Como si no tuviéramos bastante con la humillación permanente de verlos como socios del Gobierno de España, alardeando de ser garantes de la democracia y dándonos lecciones sobre derechos humanos, con la excusa del fútbol hemos tenido que padecer en Sevilla a un número importante de sus simpatizantes mofándose de las víctimas, dos de ellas asesinadas a pocos metros de donde coreaban «eta, eta eta».
Porque pretender convencernos de que un canto que proclama «Somos la banda de Anoeta», y acaba coreando «eta, eta, eta», es un inocente juego de palabras que interpretamos mal, porque «eta» en euskera sólo significa «y», no es ya cachondearse de las víctimas, sino que confirma que se consideran una raza superior que nos toman por gilipollas. Que luego rematen la faena pitando al himno y al rey en el estadio, y que todo esto lo consienta el Gobierno municipal y la presidencia de la Junta de Andalucía, del mismo partido político al que pertenecían Ascen y Alberto, demuestra el grado de vileza que somos capaces de soportar.
Pero está claro que aquí ya vale todo, y cuando vuelva a clasificarse para la final otro equipo de los conocidos por el «respeto» que nos tienen sus seguidores, sucederá lo mismo sin que nadie, incluyendo el rey, sea capaz de reaccionar o de ir tomando medidas para que la humillación no se repita. Acostumbrados a casi todo, aceptamos con media sonrisa las ofensas y la burla con tal de que se siga celebrando en nuestra ciudad algo que genere unos ingresos económicos que dicen que nos dan de comer.
De comer… nos la dignidad de un pueblo y una ciudad por un plato de lentejuelas.






3 Comments
«Poderoso caballero es don dinero», pero la indignidad tiene por precio la vergüenza: «Cuando la vergüenza se pierde no se la vuelve a hallar».
Compartiendo la opinión de Miguel Ángel Loma le hago llegar mi cordial saludo.
«Es galán y es como un oro,
tiene quebrado el color;
persona de gran valor
tan cristiano como moro;
pues que da y quita el decoro
y quebranta cualquier fuero,
poderoso caballero
es don Dinero».
Otro cordial saludo para usted, Claudio.
Agradeciendo la respuesta en poema del amigo Miguel Ángel Loma reitero mi saludo.