No todos los sevillanos saben que la Real Academia de Medicina de Sevilla no solo es la academia más antigua de España. Es la más antigua del mundo ya que data de finales del siglo XVII.
La sede de la prestigiosa institución se ubica en pleno corazón del casco histórico, en un magnífico edificio colindante al Palacio de los Pinelo. Aunque no lo parezca en absoluto, es un edificio moderno que se erigió con exquisitez en 1968 bajo la presidencia del inolvidable doctor Sánchez de la Cuesta. De estilo clásico sevillano, destaca por su perfecta adecuación al entorno. Alberga una espléndida colección de obras de arte: retratos reales, composiciones de tema religioso, retratos de sus presidentes, o interesantes colecciones de grabados.
Inaugurando la serie de retratos reales, destaca el de Carlos II que firmó las “Constituciones” de la Regia Sociedad y los de toda la dinastía borbónica desde Felipe V hasta los actuales monarcas. La colección adorna las paredes del Salón de actos que está inspirado, tanto en estructura como en disposición de los retratos, en el diseñado por el Conde Duque de Olivares para el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro.
Junto a ellos, como no podía ser de otra manera, la colección incluye retratos de personalidades científicas. A esta colección se incorporará una obra singular: el retrato del Dr Juan Andreu Urra del pintor Juan Miguel Sánchez Fernández. La gran calidad de la obra la atestigua su galardón con la II Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes en 1945, certamen al que concurrían los más granados pintores de entonces.
Juan Andreu Urra. (Vitoria 1905- Huesca 1955) Médico internista, se licenció en la Facultad de Valladolid, con Premio Extraordinario. Siendo estudiante ya publicó un deslumbrante trabajo titulado “Un caso de absceso pulmonar metaneumónico y “El metabolismo hidrocarbonado de los centros nerviosos” En 1928 obtuvo en Madrid el grado de doctor con su tesis Grupos sanguíneos.
Su pasión por aprender e incorporar las nuevas corrientes europeas le llevó la Clínica Universitaria de Würzburg (Alemania) que dirigía el afamado profesor Erich Grafe donde permaneció hasta 1931. Allí trabajó sobre problemas relacionados con el metabolismo en los pacientes tuberculosos y su influjo sobre la nutrición. Durante ese tiempo realizó estancias en París con el profesor Lubbe, en Berna con el profesor Leon Asher, en Frankfurt con el profesor Fr. Volhard y en Heidelberg con el profesor Ludolf Krehl. A los veintisiete años, obtuvo la cátedra de Patología y Clínica Médica de la Facultad de Medicina de Sevilla.
Su eficacia profesional y nivel científico se sumaba a una ingente capacidad de trabajo. Convencido absoluto de la importancia de la historia clínica, insistía que “no se podía practicar correctamente la medicina si no se exploraba con los cinco sentidos”. Desde su llegada a Sevilla creó un ambiente de trabajo excepcional con un nuevo concepto de la enseñanza y la clínica. Creó una importante escuela de Medicina Interna en esta ciudad en la que se formaron numerosos especialistas no sólo de esa disciplina, sino también en el campo de la Endocrinología, su aportación científica fundamental.

Juan Andreu-Urra Álvarez en el acto de donación
La donación
La obra procede de la donación de su nieto que declaró en exclusiva para Sevillainfo que «La Real Academia de Medicina es el lugar ideal para esta obra. Qué mejor ubicación para un científico estar entre los suyos que recuerden su legado».
La donación se produjo en un solemne acto que fue presidido por su Presidente el Excmo. Sr. Dr. D. Carlos A. Infantes Alcón y su junta de gobierno formada por los Sres Dres. Blas Rodríguez de Quesada Tello, Federico Argüelles Martín, Miguel Ángel Muniaín Ezcurra, Enrique Poblador Torres, Jorge Domínguez-Rodiño Sánchez-Laulhé, D. Pedro de Castro Sánchez, José Antonio Milán Martín y José Peña Martínez.
Ante la obra de arte, fue su nieto el también doctor Juan Andreu-Urra Álvarez quien hizo una semblanza sobre su antepasado. Juan Andreu-Urra Álvarez es un reputado médico especializado en Anatomía Patológica y Medicina Interna que ha dedicado gran parte de su trayectoria al estudio de enfermedades hepáticas y sistémicas como el lupus, vasculitis, artritis reumatoide o la eritrodermia. Además, es experto en enfermedades autoinmunes, dolor crónico, dolor articular, EPOC o enfermedades respiratorias.
En su disertación, el Dr. Andreu-Urra Álvarez hizo un breve pero sincero y brillante repaso de la faceta humana y científica de su abuelo. No obvió su carácter difícil y destacó su gran formación, la germanofilia científica ( seña de la casa) y sus logros en la Medicina. Junto a ello, hizo una gran reivindicación de la Medicina Interna. “La más completa de las especialidades”. También tuvo palabras para el autor del retrato Juan Miguel Sánchez Fernández.

Estación de Autobuses. Juan Miguel Sánchez.
El retrato
Según el análisis de la conocida critica de arte María Fidalgo Casares “El retrato exhibe un gran impacto visual. El doctor posa en un espacio casi conventual sentado en una silla recia y austera de estilo castellano, muy en consonancia con el carácter del retratado. Destaca el empaque que le confiere el carácter arquitectónico de su bata médica que entronca con el academicismo de Zurbarán y con las influencias de Vázquez Díaz” También añade “Unos libros y un reloj completan la composición. Son objetos que conforman lo que en el Barroco se llaman “cuadros de aparato” que en cierta manera definen al retratado. Un reloj, símbolo del paso del tiempo y de la muerte contra la que luchan los médicos y un grupo de libros que atestiguan el carácter científico de Juan Andreu Urra”- comenta. El autor Juan Miguel Sánchez Fernández fue uno de los artistas más reconocidos del siglo XX sevillano, a que tal vez sus corrientes apellidos no ayudaron a su recuerdo. María Fidalgo añade que el artista tuvo un gran tirón popular. “Tanto que hasta la famosa copla Triniá de León, Quintero y Quiroga hablaba de él. (“Al Museo de Sevilla iba a diario Juan Miguel a copiar las maravillas de Murillo y Rafael”)

Iglesia de Santa Teresa de Juan Miguel Sánchez
El artista
Nació en 1899 en el Puerto de Santa María (Cádiz) y falleció en Sevilla en 1973. Cartelista de composiciones aún hoy muy reconocibles, fue ilustrador, muralista, ceramista y pintor. Discípulo de Gustavo Bacarisas, del que absorbió postulados modernistas será este junto a Vázquez Díaz su influencia principal.
Juan Miguel fue omnipresente en la Sevilla de mediados del XX, los espectaculares murales de la Estación de Autobuses, portales de viviendas, testeros de iglesias como el Coro de San Luis, o la decoración integral de Santa Teresa, la Iglesia Elcano, el bordado de la Hermandad de Los Negritos. Fue evolucionando de un costumbrismo impregnado de modernismo a la descomposición figurativa que anticipó el primitivismo posconciliar. Fue presidente del Ateneo Sevillano, y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla y académico de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Cultivó distintos géneros, siendo precisamente el retrato, casi testimonial en su producción, lo que añade valor a la donación.
El presidente, el Dr Carlos Infantes, en nombre de la Real Academia de Medicina recibía con honor y gratitud la donación del retrato del Dr Andreu. Formará parte de la colección que posee la institución académica y que le unirá con grandes científicos. Ocupará para siempre un más que merecido lugar “entre los suyos”.





