Al final, como al principio, se le ve el pelo de la dehesa. Ni clases de protocolo ni niño muerto.
Para ser reina, igual que para ser elegante y sexy, se ha de nacer.
“Vamos a hacer una monarquía renovada para tiempos nuevos”, aclamaba Su Majestad el Rey Felipe VI en el discurso de proclamación. Pero lo que están haciendo, sobre todo su consorte, es una dictadura del protocoño, que es el protocolo que a ella le sale del coño.
E · D · U · C · A · C · I · Ó · N :
La formal, la adquirida y la de la realeza. A la Familia Real, entre otras cosas, no se le interrumpe NUNCA (“Ay, espera, déjame termina…”, la primera, en su pedida); y cuando se está dentro de la Familia como ella está, de rebote, se respeta 1º el orden Real y Emérito (del latín EXMERITUS: ex – por, meritus- mérito) y 2º la edad.
Pero su “savoir faire” no se aprende. Eso sale cuando menos lo esperas. Disculpe “señora”, pero ¿quién se cree que es usted para a SM la Reina Emérita retirarle la mano del hombro de su nieta –hija de su hijo -, que ésta además siga sus indicaciones con un automatismo militarizado (que por supuesto usted no ha conocido), inculcado sin duda por usted, y todo esto delante de SM El Rey (que antes de ser su marido, señora, es el Rey de España) y sobre todo, delante del rey Emérito?
Usted señora, no es más que lo que ha demostrado delante no sólo de España sino del mundo entero. Que por si fuera poco, cuando SM La Reina intenta suavizar la tensión besando la frente de su nieta, usted aún se acerca y se lo limpia… Sin palabras. Suerte tuvo de que fuera Doña Sofía, si es la Reina Madre se lo explica en un santiamén… y en inglés
Se salvó porque Doña Sofía es hija de reyes, hermana de reyes, nieta de reyes, esposa de reyes y madre de reyes.
Ya no sólo hace de su capa un sayo en los actos a los que acude y en los que su jefe de potorrocolo le apoya (que esa es otra, que da para un libro entero). Ya va más allá.
Cuidado, que nadie está libre del divorcio real. No apunte con el dedo porque, además de ser una gran falta de educación, se lo puede meter usted solita en el ojo





