Llorando desconsolado
el presidente lamenta,
que le tiren tanto fango
porque dar lástima intenta.
Él, que es el inventor
del fango que más apesta,
llorando como una niña
en los platós se presenta
y como víctima llora
y una perreta implementa,
pues piensa que el lagrimeo
a sus intereses renta.
Igual que Caperucita
con un león va y se encuentra
tan sola, tan desvalida,
siempre de fango cubierta.
Si las cosas van mejor
y los temas se le asientan
en la próxima semana
nos vendrá de Cenicienta.





