azcón gana las elecciones, pero pierde dos diputados y Vox duplica escaños”;“Diario.es”: “Tic-tac: El sanchismo se extingue”. Los titulares coinciden, con distintos matices, en una triple calificación: triunfo insuficiente del PP, debacle del PSOE y potenciación de Vox, al que los electores han situado como árbitro de la contienda. Solo me ha sorprendido que “La Vanguardia” -cada día más complaciente con el poder, sea nacional o autonómico- no haya estimado necesario destacar en sus titulares el sartenazo que se han pegado por segunda vez el PSOE y el presidente del Gobierno.
Reacciones ante los resultados
Se esperaba escuchar algún comentario, e incluso autocrítica, del partido perdedor de las elecciones, pero tal no ha sido por ahora el caso. Como en Extremadura, nos hemos quedado con las ganas de recibir algunas explicaciones de Sánchez, que ha estado desaparecido en combate como si el tema no fuera de su incumbencia, pese a que la candidata fue impuesta por él, la campaña se planeó en Ferraz y el presidente participó en ella dando varios mítines, incluido el del cierre de campaña. A Sánchez no le importa lo más mínimo el futuro de las Comunidades Autonómicas -que considera perdidas o irrecuperables-, pero manda a ellas a sus ministros para que controlen las estructuras regionales y actúen como contrafuegos de su persona. Como solo se interesa por su supervivencia en el Gobierno, ha seguido la táctica que le dio buenos resultados en 2023 de potenciar a Vox para quitarle votos al PP y hacerlo depender de sus designios, de modo que en las próximas elecciones generales espera poder repetir el truco del “Pedro y el Lobo” y clamar en aparente pánico “!Que viene la ultraderecha!”. El problema es que el tema se le ha ido de la mano y en Aragón ya siente en su cogote el hálito apestoso de los fieles de Abascal a tan solo 4 escaños de su partido, al que Vox ya ha superado en ciudades como Badajoz y Teruel, y es de temer que -cuando llegue el lobo, ya debidamente disfrazado de cordero- sus fieles no acudirán a las barricadas para luchar contra el fascismo. Como ha comentado con ironía Juan Ramùon Rallo, si el PSOE engorda a Vox, si el PP hace lo mismo y si el partido también se engorda a sí mismo, es natural que Vox engorde, a pesar de los paseos a caballo que se da Abascal para mantener la línea. Sánchez sacude el nogal y Vox recoge las nueces.
A nivel regional, Alegría ha culpado de su fracaso a Azcón por haber adelantado unas elecciones cuando no debía, porque “no estaban en su agenda”, por lo que le pilló enfrascada en sus funciones de ministra y de portavoz y encubridora de las mentiras gubernamentales, sin tiempo suficiente para prepararse ¿A quién se le ocurre esa barbaridad de convocar elecciones para conocer la opinión del pueblo soberano? Azcón ha antepuesto su interés personal al de los aragoneses y se ha pegado un tiro en el pie, porque ahora es más rehén que nunca de la ultraderecha, lo que produce inestabilidad, incertidumbre y parálisis. Los resultados del PSOE no han sido tan malos como se ha propagado, porque obtuvo los mismos escaños que consiguió Javier Lambán en 2015, que le permitieron acceder a la presidencia de la Comunidad. Lo que no dijo Alegría fue que aquél pudo acceder al Gobierno gracias a los 14 votos de Podemos, y que los morados no tienen ahora ningún diputado, por lo que ya no suman. La frustrada candidata socialista ha declarados que se quedará en su tierra para hacer una oposición vigilante, seria y responsable.
Según la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, el avieso adelanto de Azcón provocó que Alegría solo pudiera disponer de dos meses para preparar su campaña, que ha sido impecable. Azcón adelantó las elecciones porque no tenía presupuestos y ahora seguía sin ellos, se ha quedado sin Gobierno y es más rehén de Vox. Ha acusado a Feijóo de programar un goteo de elecciones regionales para desgastar al Gobierno, que perjudicaba a la gente. Pero lo que ha colmado los límites del surrealismo político han sido los comentarios de la portavoz del PSOE, Montse Mínguez, que ha culpado de todo al PP, al señalar que Vox nació del PP, creció con él y se multiplicó con Feijóo, “como los Gremlins”, a los que dio agua y alimento, por lo que era lógico que se expandieran. Afirmó que Alegría había realizado una campaña “limpia, sana, propositiva y respetuosa con el adversario político”-incluido el impresentable video de Iglesias a los pensionistas-.
Azcón concluyó tras conocerse los resultados, que el PP había ganado las elecciones y era el único partido que podía formar Gobierno. Haciendo gala de voluntarismo, declaró: ”Tic-tac, ¡el sanchismo se acaba!”. Dijo que hablaría con todas las formaciones políticas para ahormar una mayoría y tener presupuestos. No se dignó mencionar al otro vencedor de los comicios, con el que tendrá que negociar la formación de un Gobierno, ignorando el comentario de Augusto Monterroso de que el dinosaurio todavía estaba en la habitación, o -en palabras de Carlos Alsina- el dragón seguía presente echando fuego por sus fauces, ajeno a la flamígera lanza de Azcón. Abascal está pletórico con el éxito de Vox y cree que puede imponer sus condiciones, pasando por alto que era el socio minoritario al tener 14 diputados -19.4%- frente a los 26 del PP -38.8%-, por lo que es el perro el que tiene que mover el rabo y no el rabo el que mueva al perro, pero está cegado en su autocomplacencia. Abascal se ha jactado de que el pueblo quiere el doble de Vox y, condescendiente, ha ofrecido apoyar un Gobierno del PP, siempre que cambie de política. Es obvio que el pueblo aragonés ha expresado su deseo de que vuelva a gobernar el PP, pero bajo la tutela de Vox. Feijó ha recomendado a Abascal que no confunda un buen resultado, siendo terceros, con ser los primeros. “Respetamos a todos sus votantes, pero también pido respeto a los nuestros, que son la mayoría y los que han ganado”.
Como ha observado Jorge Bustos, Vox seguirá creciendo porque de momento es solo una promesa, con esa pureza única de las promesas en el instante de su formulación y la gente quiere creerlo porque está demasiado cabreada para dudar. Azcón planteó una campaña en clave regional, reivindicando las inversiones logradas, apelando a la necesidad de unos presupuestos generales y explicando la inutilidad de la rabia como sustituto de la gestión, pero la rabia no admite argumentos y se agota en su mera expresión, y las urnas cumplen la función de aliviadero. La cuestión es si el PP está a tiempo de detener el péndulo de la ira y convencer de la necesidad de la gestión. Según Juanma Lamet, el PP ha quedado mas atado a la extrema derecha y Gazcón podrá gobernar con el apoyo de Vox, pero con kilos de plomo en las alas. Vox se aprovecha de su coyuntura favorable y no se lo pondrá fácil, pues está en condiciones de pedir más de lo que le correspondería de acuerdo con la proporcionalidad. “El PP intentará hacerlo su socio mediante el abrazo, no del oso, sino de la anaconda. O sea, envolver a Vox en las moquetas del Gobierno y darle a sus consejeros galones para que se asfixien”. Pero Vox es consciente de la fortaleza de su posición y ha dicho, con la boca pequeña, que está dispuesto a asumir responsabilidades de Gobierno, si se aplican sus políticas y se acaba con el bipartidismo. Se ha criticado al PP por carecer de un programa de Gobierno y Vox lo ha caricaturizado afirmando que sigue la misma política que el PSOE, lo que no es cierto. El PP ha presentado un programa de Gobierno, que gustará más o menos y quizás no ilusione, pero que tiene rigor y coherencia. Quien no ha presentado programa alguno ha sido Vox, que tira de sus proclamas antisistema y del populismo, y que se aprovecha del voto del cabreo, viendo los toros desde la barrera ¿Sabe alguien cuál es la posición del partido de Abascal en los temas básicos de la gobernación de España? Lo extraordinario es que el pueblo lo vote sin hacer nada para merecerlo y éste es soberano, aunque pueda equivocarse.
En el campo de la extrema izquierda, la desolación es absoluta, tras el único escaño obtenido por IU-Sumar, y la ínclita dirigente del ectoplasma “sumarista”, Yolanda Díaz, ha recomendado a Feijóo que cambie de estrategia ante su fracaso al haber perdido dos escaños. Su macro-partido, que ha conseguido un solitario diputado, advierte al que ha conseguido 26 que cambie de política. Desaparecido Podemos y jibarizado Sumar, a la izquierda de Aragón está el páramo de los Monegros, con el solo oasis del Monasterio de Piedra de la Chunta, que ha dicho que hará oposición al PP.
Perspectivas de Gobierno en Aragón y en España
El PP era consciente ya en 2023 de que no podría acceder gobernar en diversas Comunidades Autónomas sin el apoyo de Vox y éste aceptó su oferta sin entusiasmo y se incorporó a algunos Gobiernos regionales, pero en cuanto pudo se retiró de ellos -al comprobar que gobernar le desgastaba-, con la excusa de oponerse a la acogida de menores no acompañados, que era una cuestión que dependía del Gobierno central y no de los Gobiernos autonómicos. Su falta de responsabilidades le ha favorecido al recoger el voto de protesta y no dejar de subir sin bajarse del autobús. Feijóo le ha dicho que no puede ser un muro, y le ha hecho un llamamiento a la responsabilidad, y ahora no le va a ser tan fácil no participar en los Gobiernos regionales, pero ha puesto unas condiciones exorbitantes que serán difíciles de aceptar por el PP. Según Jorge Manso, ha llegado la hora de que Vox muestre su responsabilidad, pero la conflictividad es previsible porque Abascal aspira a sustituir al PP o a alterar su identidad y naturaleza. El PP le ha ofrecido la mano, pero Vox quiere tomar el brazo y -si puede- el cuerpo entero. Prueba de ello es su actitud en Extremadura, donde el PP consiguió 43.2% de los votos y 29 escaños frente a los 11 de Vox. De acuerdo con una proporcionalidad equitativa, el PP contaría con 44.6% de capacidad decisoria y Vox con el 16.9%, pero éste exige tener una mayor participación en cantidad y en calidad. Reclama una vicepresidencia y 4 Consejerías importantes, con autonomía presupuestaria, así como el control de la RTVE extremeña y de la ejecución de sus programas en materia de igualdad, LGTBI o subvenciones. Guardiola le ha contestado que habiendo ganado ampliamente las elecciones, no tiene por qué travestirse de Vox para gobernar y someterse a sus exigencias. Ha afirmado que el 3 de marzo presentará su programa y pedirá la alternativa. El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, ha contestado que obtendrá un rotundo NO por parte de su partido, porque la candidata no ha entendido el mandato de las urnas, ya que no impulsa sus políticas, ni da garantías para aplicarlas ¿En qué parte del mandato se indica que el 16.9% de los diputados puedan imponer sus políticas al 44.6%? Vox no tiene prisa y no se pronunciará hasta después de que se celebren las elecciones en Castilla/Leon. Aparenta no importarle la repetición de las elecciones.
Feijóo ha tenido que dar marcha atrás en su afirmación de que nunca formaría un Gobierno con Vox a nivel nacional. Solo ha advertido que no aceptará medidas que fueran contrarias a la Constitución o las leyes. Le ha pedido que evite la tentación de poner exigencias inasumibles que puedan forzar la repetición electoral, porque los ciudadanos castigarían a quienes no dejaran gobernar. No parece que sea ésta la realidad, pues -pese a haber provocado el adelanto de las elecciones al retirarse del Gobierno y oponerse a los presupuestos generales- Vox ha subido como la espuma y duplicado sus escaños. El partido -que, según Azcón, se siente cómodo en la oposición porque prefiere las protestas a las propuestas- no tiene prisa en negociar porque el tiempo está de su parte, y pondrá toda clase de condiciones para -ante la no aceptación del PP- justificar su negativa a entrar en un Gobierno regional, como está haciendo en Extremadura. Mas, mientras Gazcón tiene un desafío con Vox, Sánchez tiene un problema existencial con él. El “tic-tac azconiano” empieza a inquietar el entorno de Sánchez, pese a que éste pretenda no verse afectado por los resultados de las elecciones autonómicas. Como amante de Tik-tok, habrá podido escuchar la canción de Nucho Leal -1957- “Reloj no marques las horas, porque voy a enloquecer, ella -la Moncloa– se irá para siempre, cuando amanezca otra vez”-cuando se celebren las elecciones generales-. Ya no está tan convencido de que el truco del “lobo ultraderechista” vaya a funcionar como en 2023 para movilizar a sus mesnadas.
Felipe González ha propinado a Sánchez un varapalo de órdago. Le ha acusado de falta de autocrítica ante los desastrosos resultados en Extremadura y Aragón -que se repetirán a nivel nacional- y dicho que le preocupa que el PSOE haya dejado de ser una alternativa creíble, por lo que no lo votará. Para que haya un “puto amo”, tiene que haber personas en actitud de siervos. Si alguien tiene que dejar el partido, debe ser el que lo está destrozando. Según Pachi López, Felipe ha dejado de ser una referencia para el PSOE y -añado yo- la nueva referencia socialista es ahora el infame terrorista etarra “Txeroki”, al que la consejera socialista de Justicia, María Jesús San José, acaba de conceder la libertad condicional. Solo falta que hagan un homenaje en Loyola a este “hombre de paz”, condenado a 300 años de cárcel, de la mano del hipócrita PNV.





