Me imagino que al igual que a mí, les seguirá sorprendiendo la cantidad de trabajos que poco a poco están siendo realizados por máquinas “inteligentes” en vez de por humanos, y cómo sin darnos cuenta, empiezan a desaparecer oficios que hasta hace muy poco eran puestos de trabajo anhelados por su complejidad.
Vengo a referirme hoy a la tarea de reclutar personal para una empresa, actividad que hasta ahora corría a cargo de seleccionadores internos, del propio departamento de Recursos Humanos, o externos, de empresas especializadas en ello.
En 2018 existían unas 70 tecnologías diferentes para la automatización del reclutamiento. Hoy son muchas más. Las hay que funcionan por video: el candidato entra a la plataforma y responde a una serie de preguntas desde su ordenador o teléfono móvil. En unos quince minutos el software obtiene más de 25.000 puntos de información, analizando el contenido de sus respuestas, pero también sus gestos, el tono de voz, sus expresiones faciales, el decorado del entorno,…
Estamos ante unas herramientas alimentados por algoritmos matemáticos que han sido previamente elaborados por la empresa propietaria del software y que está siendo utilizada por grandes compañías mundiales: Vodafone, Intel, L’Oreal, Unilever, Citibank y otras de distintos sectores e implantación. Ahorran el esfuerzo y el tiempo que antes se dedicaba a cribar los currículum vitae (c.v.) de los aspirantes y a esa primera entrevista que servía para cerner todos los que no respondían de entrada a los requerimientos realizados, y se evita el sesgo en que todo seleccionador humano, por cansancio o prejuicios, puede incurrir al depurar las ofertas recibidas.
Las ventajas que se venden en la implantación de estas nuevas tecnologías son evidentes: tiempo dedicado a estudiar los currículum vitae (se consigue reducir en un 75 % el tiempo de contratación) con el consiguiente ahorro de coste de personal, sobre todo en procesos con miles de candidatos, y, sobre todo, la existencia de un solo seleccionador, con criterio único, 24 horas al día siete días a la semana y sin vacaciones ni bajas laborales.
He sido testigo en mis etapas como ejecutivo de una entidad financiera y también como profesor universitario, de las carencias manifestadas, tanto en la elaboración del c.v. como en las entrevistas, a la hora de aspirar a un puesto de trabajo, carencias que no suelen ser trabajadas en la etapa de formación y que tanto pesan en la decisión del empleador final.
En esta nueva coyuntura laboral, todo currículum debería cuidar detalles como por ejemplo el formato, que debe ser .doc o pdf, si bien este último suele dar algunos problemas, por lo que si no se dice nada, debe utilizarse el primero. La fuente del texto, siendo Arial, Calibri o Cambria las más utilizadas, pues hacen la lectura más fácil. La información facilitada, que debe ser clara y realista, con una breve exposición de las funciones y responsabilidades desempeñadas en experiencias anteriores. Utilizar las palabras claves, es decir, aquellas que utiliza la empresa en su anuncio de selección y las que aparecen en su página web (lenguaje de la propia empresa). Incluir un resumen ejecutivo, frases que resuman el perfil profesional de forma breve pero con atractivo. Añadir hipervínculos, es decir, enlaces a otras páginas, desde plataformas como Linkedin o artículos o trabajos publicados en las redes.
Asimismo hay cosas que no debemos hacer, como descuidar nuestro perfil en las redes sociales (¡cuidado con las fotos o comentarios vertidos en momentos festivos!). Vigilar la ortografía y el léxico: una errata no reconocida por la máquina puede invalidar todo un párrafo y darlo como no existente. No mentir, sino ajustar lo escrito a la realidad. Evitar gráficos o tablas, que en ocasiones no pueden ser leídos por el programa. No mostrarse innovador: hay plantillas gratuitas y de pago, e incluso algunas pensadas para la inteligencia artificial.
Finalmente, si vamos a ser entrevistados por un robot, debemos practicar antes las posibles preguntas y respuestas que vamos a dar, garantizar la conexión en un ambiente tranquilo y bien iluminado, mirar directamente a la cámara, no mostrarse dubitativo y, por supuesto, mostrarse convencido de que la empresa contratante va a ganar con su incorporación a la plantilla de personal.
Les deseo mucha suerte a todos los que se van a enfrentar a esta experiencia próximamente, sobre todo a los recién titulados. El NO ya lo tienen. ¡Toca luchar por el SÍ! ¿Quién dijo miedo?
Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com






2 Comments
¡Dios mío! ¡Qué miedo estar sometidos al criterio uniformado de una máquina! Tantas actividades extraescolares, tantos cursos de inglés, tanto esfuerzo para acabar entrando por un filtro doc o pdf. Vaya futuro de incertidumbre para nuestros hijos
Genial artículo !!! Esto animará a muchos aspirantes y les guiará para hacer el CV mejor
Un saludo