Si hay algo que caracteriza a muchos de los que viven al amparo del PSOE y de sus agitadas y turbias aguas, es la facilidad con que hacen de la necesidad, virtud; es decir, con que aprovechan para enriquecerse ante cualquier desgracia y circunstancia negativa para el resto de españoles. A esto ellos le llaman resiliencia, que no significa eso, pero suena más sofisticado y sirve para enmascarar la ancestral aspiración de «Vamos a llevarnos bien… lo que haya que llevarse».
Baste como ejemplos recientes, los grandes y miserables negocios realizados al cobijo del Covid con las mascarillas y demás productos sanitarios; la profusión de subvencionados chiringuitos feministoides que nutren a tantísimos, con la excusa de la mal denominada violencia de género; los no menos cuantiosos chiringuitos en torno a la alarma apocalíptica del cambio climático, ese mismo que nos alertaba con la amenaza de que este año íbamos a pasar un invierno extremadamente seco y sin lluvias… Etcétera.
Por eso ahora, cuando observamos la que hay liada con la guerra de Ucrania, y la ingente cantidad de millones de euros que nos dicen que supondrá montar un ejército de la UE, al comprobar que, los que hasta ayer predicaban un furibundo pacifismo, se nos presentan con un ardor guerrero que dejaría al Cid como un jipi del medievo, sólo cabe pensar en que desgraciadamente ya habrá muchos que estén elaborando el modo en que con esto también van a forrarse.
Confiemos en que al menos no lo hagan a costa de la vida de ningún soldado español.






2 Comments
Aportando a lo observado por Miguel Ángel Loma, agrego: El verdadero «negocio de la Defensa» es no involucrarse en guerras ajenas. Ergo, ni siquiera aportar materiales ni personal bélico; además de «no financiar la destrucción». ¡Europa peligra!
Felicito y saludo la opinión del autor.
Muchas gracias, Claudio.